Dedícale un momento

Me he propuesto desde hace meses, pensar un momento, cada día, en alguien a quien quiero. La distancia de amigos, familiares me llevó a realizar este ejercicio que si bien no me acerca en el plano físico a ellos, sin duda si lo hace emocionalmente.

Pensar en alguien que amamos mantiene,  por instantes que dure ese pensamiento en positivo, el rencor, la rabia e incluso la ira alejados. Este ejercicio nació cuando me di cuenta que con gran frecuencia me veía atrapada en pensamientos negativos hacia las personas que me irritan. Ya me imagino la cara de muchos lectores en Venezuela; pues sí, mi mente se concentraba en el comportamiento negativo y extraño de las personas y al cabo de segundos, ¡su negatividad me era contagiada! Pensamientos destructivos me seguían rondando por largo rato.  Sin embargo, una vez que tomé la decisión consciente de pasar un momento cada mañana, pensando en alguien a quien quería, mi atención se fue canalizando hacia los aspectos positivos en general, lo cual obviamente no significa que viva en una burbuja fuera de la realidad que tenemos. Esto no significa que no me irrite nunca, que no me preocupe por lo que sucede en mi entorno, que me encuentre fuera de la realidad como acabo de escribir, pero sin duda me conecta con mi esencia de amor y no como antes en la rabia.

Cada mañana cierro los ojos, respiro profundo y me pregunto: ¿a quién le enviaré amor hoy? Al instante la imagen de alguien aparece en mi mente, un miembro de mi familia, un amigo, un vecino, alguien de mi pasado, cualquiera… Lo importante es orientar mis pensamientos hacia el amor, el cariño. Una vez identificado a quién quiero enviarle y dirigir mi afecto, le deseo un día lleno de cariño, amor, serenidad.

Este simple ejercicio de conexión con mi esencia de amor hace que pueda sentirme más serena y en armonía.

Muchas veces he escrito que no podemos seguir enganchados en situaciones que no dependen de nosotros pero que si debemos buscar el bienestar para agradecer lo que tenemos y valorarlo. La perfección no existe por lo tanto aprendamos a apreciar lo que tenemos y vamos a darle la valencia que se merece.

Merecemos iniciar nuestro día con pensamientos positivos que sin duda, ayudan a canalizar la energía hacia lo positivo. Evitemos los frecuentes “no”, el “no puedo”, un “lo intentaré” pacifica la razón, un “sí” oportuno, hace que la sonrisa del otro sea un poderoso reforzador.

Cuando aceptamos que es mejor decirle a nuestra familia y amigos que los queremos, todos comenzaremos a expresar nuestros afectos libremente, que hermoso decirle a alguien “Te quiero”. Expresar el sentimiento hace en el otro que su emoción se active en positivo y pueda decirme “yo también te quiero”.

Hoy concluyo mi artículo agradeciéndote que me hayas leído y espero que le puedas entonces decir a alguien “te quiero”.

Stefania Aguzzi

Stefania Aguzzi

Psicòlogo Clínico. Magister en Psicología. Cofundadora de Psicòlogas al Rescate. Terapeuta, articulista y bloguera.
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