Entre martillo, clavos y dinero

 

El dinero es un tema contradictorio y de fuertes discusiones a escala mundial. Es por eso que realicé una encuesta con la siguiente pregunta: ¿Crees que el dinero es bueno, malo o ninguna de las anteriores?

Los resultados fueron: de 1.608 participantes, el 66% afirma que es bueno, un 6% asegura que no, y el 28% afirma que no es ni bueno ni malo.

Esta encuesta mostró lo disperso que estamos en cuanto al tema del dinero, lo que me hizo investigar un poco más y hacerme cuestionamientos que ayudaran a encontrar una respuesta más lógica en cuanto a la herramienta de intercambio se refiere.

Con frecuencia escucho frases como “el dinero corrompe” o “el dinero es malo”, pero al igual que a ustedes, me llegan preguntas que complican aún más la situación: si es tan malo, ¿por qué la principal propaganda y bandera de los gobiernos del mundo es sacar de la pobreza a sus pueblos? Tomando en cuenta además que esto significa luchar para que la gente devengue mayores ingresos, es decir, más dinero. Y viendo las cosas desde otra perspectiva, si es tan bueno ¿por qué se realizan tantas cosas malas, como guerras, asaltos, secuestros o asesinatos, solo por dinero?

Esas afirmaciones y preguntas están fundadas en una visión que da dotes humanos al dinero, como si tuviera alma y mente como todos nosotros. Lo cierto es que el dinero es una herramienta que, como cualquier otra, nos facilita el desenvolvimiento de nuestras vidas. Desde la prehistoria, el hombre ha inventado utensilios que le han permitido construir otras cosas que hasta ese momento se creían imposibles. La lanza, que en principio fue ideada para la cacería, fue luego usada contra el ser humano. Una simple escalera puede usarse como arma para hacer daño a otra persona. Entonces, ¿quién es malo? ¿La herramienta o quien la usa?

Denle un martillo, cincel y clavos a una persona llena de maldad y crucificará a Jesús, pero Si le dan las mismas herramientas a Miguel Ángel, esculpirá La Piedad.

Al otorgarle al dinero propiedades humanas, las personas llegan a enamorarse de los poderes que vienen con su posesión, perdiéndose así y con frecuencia en la más profunda codicia, para luego obrar con una sola misión en la vida: acumular grandes cantidades del “amado tesoro” sin importar los medios, distorsionando por completo su verdadera función. El mundo se mueve por el constante intercambio entre las personas, sea de ideas, información o de bienes y servicios; y en este último rubro el dinero es una clave importante en la organización de dicho intercambio. En la época del trueque predominaba la lentitud, afectando nuestro crecimiento. Con la llegada del dinero metálico, evolucionado luego en la era digital, la velocidad del intercambio subió extraordinariamente, contribuyendo en los grandes avances de la sociedad moderna.

En conclusión, puedo entender que el dinero no es malo ni bueno por sí mismo, o sea, no es humano. Toda la responsabilidad del uso de esa herramienta recae en nosotros. Entonces en lo debemos enfocarnos es en ser mejores personas cada día, utilizando las herramientas para el bien colectivo y contribuir así al desarrollo de las sociedades, y sabiendo que cada nuevo avance exige más de nuestra responsabilidad.

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