Ayuda, se hace urgente

Me fui a tomar un café, y  me quedé allí acompañando mis pensamientos con la tibieza de ese guayoyo, muy conmovida por las terribles historias que día a día se presentan en twitter donde alguien pide medicamentos y a los días o semanas esa persona  fallece porque no los consiguió, familias desesperadas, fragmentadas, fotografías de niños en estado de desnutrición y por muchos esfuerzos de permanecer en la onda del positivismo, con frecuencia me resulta imposible, aunque en este momento esté sana y no me haya tocado hasta ahora comer de la basura no puedo y no quiero permanecer indiferente ante mis hermanos venezolanos que si lo hacen.

Sigo tomando lentamente ese café haciendo que dure lo máximo posible y veo una moto estacionada, observo su caucho  delantero que se ve bastante liso y me pregunto si no estará exponiendo su vida al circular así, sobre todo en la lluvia, y es que algo que antes era normal como cambiar un caucho, ahora se torna cuesta arriba (¿recuerdas cuando ante el daño de un caucho de tu carro cambias de una los dos?); por eso se ven esos vehículos en las calles con cauchos diferentes afectando su estabilidad.

Termino el café y voy a tirar el vasito en la papelera ubicada frente a la caseta de vigilancia y observo una lata de sardinas pequeña y me pregunto, ¿ese fue su almuerzo? ¿Fue lo que pudo comer? ¿Cómo ese hombre puede tener energías para pasar todas esas horas con el contenido de una lata de sardinas pequeña?

Pero el mundo sigue conversando sobre Venezuela, voces alentadoras dicen que pronto saldremos de esta pesadilla, otras dicen que saldremos pero falta lo peor (¿hay peor?), otros dicen que mientras haya personas expresando sus opiniones sin actuar no saldremos nunca, dicen, dicen, dicen… pero ¿cómo salimos? ¿Cómo una sociedad débil y desarmada se enfrenta al monstruo de mil cabezas?

Hoy desde este rincón me inclino ante Dios y clamo por ayuda, necesitamos que esos organismos internacionales y esas personas que dicen tener la solución en sus manos dejen de avisarlo, así como hace continuamente Alberto Franceschi que dice en su cuenta twitter: “Con luz verde de la Comunidad Internacional viene la intervención”, o el Oscar Pérez en nivel Rambo diciendo que esto está  próximo a caer, que dará su vida si es necesario, y los videntes y brujos que anuncian que el amanecer está cerca… ¡Basta Ya!!!  Y es que no tenemos tiempo, a muchos se les agotó y a otros se nos va agotando rápidamente, basta de avisos, de anuncios y de complejos trámites de denuncias que no se materializan en acciones, ¿qué más necesitan para entender que este pueblo está muriendo? Si nos van a apoyar que sea ahora, ayuda, es urgente.

Liliana Castiglione

Liliana Castiglione

Psicóloga. Magister en relaciones Industriales mención Recursos Humanos. Conferencista.
Autora del libro "Amores en tiempos de Internet"
Liliana Castiglione

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