Un enemigo más cerca de lo que crees

La ingesta de alimentos de origen animal viene desde los históricos cavernícolas, científicos y nutricionistas relatan que estos personajes comían lo que cazaban, esta práctica empezó desde que los trogloditas quisieron imitar a los depredadores que hostigaban a sus presas para luego comerlas, estas acciones iban  ligadas también con el significado de que los hacían sentirse fuertes y poderosos por hacer el trabajo difícil y “valiente”, consumir al animal muerto les daba esa sensación de poder del macho absoluto.

Dato curioso: los gorilas no consumen en absoluto ningún tipo de animal o carne, son herbívoros, se alimentan de plantas, frutas, hierbas… y son más fuertes que un humano.

El trabajo de las mujeres, ancianos y niños pequeños, se basaban en la recolección de los alimentos y frutos de la tierra, como las verduras, frutas, granos, plantas, trabajos que solo consistían en la agricultura, esto era considerado un trabajo de menor riesgo.

Los dientes de los humanos están específicamente diseñados para alimentos de la tierra, no fueron creados para desgarrar la carne y arrancar pieles, además los animales carnívoros tienen tractos intestinales cortos que permiten que la carne pase rápidamente a través de su sistema digestivo, los tractos intestinales de los humanos son mucho más largos, como los de los herbívoros, los cuales le dan al cuerpo más tiempo para romper las fibras y absorber los nutrientes de los alimentos de origen vegetal.

El estómago humano a diferencia del de los depredadores no cuenta con los ácidos fuertes necesarios para poder dirigir la carne y matar las bacterias que estas tienen, los ácidos son más débiles, debido a esto la carne tiene que ingerirse previamente cocida, no obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló en un estudio realizado por  la  Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en ingles) que el consumo de carne produce cáncer de colon, cáncer de recto, de próstata, de páncreas y  de estómago.

Junto a la carne le sigue la leche de vaca, el nutricionista americano Michael Greger expresa que la leche es igual que tomar carne líquida, la describe como un cóctel de hormonas de crecimiento para que un bovino aumente unos cientos de kilos y pueda crecer, es diseñada para el crecimiento rápido de las crías de las vacas, no seres humanos, incluso señala que es peor que la carne.

Pamela Popper nutricionista vegana, señala que una naranja tiene 110 miligramos de calcio a diferencia de un vaso de leche. INFOGRAFIA: PICTOLINE

Colin Campbell Doctor y Profesor de la Universidad de Campbell, escritor del libro “The China Study” Best Seller reconocido como el estudio más completo sobre salud y nutrición. Refuta todas las teorías que existen en cuanto a los valores nutricionales que tienen los consumos de las carnes o alimentos de origen animal, asocia que la desinformación nutricional va ligada junto a la unión comercial de las empresas ganaderas y lácteas, expresa que entre ellos existe una negociación en el que ambos se benefician sin preocuparse por lo que realmente importa, la verdadera salud nutricional.

La realidad es, que las carnes y alimentos derivados de cualquier animal que se consumen contienen altos contenidos de grasa, colesterol, hormonas, si bien contienen proteínas, estas proteínas al ser de animales elevan el colesterol en la sangre y resultan tóxicas para el cuerpo humano, causando enfermedades realmente muy comunes en todas las familias como, las enfermedades del corazón especialmente infartos, difusión eréctil, diabetes, obesidad, hipertensión, cáncer, entre otras.

Solo hay que observar el entorno para verificar que el consumo de carne es dañino, ¿cuantos ancianos mayores no padecen de una enfermedad como las mencionadas? ¿Cuántos de ellos no se niegan a comidas como mondongo o una parrilla? Suena lógico… no necesariamente los abuelos son los más afectados, los menores de edad, amantes del estilo de vida alimenticio padecen de obesidad o colesterol alto, tienen ya la cultura y ese amor por la comida que tanto les hace daño.  

No es cuestión de inclusión a un estilo de vida etiquetado como “vegetarianos o veganos”, es cuestión de salud, los humanos no fueron diseñados para comer carne y el consumo tiene sus consecuencias, somos originalmente herbívoros, esa es la realidad, no una simple etiqueta.

Diani Pizzino

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