Buick Grand National, haciendo limonada… y muy buena

La década de los 80: Cyndi Lauper, Ronald Reagan, Gorbachev, “El club de los 5” (o The Breakfast Club en Inglés), Top Gun, Madonna, el Show de Bill Cosby, Dinsatía, Hulk Hogan y “Mr. T”. Todos éstos son íconos de los 80, canciones, personas, películas, series  todo esto era producido en Estados Unidos y exportado al mundo. Sin embargo, a diferencia de décadas anteriores, Detroit no tenía ningún ícono automotriz que aportar como lo haría el Mustang en los 60, la industria automotriz estadounidense estaba diezmada por un lado por la burocracia corporativa interna y la invasión japonesa y alemana a su mercado, pero peor aún estaba estrangulada por una estampida de burócratas y políticos en Washington que destruyeron todo lo magnifico que el automóvil hasta inicios de los 70, aniquilando además del todo un fenómeno automotriz que nació en Estados Unidos y que algunos pocos países adoptaron, el Muscle Car. Pero en esa misma época, ante tanto desastre automotriz, había un pequeño rayito de luz con un automóvil que demostró que aunque “esto es lo que hay”, se podía hacer algo tan bueno como se hacía en el pasado. Era rápido, Toretto maneja uno y lo podías comprar en cualquier color siempre que fuera negro, ese rayito de luz es el Buick Grand National.

Los decadentes 70 y 80

Estados Unidos venía produciendo automóviles realmente hermosos y además estaban los Muscle Cars, carros como el Pontiac GTO, el Chevelle, el Fairline500, el Pontiac Catalina y algunos más pequeños como el Dart, Camaro o el Mustang eran las estrellas que ondeaban en la bandera de Estados Unidos ante el Mundo, pero a mediados de los 70 la creatividad en Detroit se iba desvaneciendo por la burocracia corporativa que reinaba en las grandes empresas automotrices, en donde alguien que no sabía nada de diseño pero que conocía gente, ascendía a posiciones de decisión sin tener la mas mínima idea de lo que hacía, muchos potenciales genios del diseño automotriz tuvieron que callar sumisamente ante decisiones carentes de creatividad y visión para no perder sus puestos de trabajo. Por si eso no fuera poco, llegan los de la OPEP y su embargo petrolero y luego a los congresistas estadounidenses que decidieron que había que ponerle un parado a la forma como Detroit hacía carros con leyes y regulaciones, fallecía entonces el automóvil que tanto se había amado. El estilo, la estética, la potencia y el performance dejaron de existir y se comenzaron a producir carros que francamente eran una desgracia (y me perdonan los fanáticos de los carros ochenteros venezolanos, pero hay mucho más que un Caprice, Montecarlo, Malibu o Mustang).

Detroit hacía carros con una estética que francamente demostraba que la industria automotriz estadounidense estaba en su punto más bajo y decadente, Su Majestad La Seguridad pesó por encima de todo, ahora los carros eran cuadrados casi todos iguales, era muy poco el espacio de maniobra para los diseñadores quienes hacían magia para hacer un carro atractivo en términos estéticos, se hacían varias versiones de un mismo carro con mas o menos gomitas, platinas, rines y palabras en letras cromadas que desesperadamente decían “No compres carros europeos te lo suplico!!”

Y n i hablar los deportivos eran cada vez más “civilizados” con motores cada vez menos potentes, tal es el caso de la estafa de la segunda generación del Dodge Challenger que a partir de 1977 no era más que un Mitsubishi Galant Lambda con un motorcito de 4 cilindros. En fin, la era dorada del automóvil americano fallecía.

El Buick Regal T-Type de 1982, precursor del Grand National, pura apariencia, nada de performance.

“Si del cielo te caen limones…”

Pues se aprende a hacer limonada y eso fue lo que hicieron los panas de Buick, las regulaciones, la falta de creatividad y la OPEP también afectó a la marca, sin embargo Buick era rey en la NASCAR, en donde para 1981 y 1982 ganó el Campeonato Nacional de ésta categoría de automovilísmo, algo curioso para una empresa que pasó de hacer Muscle Cars como el GSX a hacer aburridos carros de 6 cilindros para gente mayor. La empresa, capitalizando éstos éxitos y con la premisa de “Gana carreras los domingos y vende en lunes” decide aprovechar la imagen de éxito y apoyarse en el Buick Regal para esto, la empresa envió unos 215 ejemplares a una compañía en Michigan llamada “Cars & Concepts”, la misma crearía un paquete comercial llamado “Grand National” por la Serie Grand National de la Nascar. Los Grand National no eran más que un Buick Regal con accesorios opcionales como un faldón frontal, rines “deportivos”, 2 tonos de pintura separados por una línea roja, un spoiler y un inmenso rótulo que gritaba a toda voz el nombre Buick, estos ejemplares serían conocidos como T-Type y no son reconocidos como Buick Grand National.

Pero todo esto era estético porque debajo del capó sólo había un motor de V6 de 4.1 litros que generaba unos humildes 125Hp., sin embargo 35 de ellos fueron equipados con una versión turbo-cargada del mismo motor, lo que aumentaba su potencia a unos 170Hp. pero la planta motriz era muy pesada y más cambio eran necesarios. Al final la producción se limita sólo a 1982 y Buick decide que el nuevo automóvil requiere un año sabático de desarrollo para convertirse en el nuevo y absoluto Muscle Car, así que si alguien te dice que tiene o vió un Grand National del 83 es un “charlero”, es puro cuento chino, no hubo Grand Nationals en 1983

Para 1984 hay un nuevo retador en el ring y viene por sangre, un Grand National más potente, más rápido y mejor definido, es el año en que el Grand National aparece con un nuevo uniforme: Todo negro, se elimina el cromo y se pinta absolutamente todo en color negro para darle el aspecto más agresivo que se le pueda dar a un carro, era como Schwarzeneger en Terminator pero más “papiado” y con lentes de sol más modernos aunque refinados, como los de Neo en Matrix. además el motor era mejorado, es el mismo motor 231, pero con mejoras, tenía un turbo Garret, un sistema de inyección de gasolina secuencial y controlado electrónicamente, una bomba de gasolina de alta presión, y un sistema de ignición sin distribuidor y controlado electrónicamente, toda ésta combinación generaba un monstruo V6 con una potencia de 200Hp.

El primer Grand National, el de 1984, es el nuevo retador y viene por sangre.

Ya se… 200hp no es nada y un Honda 2017 básico tiene ese caballaje, pero analicemos: Estamos hablando de un automóvil desarrollado a inicios de los 80, una época en la que el gobierno a través del senado imponía una inmensa serie de normas, leyes y regulaciones que terminaron pulverizando caballos de fuerza, es la misma época en la que un Corvette con motor V8 desarrollaba 5 Hp. más y eso lo hacía el Grand National con un motor V6 co el que recorría el cuarto de milla en 15.9 segundos, 7 segundos más que el Corvette, impresionante!. Un total de 2000 Grand Nationals se hicieron en 1984 y se vendieron como pan caliente. Para 1985 la producción aumentó, un total de 4100 Grand Nationals estaban en las calles sin cambios ni diferencias del modelo de 1984, básicamente ganando tiempo mientras encontraban como mejorar al Frankestein que habían creado.

Con el tiempo éstos Buick T-Types y Grand Nationals, estaban dominando las pitas en Estados Unidos, en muchas competencias de cuarto de milla e incluso en carreras ilegales, éstos Buick comenzaron a ganar carreras y muchos de ellos, salvo lo estético, no tenían algún elemento notorio que permitiera determinar que se trataba de un automóvil con turbo, de hecho los T-Types y Grand Nationals tenían la curiosa cualidad de que no sonaban duro, es mas, si manejabas uno tenías que bajar el vidrio y pelar el oído para escuchar el motor, en resumen, éstos Buicks comenzaron a ser carros “caza bobos”, ese tipo de carro contra el que todo imbécil que cree saber de carros quiere correr sin tan siquiera imaginarse que en segundos será humillado y aniquilado en una pelea en la que todo vale, habrá sangre y sus hijos deberán presenciarla.

1986, el Intercooler y las laptops

Como era de esperarse los dueños de Buick T-Type y Grand Nationals querían sacarle más potencia a sus automóviles, muchos fueron los que modificaron sus ya potentes automóviles para sacarles más potencia, pero Buick también se vino con todo, el Grand National de 1986 tenía el turbo ubicado en la parte delantera, lo que daba una mejor distribución de peso, además estaba equipado con una novedad en el automóvil deportivo americano, el Intercooler, un radiador aire-aire que se encarga de enfriar el aire comprimido por el turbocompresor, esto además de una mejora general en el motor, en el sistema de ignición y en el sistema de inyección permitió sacarle más potencia al motor V6 231, de 200HP en 1984 y 1985, el nuevo Grand National de 1986 tenía un motor con 235hp.

1986 fue como pasar de la noche al día, el automóvil se había perfeccionado a tal punto de que se convierte en el primer carro americano de serie sin modificar al que le puedes conectar una laptop para monitorear o mejorar las prestaciones del carro en función al entorno o tus necesidades. Toda ésta tecnología permitía a los nuevos Grand National hacer un cuarto de milla en 13.7 segundos y una aceleración de 0-100 en 4.8 segundos (El Corvette se tomaba 5.9 segundos y hacia el cuarto de milla en 14.2) y todo eso con un carro “de agencia”, no hemos hablado de cauchos, suspensión modificada o cualquier otra cosa que más de un dueño le puso para ponerlo a picar y ya que hablamos de “de agencia” si había algo que Buick no dejaba de recordarle al publico es que éste nuevo Muscle Car era un Buick de la A a la Z, el interior era lujoso y en todos lados podías ver el nombre Buick, el volante era un volante deportivo cocido en cuero, los asientos eran especialmente diseñados y poco más de 20 accesorios eran ofrecidos por Buick para  un mejor equipamiento, esto incluía aire acondicionado, una dirección hidráulica de mejor respuesta en alta velocidad y hasta un logo que se inmortalizó en la historia del automóvil, el “Go Fast” una fusión entre una flecha y un turbo, el logo estaba estampado en el apoyacabezas de los asientos delanteros y en los rines especiales que se ofrecían como accesorio.

      En su interior Buick procuraba que supìeras que el Grand National era un Buick de pies a cabeza.

Además en el exterior, plantinas que decían cosas como 3.8 Turbo o Intercooled, todo eso hacía que tu Buick Grand National terminara costando unos 24.000 US$ y aunque era plata el Grand National de 1986 ahora superaba a los carros deportivos americanos más caros de la época: Corvette, Camaro, Mustang, Firebird, Trans Am, en fin, todo automóvil deportivo americano que pudiera ofrecer Detroit estaba a merced del Grand National. Todos estos logros son interesantes para ser un Buick, es decir, para los 70 e inicios de los 80 Buick tenía un único segmento de mercado: la gente mayor que no pasaba de 60km/h en su carro y de repente, en tan sólo 4 años, un Buick se convierte en el auto de producción americano más rápido de Estados Unidos. Un Buick!

El “Grand Finale”, el GNX

Pero como dice la canción “todo tiene su final”, en 1987 Buick anuncia que será el último año del Grand National, en ésta ocasión el fin no lo marca un grupo de políticos y empresarios que odian carros sino la misma evolución del automóvil, para 1988 toda la línea de chasis y plataformas de General Motors pasan a tener tracción delantera y lamentablemente no existía chasis alguno que pudiera soportar el peso o el torque de ése motor.

                    El GNX fue el Grand National que acaba con todos los Grand Nationals.

Para el grand finale Buick decir tomar sólo 547 Grand Nationals y para que los mejore se los envía a  ASC/McLaren Sport Technologies, una filial americana de McLaren que el propio Bruce McLaren había fundado en los años 60, aquí nace quizás el mejor y menos apreciado automóvil de General Motors, el Buick Grand National Experimental (o GNX),. McLaren mejora el ECU (unidad de control de motor),una computadora que controla partes clave del funcionamiento del motor, las mejoras de McLaren optimizaron el control de la inyección de gasolina, optimizaron el tiempo de la ignición y optimizaron la distribución de vávulas. Pero eso no queda ahí, McLaren además mejora el sistema de escape, un nuevo turbocompresor Garrett T3, un intercooler de mayores dimensiones, nuevos cilindros, suspensión mejorada, eje de transmisión mejorado, diferencial trasero mejorado, una caja de cambios automática Hydramatic reforzada, en fin, 547 Monstruos.

El nuevo Grand National pasaba de tener una potencia de 245hp a tener 275 (aunque algunos expertos dicen que llegó a los 300hp), y pasó de ir de 0 a 100 en 4.8 segundos a 4.6 y de hacer un cuarto de milla en 13.7 a 12.5. Sin dudas el GNX sonaba más duro y era más rápido, básicamente McLaren tomó un carro magnifico y lo convirtió en lo mejor de lo mejor, en el Grand National que acabara con todos los Grand National y que en consecuencia acabará con todo los que Detroit produjera como competencia, ahora si el Corvette quedaba aniquilado, mientras el Camaro y Mustang quedaban como un par de Ladas. Es más cuando la gente de Car&Driver lo probó, descubrió que era más rápido que un Ferrari 288 GTO, es más el GNX era más era 3 segundos más rápido que el Ferrari F40 y un segundo más rápido que un Porsche 911.

Cada uno de los 547 GNX estaba identificado por su VIN y el número de unidad en el tablero.

Quizás el único carro al que el GNX no logró superar fue al Lamborghini Countach y aunque todo esto se sabía, muchos historiadores automotrices sostienen que nada de esto se decía ni se usaba como herramienta publicitaria para no opacar la imagen del niño predilecto de GM, el Corvette, razón por la cual los números y éxito en las pistas del GNX no son tan conocidos y el GNX no tiene la fama e imagen que si tuvo el Corvette como lo más potente de GM. La gente salió corriendo a los concesionarios de Buick en todo Estados Unidos, tratando de hacerse con uno de éstos, de hecho los 547 fueron comprados antes de que fuesen fabricados, algo muy raro en la industria automotriz americana, de hecho la demanda fue tan elevada que eventualmente Buick produjo más Grand Nationals hasta alcanzar las 20.000 unidades.

Hoy en día un Grand National es un clásico obligatorio de poseer, aunque no son baratos, un Grand National tiene un precio promedio de entre 170 y 230.00US$, de hecho éste año la casa de subastas Mecum vendió en una subasta organizada en Kissimmee, Florida el GNX número 547, el último de los GNX producidos en 220.000US$.

El Grand National fue sin duda un carro único, con éste carro Buick pasó de hacer carros aburridos para gente mayor a rápida pero silenciosamente hacer un automóvil que conquistaría la cima de monte de los olivos del performance, haciendo un carro que resultó imbatible, un carro que más que rediseñar, rehízo desde cero el Muscle Car. Hoy en día Buick no está en su mejor época, a inicios del 2000 estuvo a punto de cerrar sus operaciones, de hecho quien la salvó fue China, en donde extrañamente son muy queridos.

En la actualidad la rivalidad de los muscle cars existe con el Mustang, el Camaro y ahora con el Challenger, todos tratando de destronarse entre ellos, por otro lado hace poco Buick renovó las patentes de los nombre Grand National y GNX, no sabemos qué esperar, quizás un nuevo Grand National llegue a ocasionar el mismo baño de sangre que ocasionó en los 80, no lo sé, en su época fue una gran sorpresa al destronar a todos los expertos en Muscle Cars, esperar hoy un Grand National no sé si tenga sentido, es de esos carros que en su momento fueron tan buenos que no sé si hacer una versión moderna puede mas bien destruir el nombre, General Motors y Detroit en genral no está tan bien económicamente, están todavía recuperándose de una crisis económica ruda y personalmente temo que Buick haga algo estúpido como lo que hizo Dodge con el Dart.

De lo que no hay dudas es que a como dice la canción, a Buick “le cayeron limones del cielo” y aprendieron a hacer la mejor limonada del mundo porque el Grand National y el GNX resultaron ser los carros más potentes y rápidos de GM y por mucho los más rápidos y potentes en toda la historia de Buick.

Michel Rodríguez

Michel Rodríguez

Para algunos soy historiador de carros, pero sólo soy un conocedor, enamorado y fetichista de los automóviles antiguos, que procura mantener viva una fascinante y rica historia.
Michel Rodríguez

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