Unos más iguales que otros, los socialistas y sus carros

Beatriz Talegón, Secretaria General de la Unión de la Juventud Socialista, recriminó en una convención internacional de la Internacional Socialista la incongruencia en su discurso y su acción, recriminaba que los líderes mundiales socialistas le decían a sus ciudadanos que entendían sus necesidades y  carencias porque ellos también la vivían. Talegón decía: “Me sorprende mucho cómo pretendemos promover la revolución desde un hotel de cinco estrellas y llegando en carros de lujo”. Pues mi amiga Beatriz, esa incongruencia no es nueva y tiene suficiente historia como para que se espante. En éstas líneas mostraremos algunos ejemplos de los automóviles del liderazgo político de los países en los que supuestamente no existían privilegios y “la clase obrera” había ganado esa “lucha de clases” y había impuesto la “dictadura del proletariado”. Si tú, amigo lector tienes corazoncito izquierdoso, te sorprenderás de algunos de los automóviles han sido usados por las altas esferas del poder en socialismo.

Incoherencia desde el principio

El primer gran ejemplo de incongruencia se da desde el mismo inicio del Socialismo como modelo político: un decreto del nuevo gobierno del soviet de fecha 3 de mayo de 1918, expropió cerca de 2500 automóviles a prominentes miembros de la burguesía rusa. Adivinen qué pasó con los carros: Sip! La mayoría pasó a manos de diversos líderes del Partido Comunista, incluso su líder, Vladimir Lennin llegó a darse esa buena vida que tanto criticaba. Lenin tuvo 3 Rolls Royce Silver Ghost: según el serial del automóvil, el primero de ellos fue adquirido en Londres el 11 de julio de 1922 a un costo total de 1.850 Libras Esterlinas (un camarada obrero inglés ganaba 12 libras al mes y una casa costaba como 400). El automóvil se obtuvo con descuento del 15% como parte de un convenio secreto entre el gobierno inglés y el nuevo gobierno soviético para la compra de motores de aviones militares.

Uno de los 3 Rolls Royce de Lennin, con sistema de orugas Kegresse para su uso en la nieve.

Con la muerte de Lennin llega Stalin al poder, el Estado Soviético iba creciendo y el poder del partido se fue consolidando. A medida que esto sucedía, los automóviles incautados en 1918 se hicieron obsoletos. Stalin había llegado al poder y lamentablemente, sólo quienes estaban en las alturas del poder podían aspirar a tener un automóvil (que no compraban sino que el Estado les asignaba). El primer automóvil de lujo fabricado en la U.R.S.S. fué el Leningrad L-1, un automóvil copiado del Buick Serie 90L de 1932. La idea era fabricar los automóviles en la planta de Putilovet, en donde se fabricaban licencias del tractor Fordson. Seis ejemplares se fabricaron, pero básicamente no servían, por eso sólo se hicieron 6 ejemplares en 1933 y por eso Stalin decidió seguir usando sus preciados Packards hechos en la imperialista y decadente América.  

Luego de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el poder soviético pasó a convertirse en un imperio con Europa Oriental conformando el bloque socialista, a su merced como si de colonias se tratara. Ante este nuevo escenario, el automóvil Zil 110 se convirtió en la nueva herramienta de influencia política a lo largo del nuevo imperio soviético. El nuevo “Packarsdki” fabricado por orden de Stalin pasó a ser el automóvil oficial de casi todos los gobiernos comunistas, tanto del Pacto de Varsovia como de los países comunistas del resto del mundo. De hecho toda la producción automotriz soviética estaba orientada a las fuerzas del orden y servicios públicos, sin embargo una sola empresa se dedicaba a la fabricación de automóviles de lujo, hechos exclusivamente para los altos jerarcas del Partido Comunista: la empresa se llama ZIL (Zavod Imeni Lijachova) fábrica Automotriz de Lijachov. Los ZIL fueron automóviles exclusivos, fabricados en muy reducidas cantidades y al inicio tenían una estética muy similar a la de los automóviles estadounidenses, los ZIL 115 tenían por ejemplo un aspecto muy similar a los Cadillac de 1960, sin embargo, los ZIL fueron refinando en su estética hasta convertirse en automóviles con una mercada personalidad y apariencia soviética, la serie ZIL 4104, la ultima gran serie de limosinas soviéticas, se convirtió en lo que Ronald Reagan luego reconocería como “Un automóvil que representa dignamente a la Unión Soviética.

 

ZIL serie 4104, la ultima serie de limosinas soviéticas

Otro fabricante automotriz soviético era GAZ (Gorkovsky Avtomobilny Zavod) Fábrica automotríz de Gorki.  GAZ fabricaba automóviles de uso variado, y de tipo medio para miembros del Partido Comunista, pero que tenía un modelo de automóvil que complementaba a las limosinas ZIL, se trata de Tschaika, una serie de automóviles fabricados entre 1959 y 1981, se trataba de automóviles lujosos que al inicio tomaban el aspecto de los Packard de mediados de los 50, pero que también fueron refinando su aspecto hasta tener una apariencia cada vez más soviética. Los Tchaika eran automóviles de lujo que también estaban destinados al uso exclusivo de altos jerarcas del Partido Comunista.

Siempre hay excepciones

Prácticamente todos los países del Pacto de Varsovia utilizaban automóviles ZIL que eran “regalados” (con aceptación obligatoria) a los gobiernos comunistas de Europa Oriental, pero algunos de éstos países tenían su producción automotriz sólida: tal es el caso de Checoslovaquia, que tenía a Skoda y a Tatra, 2 empresas automotrices de renombre e historia dentro y fuera del país. En Checoslovaquia, los líderes del partido comunista se trasladaban inicialmente en los automóviles incautados a las fuerzas de ocupación alemanas. De hecho, de ésta flota de automóviles, se hizo famoso un Mercedes 770 Grosser que en 1947 fue modificado por el taller de carrocerías Sodomka.

En 1949 Skoda fabricó, por orden del gobierno comunista, un nuevo automóvil para los altos jerarcas del partido: se trata del Skoda VOS. VOS es la abreviatura de “Automóvil Especial para el Gobierno (Vládny Osobný Špeciál o algo así). El VOS fue diseñado por Oldrich Meduna con una evidente influencia estadounidense. Una de las extravagancias de éste automóvil es que tenía el primer sistema de aire acondicionado de un carro checoslovaco, pero era tan grande que ocupaba el maletero completo, por lo que se necesitaba de un segundo carro para trasladar las cosas que necesiten colocarse en un maletero. Entre eso y el blindaje, el peso total del automóvil era 4 toneladas, por lo que se utilizó un motor de 8 cilindros de 5.2 lts de los camiones Praga. De estos automóviles se fabricaron 107 ejemplares entre 1949 y 1952 y, aunque no estaban a la venta, si hubo mandatarios comunistas de otros países que lo tuvieron: Mao Zedong y Zhu De de China, Enver Hoxa de Albania y Ana Pauker, una líder del Partido Comunista Rumano, que incluso pidió su VOS con ruedas para colocarlo en rieles de tren, sobre los que alcanzaba más de 100Km/h. Los VOS se dejaron de fabricar en 1952. La mayoría de ellos pasaron luego a ser usados por el Estado Mayor del Ejército checoslovaco, hasta su retiro. El fin del VOS fué marcado por la llegada de los Tatra 603, un automóvil con un revolucionario diseño y una mecánica más que fiable. En fin, Checoslovaquia sería uno de los pocos países que utilizarían automóviles de producción local para los líderes del partido, eso sí, siempre carros de lujo que el proletariado no podría ni soñar con tener, primero porque no se era del gobierno y segundo porque ser “aspiracional” estaba prohibido.

 

Skoda VOS, automóvil checoslovaco de uso exclusivo del gobierno comunista.

Algunos fueron más allá

Buena parte de las cúpulas de poder en Europa Oriental utilizaba los automóvil ZIL y GAZ de fabricación soviética, para su gusto o disgusto, pero habían otros líderes que asumieron papeles un poco más “rebeldes” ante Moscú. Tal es el caso de Josip Tito, que no sólo era rebelde ante Moscú, sino que además conformó la lista de países no alineados, es decir, que ni favorecían a Estados Unidos ni a la U.R.S.S. Sin embargo, aún cuando Tito era Comunista, su estilo de vida no era para nada el de un comunista. Su colección de automóviles abarcaba lo mejor de occidente: tuvo varios Cadillacs, recibió de la Reina Isabel II de Inglaterra varios Rolls Royce y fue dueño también de una flota de 6 Mercedes 600 Pullman Limousine (que reseñamos también aquí hace unas semanas).

Leonid Brezhnev fue otro socialista, Jefe del Estado y Gobierno soviético, que llegó incluso a tener una colección nutrida de automóviles. Brezhnev tenía automóviles soviéticos hechos exclusivamente a pedido, pero el camarada Leonid, además tuvo varios automóviles estadounidenses, casi todos regalados por Richard Nixon en las diferentes reuniones que sostuvieron los dos líderes. La colección de Brezhnev abarcaba los únicos Mercedes 600 que había en la U.R.S.S., también los únicos Lincoln, el único Nissan Prince, y varios Rolls Royce, una nutrida colección de automóviles extranjeros y de lujo que no se veía desde la época de Stalin. Y ahora que hablamos de Rolls Royce, recuerdo una anécdota de Brezhnev y uno de sus Rolls Royce Silver Shadow, regalados por la Reina de Inglaterra. Cuentan las “malas lenguas” que luego de una noche de copas, Brezhnev abordó su Rolls y se dirigió al Kremlin. Lo malo fue que el camarada Leonid se había pasado de copas y conducía su lujoso bólido a altas velocidades y, como borracho no se tienen los mismos reflejos, Brezhnev estrelló su carro contra la parte trasera de un camión. Dado que el evento sucedió de madrugada, todo pudo mantenerse en secreto hasta el final del comunismo en la U.R.S.S., cuando el automóvil fue vendido y fue a parar al Museo Automotriz de Riga en Latvia.

 

El Silver Shadow de Brezhnev en el Museo Automotriz de Riga.

Otro líder socialista con gustos hacia la buena vida y los automóviles fabricados en el decadente y depravado Occidente, fue Nicolae Ceausescu, de Rumania. Ceausescu fue una pieza importante en la diplomacia entre oriente y occidente, se relacionaba con total libertad con personajes de todo el mundo y se sabía que era entusiasta de los automóviles. Eso era algo que se sabía a nivel de gobiernos:  así como recibió de regalo en 1962 una limosina Cadillac convertible cortesía del gobierno de Estados Unidos, también recibió un Rolls Royce cortesía de la Reina Isabel II de Inglaterra y hasta un Paykan iraní cortesía del Sha de Persia. Posteriormente, Ceausescu se enfocó en una empresa automotriz propia y, tuvo entre su colección, una camioneta ARO especialmente fabricada para él y su esposa, al igual que un Dacia 30, la copia bajo licencia rumana del Renault 30. Pero su extravagancia más grande fue encargar en 1965 a la American Motor Corporation un lote de 6 camionetas Jeep Wagoneer para el uso personal de Ceausescu: de hecho las utilizaba para ir de cacería con sus amigos e invitados. Curiosamente, éstas Wagoneer sirvieron como inspiración para el desarrollo de una nueva camioneta de fabricación local, la ARO 244.

En Alemania Oriental, desde inicios de los 70, gobernaba un caballero llamado Erich Honnecker. Como buen socialista con aspiraciones de poder, también era entusiasta de los automóviles occidentales y de hecho su colección de automóviles es de las más curiosas de gobernante comunista alguno. Alemania Oriental es conocida por los expertos como el único país del bloque socialista en utilizar limosinas Volvo y no una, sino mas de 10 limosinas de diversos modelos y épocas fueron utilizadas por Erich Honecker mientras estuvo en el poder. Pero Honecker, al igual que Ceausescu, procuraba tener buenas relaciones con occidente, buscando obtener el reconocimiento de la comunidad Internacional de la República Democratica Alemana como un país autónomo y soberano. En ese proceso, llegó a tener muy buenas relaciones con el Presidente francés Francois Miterrand, quien en varias ocasiones como gesto de buena voluntad, llegó a regalar limosinas basadas en el Citroën CX y también tuvo un Peugeot 604, todos equipados con el mayor lujo disponible. Y hablando de los lujos de Honecker, era un gran aficionado de la cacería, al mejor estilo de los monarcas y burgueses que ellos, los socialistas, tanto criticaban. Para ir a cazar, pudo haber utilizado jeeps del ejército de Alemania Oriental, o una versión combi del Trabant. Pero nop, Honecker quería lo mejor y lo mejor era lo que tenía.

 

Una de las Range Rover Landaulet de cacería de Erich Honecker, líder comunista de Alemania Oriental.

La flota de automóviles de caza de Honecker era variada: tuvo automóviles Mercedes-Benz especialmente equipados con equipo de cacería, en 1976 compró una Land Rover 109 que fue especialmente preparada según los requisitos de Honecker, carrocería modificada, asiento trasero modificado, tapicería de piel de cordero, espacio para ubicación de las armas, y una consola en la puerta del conductor para la ametralladora del conductor de la Stassi. Pero éste no sería su único juguete de cacería, Honecker recibiría en 1982 una Range Rover especialmente personalizada como regalo de cumpleaños número 70, 3 otros ejemplares serían entregados a Honecker durante su permanencia en el poder hasta 1989, la segunda llegaría en 1985, otra en 1987 y la otra en 1989, meses antes de la caída del Muro de Berlín. Las Range Rover de Honecker estaba equipadas con el mayor lujo disponible, asientos de oveja o ciervo húngaro (dependiendo del modelo), la parte trasera del habitáculo es originario del Rolls Royce Corniche y adaptado a las Range, el techo de cuero era convertible y accionado electro-hidráulicamente, adicionalmente el asiento trasero tenía un mecanismo que permitía elevar al cazador lo suficiente como para poder disparar sin tener que hacer el excesivamente complicado y laborioso acto de abrir la puerta, bajarse del carro y disparar. Por ultimo éstas camionetas tenían 2 focos que permitían la caza nocturna.

Muchos son los ejemplos que a lo largo del siglo XX y XXI tenemos de regímenes socialistas en donde los líderes utilizan los automóviles incluso mejor equipados que los de los líderes de países no socialistas, son automóviles que realmente destacan y que al final se convierten en piezas de colección muy bien cotizadas. Quizás pudiera explicar este fenómeno con la base de que la producción automotriz en Socialismo no contempla cualidades como calidad, lujo o la estética, elementos fundamentales que en una economía de mercado hacen que un automóvil sea competitivo porque en Socialismo un automóvil no tiene competencia, solo se produce y se entrega a quien le toca por su posición dentro del partido, para el Socialismo el automóvil es una pieza de trabajo, una necesidad que forma parte de las herramientas usadas en la construcción y consolidación de un “Nuevo Estado”, no es ese objeto de disfrute, placer, no se forma un vinculo entre el automóvil y su dueño y tampoco es un símbolo de status o poder… o al menos esa es la idea que se pretende vender.

El gran problema que tiene la teoría socialista es que busca anular la existencia del individuo prohibiéndole su esencia compuesta de sueños, pasiones, emociones y sentimientos tanto tangibles como intangibles, claro, es una prohibición aplica sólo para las masas porque los que llegan al poder se convierten en la nueva burguesía que ellos tanto atacaron, viviendo con privilegios a costa de los demás que viven (y me perdonan) bien jodidos. En fin, es una sociedad en donde en teoría se busca la igualdad, pero en donde en realidad, uno son más iguales que otros.

Michel Rodríguez

Michel Rodríguez

Para algunos soy historiador de carros, pero sólo soy un conocedor, enamorado y fetichista de los automóviles antiguos, que procura mantener viva una fascinante y rica historia.
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