La falsa Ideología Chavista

Siempre he creído que el Chavismo no es una ideología, considero que ha sido una mala copia del Castro-Comunismo. La explicación a esta opinión es que desde que se instauró en Venezuela no se ha promovido una sola idea original, todas son experimentos obsoletos y arcaicos de izquierdistas frustrados que vieron en Hugo Chávez la posibilidad del resurgir del marxismo. En realidad, no tiene originalidad porque el socialismo es el resultado de una acumulación constante de resentimientos y fracasos. No existe en la historia de la humanidad alguien que pregone las ideas socialistas sin contar con altos niveles de frustración resentimiento y mediocridad. Lenin, León Trotski, Rosa De Luxemburgo, Fidel Castro, Chávez, Nicolae Ceaușescu, todos ellos eran resentidos sociales. Y así pasa igualmente con los pseudointelectuales de la izquierda mundial, quienes siempre declaran sus antipatías por toda idea liberal, pero basados en la mediocridad inmersa en ellos mismos.

Toda calamidad, fracaso y miseria es representado por estos “ideólogos “como el producto de una conspiración del capitalismo para que las personas no tengan un nivel de vida exitosa. Según ellos; la plusvalía, el fetichismo de la mercancía, la explotación del hombre por el hombre, las corporaciones, el complejo militar-industrial norteamericano, entre otros cosas. Son los causantes de todos los males de la humanidad. Obviando que en los países donde se han implementado sus ideas han sido más intensos los niveles de explotación, el hambre y la miseria que en aquellos países donde se promueve la economía de mercado. Cuando son interrogados, responden que todavía no se ha implementado el verdadero socialismo, o que el imperio ha evitado que se instale como se debe. Más caretabla no se puede ser.

Siempre repiten el mismo discurso, igual era Chávez, solo que al principio todo giraba solamente en culpar al puntofijismo, a la cuarta y al imperio de todos los problemas del país. Se pudo notar un cambio sustancial en su discurso cuando empezó a contar con la asesoría de izquierdistas ortodoxos y mediocres que se obnubilaron con él. No dejó de hablar del imperio o de la cuarta, también agregó a su discurso algunos preceptos ideológicos derivados de la izquierda rancia mundial.

De allí surgieron las más distintas propuestas alocadas y sin sentido que llevó a cabo el presidente Chávez, cómo no recordar: Los gallineros verticales, consejos comunales, cultivos organoponicos, Misión Che Guevara, Zamora, en fin. Un compendio de planes solo surgidos de figuras como: István Mészáros, Ignacio Ramonet, Noam Chomsky,  Heinz Dieterich Steffan, este último le vendió la “brillante” idea del Socialismo del Siglo XXI. Así mismo en el lenguaje de Chávez comenzó a aparecer referencias de Lenin, León Trotski, Mao, y alguna que otra frase de Rousseau o de Nietzsche. Es de suponer que mientras era presidente comenzó a documentarse sobre algunos criterios filosóficos en especial sobre Nietzsche y posiblemente de Heidegger. Parecía más bien que hoy leía algo y mañana salía supuestamente dictando cátedra sobre filosofía, política, historia o economía. A mí me pareció un conocimiento fingido.

Por tal motivo, tratando de impresionar daba una demostración de supuestos conocimientos filosóficos y además repetía las ideas de los mediocres pensadores izquierdistas que lo asesoraban. Una revisión a sus discursos puede demostrar que el chavismo carece de identidad ideológica original. Eso no significa que no tenga una finalidad. Los distintos experimentos desarrollados por Chávez y por Maduro provienen de la misma sala situacional, La Habana. Todas las ideas han sido generadas por el Castro-Comunismo, debemos recordar que incluso el Papa Francisco tiene simpatía por el modelo cubano. Así también los intelectuales asesores de Chávez adoran al Castrismo. Chávez se alimentó ideológicamente de los Castro. No fue el intelectual brillante que algunos pregonan. Su gran carisma, su gran capacidad de comunicar hizo que su imagen sea vista como lo que no fue, un intelectual bien formado con ideas de avanzada y originales. No creo que exista alguien mas sobredimensionado que el comandante de sabaneta.

Como no reprochar la actitud de la propaganda gubernamental de colocar en una misma dimensión a Chávez y a Bolívar, la supuesta idea de que con el Comandante el país gozaba de desarrollo y crecimiento económico es una falacia total, desmontar esa percepción es una tarea de todos. Lógico que la posibilidad de que desaparezca completamente es difícil, con el tiempo es necesario explicarles a las personas porque es tan nocivo el chavismo, que fue él quien acabó con el aparato productivo nacional, con la agroindustria, con la industria petrolera, con la calidad educativa, con las industrias básicas, con la meritocracia. Son 18 años de destrucción nacional, con la intención gubernamental de someter a una sociedad. Esa es la verdadera ideología chavista. La sumisión de las personas a un gobierno dictatorial, narcotraficante y mafioso.

El problema radica en que los líderes de la oposición para ganarse las voluntades de algunos chavistas descontentos con Maduro son incapaces de decir las cosas tal cual fueron por miedo a perder popularidad. De esa manera será muy difícil hacer desaparecer la percepción positiva que algunos le tienen al extinto presidente. El chavismo y el madurismo son lo mismo. Solo que la bomba estalló estando Maduro en el poder. La situación era precaria cuando Chávez murió, se fue incrementando porque Maduro no ha corregido los planes heredados del difunto.

Si Maduro al tomar posesión hubiera adoptado algunos correcciones de carácter pragmático donde se hubiera desmontado el control de cambio, de precios, inamovilidad laboral, excesivo control estatal, es decir, si hubiera desmontado el modelo del socialismo de siglo XXI el país no estaría seguramente en las condiciones actuales. El prefirió no confrontar a los radicales del chavismo en contraposición a las recomendaciones de algunos pragmáticos quienes eran partidarios de medidas pro-mercados. Lo contrario según los ortodoxos chavistas era atentar contra el legado del comandante.

En definitiva, es fundamental decir las cosas por su nombre. Basta de que los políticos piensen más en la popularidad que en el país, suena utópico pero le realidad nos llevara a cambiar la forma de hacer política. No puede ser que una idea sin fundamento histórico, intelectual, mediocre y arcaica sea todavía aceptada como buena por muchas personas. Se puede ser frontal y radical con esas ideas. Venezuela lo necesita.

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