Crónicas de un apagón anunciado

Jueves 7 de marzo, 4:30 pm, llego a mi casa del trabajo, conversando con mis padres ocurre una ida de luz a las 5:00 pm, suponemos pronto volverá ya que son frecuentes y  típicas bajo el “Gobierno Bolivariano”, la señal de las telefonías empieza a decaer, se vuelven débiles y frágiles, los pocos mensajes que se logran leer por Whatsapp indican que es un apagón nacional, una falla en el gurí, nos preocupamos, ya que muchos tecnócratas en su debido momento avizoraron este día.

Pasan las horas y empezamos a prepararnos, linternas, no abrir el congelador para mantener el frío, nos salvamos que tenemos gas directo, logramos hacer una pequeña cena a oscuras y esperamos lo mejor hasta la madrugada siguiente, es hora de dormir teniendo la ansiedad de que haya luz eléctrica o despertemos con la vuelta del sol en nuestras ventanas.

Viernes 8 de marzo, las calles se autoproclaman en toque de queda, su silencio evidencia que el apagón continua y las actividades han cesado, las señales siguen muertas, no queda más que conversar entre nosotros y tomar medidas más drásticas para cuidar lo poco que tenemos, es inevitable también pensar en los hospitales, negocios y neveras ajenas, consecuencia más peligrosa que el mismo apagón. Mi padre hace unos meses adapto un UPC y mantiene la carga, conectamos la radio al medio día con la esperanza de conseguir alguna emisora que este reportando la situación usando planta eléctrica, la mayoría de las emisoras afectas a quienes usurpan funciones, establecen que “todo está bien”, “que fue marco rubio” y Motta Domínguez asegura que fue “un sabotaje”, el mismo disco rayado inverosímil. Una vecina de un edificio aledaño se recuerda que tenemos gas directo y este no se ha afectado por el luz, llega directamente a nuestra casa pidiéndonos prestarle la cocina, con gusto accedemos, ¿Cómo no hacerlo cuando sabemos que su hijo es diabético y se le baja la glucemia si no come? Ya el chamo la tenía baja, así que la invitamos a que coma en la casa y prepare lo que necesite para la cena, luego de conversar un rato sobre el incierto panorama, ella se despide, Las horas se hacen largas, mientras cae la noche, a veces se escuchan gritos en la calle, a la 1 de la madrugada llega la luz ligeramente, nuestros cuartos se alumbran medianamente por un bombillo de la sala, tenemos confianza de que se mantenga.

Sábado 9 de marzo, despierto con luz eléctrica a las 8:00 am, prendo el computador y empiezo a trabajar, adelantar las horas perdidas, se hacen las 11:30 am y nuevamente se borra la luz ante nuestra mirada, ya esto no es un apagón cotidiano, el país se ha apagado, dicen que una turbina del Gurí se ha paralizado, pero ¿Cómo saberlo ante tanta desinformación? Una vez más recurrimos a la batería para conectar la radio, sin respuestas claras y solo emisoras pro gobierno, me acuesto en mi cama, con lápiz y papel me pongo a reflexionar; esta es la siembra de Chávez, esto es el socialismo del siglo XXI, corrupción, saqueo y desinversión, abandono, ruina y miseria, Motta Domínguez tenía razón, esto ha sido un “sabotaje” un gigante saboteo al erario público, donde se robaron todo y abandonaron las centrales hidroeléctricas, millones y millones de dólares saqueados descaradamente, esto es sin más y sin menos, un capitulo oscuro de la historia que pocos contaremos en la Venezuela libre. Mueren personas en hospitales, comienza la gran consecuencia, muchos por falta de oxígeno, dicen ya hay 100 fallecidos, que solo en Maturín van 15 niños, la comida se descongela, hay miedo que se dañe lo poco que tenemos, empresas sin producir, puntos sin conexión para vender, sin efectivo para abastecerse, un país a imagen y semejanza de la cuba de la de Fidel…Desde 2017 anunciaban que esto pasaría, solo hay silencio en las calles, hasta las guacharacas hacen refugio ante una soledad que no están acostumbradas en la urbe, creo empiezo a sentir como seria vivir en una película o serie de zombies al mejor estilo The Walking Dead.

10 de marzo, la luz no da señales de querer volver, la cadena de frío del congelador empieza a desvanecerse y con ello la poca carne se deshiela, no queda mucha verdura ni víveres, el país sufre una gran parálisis y nosotros junto a ella la padecemos, los días se hacen más lentos a nuestro alrededor, lo peor, no sabemos que sucede en el resto del país, todos desconectados. Estas horas de paro forzado me han hecho cuestionarme ¿Cuantas veces el hombre tiene estos espacios para reencontrarse asimismo y reflexionar, a su vez para enfrentarse a la supervivencia de nuestros antepasados? Creo que casi nunca o nulo. Estos 20 años de tormenta roja han sacado lo peor de muchos, a otros, nos ha hecho ser resilientes y reflexivos, pasaremos a la historia como aquellos que contarán anécdotas de destrucción y esperanza, así como los supervivientes de las guerras y el holocausto.

También creo que somos la generación llamada a reconstruir el país, cambiar el modelo educativo y recordar a los que viene lo que pasa cuando se vota por resentidos sociales y criminales, que la experiencia y la carrera deben prevalecer. A veces si me cuestiono, si salir unos años me hará bien para desconectarme de tanto daño, ver nuevas cosas e ideas fuera de la frontera, que me permitan traerlas a Venezuela, pero mientras me queda esperar la luz, no solo para el país, sino también para su gente, moral y luces dicen…

A mi generación se nos quitó el futuro, nos ha tocado vivir, los errores de quienes votaron por Chávez y jugaron a la antipolítica, y si bien estamos llamados a la reconstrucción, que duro nos ha tocado vivir, que fuerte este proceso llamado “Revolución” que no está dejando nada, que duro escribir esto, pero, si eso ayuda a dejar una memoria de estos días oscuros, pues bien valdrá la pena…5 pm, la luz volvió pero no estoy seguro si es real, logro comunicarme con mi familia en el exterior para calmar sus angustias, desde el jueves no leía nada en Twitter y me encuentro con que en Maracaibo, en su hospital universitario extraoficialmente hablan de 296 personas fallecidas, 80 de ellas neonatos y mientras escribo estas líneas, otros sitios siguen sin luz, y estoy seguro que acá se volverá a ir ¿Nos esto lo que hacen los comunistas, volver servicios básicos en necesidades y atropellos como política de estado? Solo espero que el alba pronto cante gritos de libertad y que la nueva luz que nos arrope sea la de una nueva Venezuela prospera, mi pésame a quienes no podrán ver esa Venezuela, que se nos han ido en el proceso, pero os aseguro, que muchos estamos dispuestos a que ese sacrificio no haya sido en vano.

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