Peligros de una Tasa de Cambio sobrevalorada

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Transitaba el año 2004. Yo recién entraba a bachillerato. Como cada día, me levantaba malhumorado y con hambre, y continuaba así hasta después del desayuno. Mi madre, todas las mañanas lo tenía listo antes de ir al colegio: Una arepa rellena de queso o un plato de avena con cereal. A veces las dos.

Por aquella época, comenzaba a expandirse un cereal de una marca venezolana que comenzaba su auge, que replicaba descaradamente una marca importada muy reconocida por los consumidores. Era sorprendente que su calidad, textura y sabor eran casi idénticos al del gallo. Pero era aún más sorprendente su precio: Costaba la mitad del otro.

Y entonces Mamá, con un análisis válido se preguntó “¿Si vale la mitad y la calidad es similar, por qué comprar el otro?”. Y entonces en mi casa cambiamos la marca del cereal. Pero poco tiempo después, todo se volteó, hasta tal punto que en unos pocos años el nacional pasó a ser considerablemente más costoso que el importado. ¿Qué pasó para que esto sucediera? Esta es la pregunta que, como mi madre, muchos se hicieron.

Vamos a suponer entonces, que el día de hoy es 1ero de enero y que, adicionalmente, el Gobierno establece una Tasa de Cambio de manera que las personas prefieran el producto nacional, todo esto incentivando lo que algunos llaman el desarrollo de nuestras industrias. El producto nacional vale 50 bolívares y el extranjero 1 dólar. Entonces, siguiendo este orden de ideas, el Gobierno decide establecer la tasa en 100 bolívares por dólar, esto se traduce  en un precio para ese cereal importado de 100 bolívares. Esta circunstancia, que es la misma que transcurría cuando yo recién entraba a bachillerato, llevaba a los consumidores a comprar el producto nacional. ¿O es que hay algún incentivo por comprar el importado, que vale el doble y es de calidad similar al nacional? No lo creo.

Sin embargo, al transcurrir 1 año, el productor nacional sufre una tasa de inflación de 50% (siendo benevolentes con este indicador para el caso de Venezuela); mientras el importado, que es traído de México, sus precios le crecieron el 2%. Pero adicionalmente, el Gobierno decidió mantener la Tasa de Cambio fija, sin ajustarla. La consecuencia de esto, en términos sencillos, es que en 1 año el producto nacional va a pasar de 50 bolívares a 75 bolívares, mientras que el extranjero de 100 bolívares a 102 bolívares. Ahora extendamos esta situación en el tiempo. En pocos años, el producto nacional va a ser significativamente más costoso que el producto extranjero.

Ahora hagamos la inversa del análisis anterior: Si el producto extranjero es de calidad similar, a un precio menor, ¿Por qué comprar el importado? Extienda este análisis a las demás industrias y va a encontrar la respuesta, en términos sencillos, de por qué en Venezuela se ha destruido casi la totalidad de sus industrias en apenas una década.

Y este es el gran peligro de un tipo de cambio fijo sobrevaluado que no se ajusta a las necesidades reales de la economía. Con el pasar del tiempo la inflación doméstica, que crece más que proporcionalmente que la extranjera,  hará que los precios de los productos nacionales sean más elevados que los extranjeros, lo que progresivamente va a destruir todas y cada una de las industrias nacionales. Este análisis, es sin contar que se presta para la corrupción y otros males que aquejan nuestra economía.

¿Y es que alguno en el país todavía se come el cuento de la guerra económica?

Jose Arapé

Lasallista y UCVista. Economista. Asesor Económico-Financiero. Apasionado de la política, la economía y su relación con la vida cotidiana de las personas.

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