Por qué decirle NO a las regionales

Después de más de 100 días de protestas, después de grandes logros alcanzados y la presión conseguida sobre el régimen, luego de que millones de venezolanos se unieran en un mismo sentir a través de un plebiscito y luego de convencernos de que somos mayoría tras el fraude constituyente, pareciera que no han sido suficiente y en este round Nicolás Maduro y su poder pareciera que se salió con la suya.

Después de una semana noticiosa, llena de informaciones desesperanzadoras parecieran alarmar y frustrar al ciudadano de cambio, viendo la forma en cómo se impone la Asamblea Nacional Constituyente, es difícil no titubear o dudar; sería muy difícil verle a la cara a las personas y decir que todo va a salir bien cuando pareciera que una gran tormenta nos agobiará.

No hay final claro, ni certidumbre; Delante de nosotros sólo se vislumbra tormentas y un escenario oscuro y en medio de tanta decepción y desesperanza luego de más de 100 días de protesta un nuevo debate se impone en la opinión pública: las elecciones regionales previstas para el próximo diciembre.

Se ha desatado toda una polémica con relación a participar o no; los que están a favor hablan de no perder espacios, de aprovechar al máximo cualquier contienda, de no hacerle el favor al régimen y de incluso “no regalar el país” a través de los cargos que se disputarán el próximo 10 de julio.

A pesar de que son argumentos legítimos y totalmente válidos, es menester aclarar ciertos puntos que deberían llamar la atención a la dirigencia opositora. Cualquiera de los argumentos mencionados anteriormente son los mismos que se usaron a la víspera de las pasadas elecciones parlamentarias en el 2015; es necesario recordar la infeliz situación en la que se entrampó la propia Asamblea Nacional y cómo permitió que un poder (ilegítimo) desconociera la voluntad de más de 14 millones de venezolanos que se expresaron aquel 06 de diciembre de 2015.

Por lo que para aquellos diputados que dicen que es necesario “rescatar el derecho al voto”, hay que decirle que rescate primero su derecho a ser diputado y haga valer la voluntad de los electores que votaron por él.

Otra de las razones, es que no se puede regalar el control del país al chavismo a través de las gobernaciones y yo les recuerdo a los intelectuales cuál fue la infeliz situación a la que sometieron a los alcaldes Enzo Scarano y Daniel Ceballos en el 2014, y a Antonio Ledezma en el 2015. Pero si hablamos de data más reciente cuál es la situación de los otros ocho alcaldes, que con el mismo modus operandi, el mismo poder (ilegítimo) los amenazó, sancionó o destituyo a través de sentencias lamentables que desconocen totalmente la voluntad popular que eligió a estos alcaldes.

Se habla de “procurar ganar todas las elecciones que haya” y de defender la democracia, pero cómo opositores defienden la democracia cuando sus pares (posiblemente verdaderos rivales para el chavismo) están siendo inhabilitados con sanciones absurda de hasta 15 años. Lo que evidencia una descarada selección de candidatos a la medida del chavismo.

La “solidaridad” no basta y que haya “elecciones” no quiere decir defensa de la democracia. Los actos deben ir mucho más allá que un burda declaración donde “se solidarizan” con la nueva víctima del régimen. La defensa de la democracia se trata de acciones concretas y coherentes que vayan en sintonía de la misma defensa.

No se puede hablar de “ganar espacios” sabiendo que en cualquier momento serán destituidos, no se puede hablar de “mostrar que somos mayoría” porque ya lo hemos demostrado y dos veces (elecciones parlamentarias y plebiscito), no diga que es para acorralar el chavismo porque teniendo la 2/3 partes de la AN es más que suficiente para hacer cosas y no lo hicieron. Sencillamente no hable que es “para defender la democracia” cuando sabe que hay presos políticos, funcionarios públicos destituidos y opositores inhabilitados; y que la lista será mucho mayor si usted sigue cayendo en el juego del régimen.

Es lamentable que tilden de radicales y descalifiquen a las personas que tienen todo el derecho a oponerse a las regionales y todo ha sido resultado de la propia MUD-AN; La misma que prometió renovar el CNE y TSJ, la misma que declaró el abandono del cargo del presidente y le hizo un juicio político, la misma que prometió referéndum y se lo dejó robar, la misma que exigía “elecciones generales” y que posteriormente sólo pedía retirar constituyente y ahora pareciera conformarse con unas regionales.

Querido ciudadano y lector, no soy radical sólo soy coherente y hablo en base de lo que ha prometido la misma Mesa de la Unidad (esa misma que prometió un “Gobierno de Unidad Nacional el 16J) son ellos los que se han entrampado y descalifican a todo aquel que simplemente quiere ayudar. Sólo exijo coherencia a aquellos que se declararon en 350 e invocaron el 333 de la constitución y que además “destituyeron” al presidente.

No soy radical y mucho menos divisionista, sólo soy sensato y transmito lo que mayoría del pueblo venezolano quiere: Renuncia de Maduro y todo su tren ministerial, no queremos regionales. Sólo resumo lo que la mayoría quiere y la MUD prometió: un cambio.

Elías Castro

Elías Castro

Venezolano, escritor, articulista y comunicador multiplataforma especializado como periodista y freelancer audiovisual.
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