7 piezas de la historia automotriz que quizás no conocías

En el mundo del automóvil antiguo y clásico, hay de todo, desde automóviles comunes, pasando por los icónicos deportivos, los Muscle cars, hasta llegar a los automóviles más lujosos, todos hechos con propósitos netamente comerciales. Pero hubo también automóviles locuras y curiosidades sobre ruedas, carros que se convirtieron en perfectas imágenes de sus dueños, que representan fielmente la idea de que “eres lo que conduces”. A continuación presentaré 7 automóviles peculiares que quizás no conocías, desde automóviles con carrocerías exóticas, pasando por intentos de emprendimiento que una vez revelada su historia, les parecerá lógico el hecho de que no tuvieran éxito, hasta terminar en proyectos individualistas y artísticos. Comenzamos pues:

Brooke Swan Car, 1910

El “Carro Cisne” está basado en un carro Brooke, hecho por un fabricante de botes y automóviles, que sólo construyó 10 carros, tan exclusivos que costaban 3 veces el precio del Rolls Royce Silver Ghost. El cisne puede abrir su pico para botar agua y vapor caliente, para abrirse paso entre las multitudes en la ciudad de Calcuta. El carro tenía aire acondicionado, alimentado por el aire que succionaba por unas rejillas en el techo del automóvil, su tapicería de seda hindú y el interior se dividía en 2 porque estaba socialmente prohibido hablar con el conductor, así que las indicaciones las daba el pasajero a través de una palanca selectora con varias instrucciones (Casa, recto, girar, más rápido, más lento y alto), cada instrucción, era reflejada en un “reloj”, ubicado en el panel del conductor. Otra excentricidad era su corneta con 4 distintos tonos que el pasajero tocaba con un pequeño teclado en la parte trasera. El sonido salía por 8 tubos que funcionaban con la presión del motor, también tenía un cepillo en cada rueda para limpiarle el sucio a los cauchos a medida que el automóvil se desplazaba.

La carrocería de madera fué diseñada por un millonario y excéntrico escocés llamado Robert Nicholl ‘Scotty’ Matthewson, que vivía en Calcuta, India, pero la policía prohibió a Matthewson circular el automóvil, para evitar asustar a los elefantes en las calles con el vapor y el sonido de la corneta, es ahí cuando el Maharaja de Nabha lo compra y preservándolo durante 70 años. En 1990, el Museo Lowman lo compra y restaura, comprando en la India el mismo tipo de seda que componía la tapicería original.

Willys-Cohn MB, 1946

No es fácil convertir un Jeep Willys en un automóvil con todas sus comodidades, sin embargo después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un Sargento de la Aviación del Ejército de los Estados Unidos, asignado a las fuerzas de ocupación aliadas en Alemania llamado Walter “Wally” Cohn, pensó que si podría y vaya que logró!

Cohn estaba asignado a la ciudad de Berlín allí contrató a algunos trabajadores para participar en un nuevo proyecto personal, darle un nuevo aspecto a un Jeep Willys. Para éste fin utilizaron la carrocería de un Opel Olympia de los 30 y el resultado fué éste ejemplar de interesante aspecto, el único trabajo adicional fué el capot y los guardafangos delanteros que fueron finamente hechos a mano. El interior es también tomado del Olympia, los asientos el tablero, hasta el volante es de automóvil, lo único que “delata” éste trabajo es el frontal que evidentemente es de Willys y sin embargo, fué cromado para que hiciera juego con el resto del cromado del vehículo. No se sabe cuántos  ejemplares se hicieron ni qué sucedió con éste ejemplar, pero sin duda alguna será muy cotizado entre coleccionistas.

El automóvil y Cohn fueron descubiertos por el fotógrafo de la revista Life, Walter Sanders, en un viaje que hizo a Berlin en el 46 quie hizo una serie de fotos y breve reseña del trabajo del Sargento. Sobre Cohn, se sabe que nació en Alemania en 1925 y fué enviado a Estados Unidos en 1937, durante la guerra voló en 30 misiones, ganando la Cruz de Vuelo Distinguido y la Estrella de Bronce y ascendiendo al rango de Sargento, formó parte del equipo del Jefe de jueces en los juicios de Nûremberg y luego regresó a Estados Unidos, en donde fundó la W&W Foreign Auto Parts en Illinois.

Rolls-Royce Phantom III Labourdette Vutotal Cabriolet, 1947

Responde al chasis Nº 3DL120 y originalmente el automóvil fué uno de los 719 chasis construídos en 1939 a 1850 Libras Esterlinas c/u. Posee un motor V12 de 7.3 litros y 120 Hp y una carrocería Sedanca deVille hecha por el constructor de carrocerías artesanales británico Hooper, para ser presentado en los Auto Shows de Bruselas, Amsterdam, Ginebra, Londres y Nueva York de 1939.


En noviembre de 1939, el automóvil es adquirido por el Sr. Mr. Oscar Greenwald, pero fallece en 1941, quedando el automóvil en manos de su esposa. Ella lo vende en 1942 al Sr. Louis Ritter, sin embargo, Ritter consideró que el automóvil no era lo suficientemente extravagante para él así que acude al renombrado constructor de carrocerías francés Henri Labourdette. El resltado es el que vemos en la imagen, destacan en su diseño la curvatura del radiador, las luces ocultas, así como su parabrisas “Vutotal'” diseñado y patentado por Joseph Vigroux. En conclusión sólo quedan en la carrocería 2 elementos que lo identifican como Rolls Royce, el primero y más resaltante el Espíritu del Éxtasis y dos emblemas personalizados de Rolls Royce, empotrados en las puertas.


El automóvil fué presentado por Labourdette en el Concours D´Elegance de París de 1947 y fué entregado a Ritter a un costo total 44.000US$. Se dice que para la recepción del automóvil, el extravagante Ritter hizo una fiesta en el hotel Waldorf-Astoria con un coro de 80 voces femeninas. En octubre de 1948 Ritter publica la venta del automóvil en el New York Times a un precio de 20.000 US$. El carro pasó por varias manos, incluídas las de un narcotraficante que termino su vida en una prisión cubana.  Para 1957 fué adquirido por un coleccionista por sólo 3.100US$ y decidió hacerle un trabajo de restauración pintándolo de color marrón. En 1995 el automóvil es comprado por la colección privada Black Hawk por 650.000 US$ para luego vendido a un coleccionista privado que lo restauró, llevándolo a sus colores originales, teniéndolo listo pare el Pebble Beach Concours d’Elegance de 2007.

Hoffman, 1951

Éste es ejemplo de un emprendimiento que de haberse producido, pudo ser por mucho el peor automóvil de la Historia, una mezcla de lo que no se hace al construir un automóvil.

El Hoffman, fué concebido por Michael Hoffman, el plan, ofrecer un pequeño y económico carro para los alemanes en la post-guerra. El Hoffman estaba equipado con un motor de un cilindro y 200cc que generaba 6.5 Hp., construído con alumino y cuidando una serie de detalles estéticos, un fino trabajo en madera en el interior, platinas, todo bien hechecito, hasta ahí vamos bien.

Ingresar en el Hoffman es una desgracia, al abrir las puertas te consigues con los guardafangos de las ruedas, una vez que logras ingresar y te sientas en el asiento del conductor (en el centro), aprietas un botón en tu cadera derecha para encenderlo. Al lado hay un pequeño asiento para un pasajero, con lo que el concepto de distribución de peso se acaba de ir por la poceta. Una vez encendido la cosa se torna “divertida”, el motor está ubicado en el mismo sitio de la rueda trasera, por lo que si, gira con la dirección, pero es que está justo debajo del asiento del piloto (casi en el medio del automóvil), eso hace que la conducción sea imprecisa, si es que puede conducirse, porque el mismo automóvil a veces gira por si solo, obligando al conductor a recuperar el control de inmediato.

A eso le sumamos que la transmisión de 3 velocidades es lineal con neutro entre cada velocidad, no tienes forma de saber en qué velocidad vas porque no hay ningún tipo de sensación de cambio de velocidades. Si pasas de primera a segunda es probable que pongas retroceso, pero supongamos que logras “agarrarle el truco” al Hoffman y comienzas a manejarlo, debes de tener una espina dorsal y riñones óptimos porque la suspensión es… es… bueh… no existe… Y si quieres cambiar de canal? Buena suerte!! El retrovisor externo fué colocado geométricamente detrás del pilar A, justo para que no lo veas! Y todo eso mientras trata de no quedar sordo porque no hay aislamiento sonoro entre el motor y el habitáculo.

Gracias a Dios se fabricó un sólo ejemplar, no sé si Hoffman no obtuvo el dinero suficiente para continuar el proyecto o si lo convencieron de que no lo hiciera, sea como sea, buena parte de la población alemana de post-guerra se mantuvo con vida y tuvo hijos gracias a que el Hoffman nunca se produjo. Al menos sirvió de mal ejemplo.

Shamrock, 1959

No es que Irlanda sea el que más empresas automotrices tiene, han habido sólo 6 para en toda su historia para ser específicos, DeLorean es quizás el más famoso proyecto, pero éste, el Shamrock de 1959 es otro proyecto en suelo irlandés del que casi no se habla.


Éste es otro proyecto de emprendimiento característico de los 50, el Shamrock nace con la intención de producir automóviles y comercializarlos en Estados Unidos (igual que el DeLorean). Los padres de la idea son James Conway y William Curtis, ellos fundarían en 1952 la Shamrock Motors Ltd. en Tralee, Irlanda. El carro inicialmente se llamaría Aster, pero luego se pasó el nombre a Shamrock (Trébol en Irlandés), la producción comenzó en 1959 y el perfil del carro sería un deportivo de lujo y convertible de techo rígido extraíble, algo que pudiera competir quizás con automóviles como el Corvette o el Thunderbird. Lamentable y técnicamente ésto no era posible, aún cuando la carrocería era de fibra de vidrio, el carro era demasiado pesado para el motor, un 4 cilindros de 1.5 lts. proveniente del Austin A55 y que además era poco potente porque generaba unos 40Hp. Otro problema es que el diseño de la carrocería no permitía sacar con facilidad las rueda trasera en caso de ser necesario, a menos de que se bajara el eje trasero completo.

Antes de que se pudiera mejorar el automóvil que estaba planificado vender a un precio de 2495 US$, el dinero de la empresa se acabó, el plan era producir 3000 carros en el primer año y unos 10000 carros como producción anual, pero no más de 10 carros completos se produjeron, inicialmente el plan era presentarlo en el Auto Show de Los Angeles, pero sólo apareció en la revista Motor Trend a inicios del 59. En la actualidad hay 8 sobrevivientes, 5 en Irlanda y 3 en Estados Unidos, todos los carros eran pintados en color blanco, salvo por un ejemplar, pintado en color verde.

Ah… y si quisieran construir uno hay piezas disponibles, en el fondo del lago Muckno, cerca del pueblo de Castleblayney.

Kelly-Corvette, 1961

Este curioso ejemplar es producto de la imaginación y capricho de un diseñador industrial estadounidense llamado Gordon Kelly.

Básicamente la historia es así de sencilla: Kelly quería construirse su propio carro, lo diseñó, hizo un modelo a escala y se fué a Europa, allá se reunión con los expertos del taller de carrocerías italiano Vignale para que le construyeran el carro con los bosquejos que Kelly aportaba.

El carro fué construido a mano en Italia, del taller partió al Auto Show de París de 1961 en donde causó sensación a tal punto de que apareció en portadas de varias revistas europeas y en la de Car And Driver de mayo de 1962. El automóvil estuvo en las manos de Kelly hasta su fallecimiento y sólo ha tenido un trabajo en la pintura que se hizo en 2004 poco antes de que Kelly falleciera. Su actual dueño lo compró a la familia, quienes le dieron todo lo relacionado con el carro, fotos, planos, el modelo a escala y hasta las revistas en donde apareció el carro.

Dado que la idea de Kelly era simplemente tener un carro que nadie mas tuviera sólo se fabricó ese ejemplar, no hay más.

Mercer Cobra, 1965

Ésta pieza de arte es el chasis número CSX245, parte de un AC Cobra y se concibió como un Show Car para la extinta marca automotríz Mercer. Todo comenzó a inicios de 1960, cuando Virgil Exner, Vicepresidente del Dpto. de Diseño de la Chrysler, a punto ya de jubilarse, fué contactado por una periodista de la revista Esquirre, Diana Bartley, quien pidió a Exner que propusiera a la revista la aplicación de diseños modernos para la época a automóviles antiguos y clásicos.

Como resultado, la revista publicaría en diciembre de 1963 varios diseños creados por Exner  y para 1965 presentaría éste ejemplar con una carrocería futurista construida por el taller carrocero italiano Carrozeria Sibona-Basano y que destaca el diseño de una trompa muy larga y un techo bajo. Lo más llamativo del carro es el uso claro y notorio de cobre, esto gracias a un convenio entre la Asociación para el desarrollo del Cobre, representado por Geroge M. Hartley y Virgil Exner, con la intención de hacer un impulso publicitario al uso del cobre en la industria automotríz. Además de la carrocería, su motor un, V8 289 de 4.7 litros, tiene su porción de cobre y latón, al igual que los tubos de escape laterales y hasta los frenos de disco, creyendo que el cobre tenía una elevada capacidad de disipar el calor, garantizando así una buena frenada.

A finales de 1964 el automóvil pasó a manos de la Asociación del Cobre y apareció en varios Auto Shows en 6 continentes con un rotundo éxito. En la actualidad forma parte de la colección de la familia Lyon y aunque no se concibió para rodar, lo puede hacer, debido a que es totalmente operativo y su estado de conservación es óptimo, a tal punto de que los cauchos son los originales de 1965.

Estoy casi seguro de que quizás no conocían éstos automóviles, ¿O me equivoco?

Michel Rodríguez

Michel Rodríguez

Para algunos soy historiador de carros, pero sólo soy un conocedor, enamorado y fetichista de los automóviles antiguos, que procura mantener viva una fascinante y rica historia.
Michel Rodríguez

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