“La mayor parte de los problemas del mundo se deben a gente que quiere llamar la atención” -Thomas Stearns Eliot-
El afán de llamar la atención

Hay personas que van por la vida haciendo cosas para hacerse sentir, capturar la atención de los demás en forma desmedida, lo que puede traer como consecuencia rechazo, incomodad y problemas en las relaciones sociales; y así vemos personas que pretenden monopolizar conversaciones, llevar la contraria en todo, tratar de tener la razón, en la búsqueda de obtener un protagonismo dado por otros más que dado por uno mismo.

Esta necesidad de llamar la atención puede empañar en muchos casos incluso hermosas acciones de ayuda al prójimo, y así vemos en redes sociales a personas que se graban haciendo el bien a los demás, lo que puede hacer que otros se pregunten ¿lo hacen porque les nace y les llena el alma o para ganarse la aprobación e incluso los aplausos de otros?

Este tipo de personas suelen ser muy sociables pero su conducta suele ocultar un gran egoísmo al pretender ser el centro de la atención, y no suelen ser de los que ayudan a otros a menos que esa ayuda satisfaga su ego al hacerlos sentir imprescindibles u obtener reconocimiento social por lo que hace.

Cada quien es el protagonista de su vida, y esto debe ser así independientemente de la aprobación externa, eres tu contigo mismo y, pretender que sean los demás quienes lo reconozcan no solo habla de una autoestima débil sino que además (e insisto) puede hacer que los demás huyan de ti.

Las personas con un gran ego necesitan ser el centro de atención, ansían reconocimiento y les preocupa muy poco los demás. Por el contrario, una saludable autoestima nos permite respetar nuestros propios deseos y también los de los demás.”

 -Andrew Matthews-

Las personas que dejan huella lo hacen por su carisma, por su espontaneidad, por su auténtica vinculación por otros,  jamás por un afán de reconocimiento o de pasar por encima de otros; de modo que hoy te invito a comprender que todos, absolutamente todos, tenemos un papel importante en la vida, y quien realmente debe aprobarte eres tu mismo(a) y entender que si cultivas tu mente y tu espíritu, siempre tendrás valor que aportar a los que te rodean pero que además, cada persona con quien te cruces siempre tendrá algo que aportarte a ti.

“Nadie ha aprendido el sentido de la vida hasta que ha sometido a su ego para servir a sus hermanos.”

 -Ralph Waldo Emerson-

Liliana Castiglione

Liliana Castiglione

Psicóloga. Magister en relaciones Industriales mención Recursos Humanos. Conferencista.
Autora del libro "Amores en tiempos de Internet"
Liliana Castiglione

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