De la biblioteca básica en Economía (II)

En el artículo anterior dimos inicio a la pretensión de elaborar una lista de lecturas básicas a hacer, para poder comenzar a desarrollar criterios básicos y buenos en materia económica.

Como ya comentamos, lo que me parece interesante es dar una respuesta, que además sea extraña para lo que comúnmente se esperaría. Uno podría tener la expectativa que la lista estaría integrada por manuales y libros muy técnicos en, y estrictamente de, Economía, lo que en mi opinión, enturbiaría los criterios básicos que en esta “ciencia” se deben tener, alejando por lo engorroso del asunto a mucha gente de acceder a estos temas que además, la realidad es que son muy próximos a la persona, a su naturaleza y son de sentido común. Vale la pena comentar que para cualquier persona sería conveniente manejar lo básico del asunto, al menos.

También creo justo recordar que este intento de “lista de lectura” no pretende ser exhaustiva, y que por supuesto es susceptible de ser mejorada, es perfectible, y responde a una opinión sesgada, pero bien intencionada, de mi parte.

Continuemos entonces con la “lista”, que, reitero, pretende ser en Economía, pero que necesariamente incluye temáticas como la Moral, la Ética, la Justicia y la Política:

  1. La ruta nos lleva ahora a Cantillón, los fisiócratas y el Laissez faire (siglo XVIII):
    • Como reacción al pensamiento mercantilista predominante de la época (políticas económicas de los reinos con el objetivo de acumular metales: proteccionismo), Richard Cantillon, en su Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en general hace aportes a la ciencia en epistemología de la economía, determinación de precios, incertidumbre y función empresarial, inflación y ciclos económicos (efecto Cantillón).
    • Continuamos con los fisiócratas franceses y el Laissez faire de Quesnay y Turgot: contribuyen más en política económica que en teoría económica, interesados en desmantelar el proteccionismo: exigen libertad de empresa, libre comercio interno y externo, eliminación de subsidios y monopolios. Explican que la acumulación de dinero no es determinante para lograr la riqueza, y desmontan la Falacia de Montaigne.

 

  1. Nos detenemos en nuestro paseo en la Ilustración Escocesa, el orden espontáneo y la Escuela Clásica de Economía (finales del siglo XVIII y siglo XIX):
    • Aunque La Riqueza de las Naciones de Adam Smith representó un retroceso en algunos temas centrales, como por ejemplo, el tema del valor de las cosas con el desarrollo de su pensamiento basado en la teoría del valor-trabajo, se debe reconocer su aporte en la tradición del orden espontáneo, junto a David Hume y Adam Ferguson: los resultados de las acciones humanas pueden ser muy diferentes de lo planeado individualmente; los individuos persiguiendo sus propios fines, siguiendo reglas de conducta adecuadas, producen resultados beneficiosos para otros; el orden de la sociedad es fundamentalmente el resultado de comportamientos individuales que no persiguen tal fin, pero van canalizados por instituciones (reglas de juego), la mayoría no inventadas deliberadamente sino resultantes de procesos evolutivos: por ejemplo, el lenguaje, el dinero, la banca, el comercio, el derecho, y la globalización. Hay que reconocer que la sistematización y la riqueza multidisciplinar de la obra de Smith, causó gran impacto en la ciencia económica.
    • Cabe destacar en esta tradición los aportes de Jean Baptiste Say (en su Tratado de Economía Política, 1804) y de John Stuart Mill (en sus Principios de Economía Política, 1848, y en Sobre la Libertad, 1859, cuidando de no caer en “El Utilitarismo”), y sus análisis filosóficos y multidisciplinares. Aportes en cuanto al proceso de mercado y la competencia, determinación de precios de mercado por interacción de la oferta y la demanda, en el trato de la función empresarial y la incertidumbre, en las consecuencias del intervencionismo gubernamental en precios, salarios y tasas de interés, y en las causas del crecimiento económico y la prosperidad material.
    • El enfoque tradicional contemporáneo exagera la “matematización” de la economía, hace uso inadecuado del concepto de equilibrio, dejó de lado la función empresarial, ignora la incertidumbre y el tiempo, como elementos centrales del análisis económico. Esta es una malformación de la herencia clásica.
    • Los clásicos en general se desviaron en materia monetaria de los avances hechos por Cantillón, pero hay que destacar como justa excepción al llamado “último de los clásicos”, John Elliot Cairnes (muy poco conocido, por no decir desconocido), y su tratamiento desagregado del dinero, su énfasis en precios relativos y en la necesidad de descubrir leyes económicas universales y apriorísticas. Obras más relevantes: Some Leading Principles of Political Economy newly Expounded (1874) y An Examination into the Principles of Currency (1854).

Bueno amigos, detengámonos en este punto por el momento. Continuaremos en el próximo artículo confeccionando la literatura básica que, en mi humilde opinión, hay que dominar en Economía.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

Rafael Avila

Rafael Avila

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Profesor de la UCAB y el IESA. Ingeniero Civil, UCAB. Master en Administración de Empresas, Políticas Públicas y Finanzas, IESA. PhD. in Economics de la SMC University, Zug, Suiza.
Rafael Avila

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