La orfandad: el castigo del oeste

Los habitantes de la parroquia La Vega viven constantemente abrumados con todos sus quehaceres diarios, muchos de ellos salen desde muy temprano por la mañana para hacer lo humanamente posible y cubrir las necesidades que demandan sus hogares, la gran mayoría regresa a sus casas cuando la noche impera, inertes ante el contexto que les rodea.

Nadie nos quita el orgullo de ser vegueño” expresan aquellos que se sienten identificados con su localidad. Sin embargo, ese orgullo desaparece bruscamente cuando deben madrugar para poder llegar a tiempo a sus trabajos; el orgullo se esfuma cuando llegan cansados de sus compromisos habituales y consiguen colas interminables para abordar las unidades que los transporten a sus diferentes destinos. La mente de todos los vegueños se aliena de calamidades y desconsuelo por todas las dificultades que deben atravesar para alcanzar un autobús y poder movilizarse.

Para ninguno de sus habitantes es un secreto que desde que la población en la parroquia aumentó, el sistema de transporte no se dio abasto para poder brindar un servicio eficiente a su colectividad. La Vega cuenta con dos entradas; por la avenida Teherán al noroeste y la carretera Panamericana por el sureste, con una sola vía de acceso que moviliza a toda la población, esta vía, posee un conjunto de trabas que dificultan el traslado. Primero; la carretera no está bien pavimentada, ya van más de tres años que no se le da mantenimiento, los huecos colocan las calles más estrechas e impiden el fácil movimiento de los autos, segundo; el sistema de electricidad en las calles es escaso (inexistente), hay zonas donde los carros representan la única fuente de luz y las personas que van a pie deben encomendarse a la divina providencia para evitar ser víctimas de un asalto. Tercero; los derrumbes en tiempos de lluvia son recurrentes, esto ocasiona la obstrucción de uno de los canales vehiculares, y por último; la basura, que también se ha convertido en otro grave problema, porque el aseo tarda hasta una semana en recoger los desechos que se desbordan de sus contenedores.

La suma de todas estas vicisitudes hace pensar que la política pública ha dejado en orfandad a todos los habitantes de una de las localidades más antiguas de la capital. Tal parece que al gobierno actual se le olvidó ofrecer su gratitud y reciprocidad a esta histórica parroquia, que desde su fundación ha ofrecido un conjunto de beneficios y ha enorgullecido a la nación de diversas maneras.

La parroquia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá del Santo Cristo de la Vega como fue originalmente nombrada, posee la Hacienda de la Vega una de las más antiguas construidas en el país, una hacienda que dotó de insumos a la población caraqueña por muchos años, a su vez fue zona de alojamiento de personalidades históricas como; El Libertador Simón Bolívar, Martín Tovar y Tovar, El Príncipe Carlos, la famosa diseñadora de modas Carolina Herrera y el artista plástico Salvador Dalí.

En su momento se convirtió en la fábrica de cemento más grande de América Latina. Y en término educativo posee una de las universidades más prestigiosas del país, la Universidad Católica Andrés Bello, la Escuela de Música y un conjunto de instituciones educativas de diversos niveles. Tal parece que todo esto es muy poco para mantener presente su cuidado y atención, lamentablemente este territorio como muchos de Caracas se han quedado en el olvido de los que no sufren ni padecen todas estas penurias que son el padre nuestro de todos los días para sus habitantes.

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