Un “salto atrás”

La satírica y humorística obra de teatro “el Salto atrás”, de Leoncio Martínez es una obra corta, llena de situaciones hilarantes, que habla del horror de una familia venezolana de la época colonial, que se cree de abolengo, al ver que el bebé de la niña de la casa nació, ¡oh, desgracia!… Negrito, a pesar de que el padre es alemán y la mamá tan blanca como la nieve.

En esa época se comenzó a hablar del salto atrás para referirse, de forma despectiva, al retroceso en la descendencia, pero con el tiempo fue moderando su sentido hasta referirse a los hijos que tienen parecidos a sus antepasados más lejanos.

No les contaré el final, esperaré que lo lean. Pero apartando las leyes del ADN, el “salto atrás” me ha servido en estos días para hacer un paralelismo con las manifestaciones que sacuden a Venezuela. Cada cuanto, una generación cambia por completo la tendencia de la anterior; constituye un rompimiento, un cisma, un renacer que apunta hacia nuevos ciclos de vida y de futuro. Y eso podemos encontrarlo no solo en las generaciones familiares, sino sociales.

Simón Bolívar se unió a la causa revolucionaria a los 23 años, y algunos de sus logros más sonados llegaron antes de los 30. José Félix Ribas tuvo la Batalla de la Victoria usando unos pocos soldados y muchos, muchos adolescentes de bachillerato que jamás habían empuñado un arma. La “generación del 28”, y algunos de los años más brillantes del desarrollo nacional vinieron de la mano de una generación de jóvenes políticos que ya antes de los 29 habían cumplido largas sentencias en la cárcel.

¿Estamos ante un nuevo “salto atrás” generacional en Venezuela, luego de más de tres décadas de relativa calma? ¿Están estos muchachos de entre 17 y 24 años llamados a abrir un nuevo ciclo para Venezuela? Resulta cuando menos curioso saber que ninguno de ellos conoce otro gobierno que el actual; que en la  práctica, toda su formación se constituyó con el signo político que gobierna hoy. Entonces, ¿por qué lo adversan? ¿Cómo saben que “antes se vivía mejor”? Las respuestas son múltiples, pero estoy convencido de que apuntan a un solo lugar: el progresivo deterioro nacional y las cada vez más reducidas opciones de una vida próspera.

En apariencia, cuatro décadas fueron suficientes para que en Venezuela tuviera su “salto atrás” en la cadena generacional, y se diera un vuelco en todo lo que se venía produciendo en el país. Aún falta tiempo para saber cómo crecerá y cuál será su futuro, pero hasta ahora no parece que vaya a ser igual al de las generaciones precedentes. Estos jóvenes que hoy representan, a mi juicio, el “salto atrás”, invocan un importante renacer indicativo de que nuestro país ya no puede ser el mismo.

 “Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”

Simón Bolívar

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