La Virgen del Valle

Durante el Siglo XVI, en 1530, para ser precisos, los españoles decidieron traer al nuevo mundo una imagen de la Virgen María, madre de Jesús de Nazaret.

Arribó a una pequeña isla del Caribe, diminuto edén tropical donde los complacientes habitantes del territorio se zambullían hasta desaparecer entre la oscuridad de las profundidades del mar, aguantando la respiración durante un buen rato, para luego emerger, cuando todos los pensaban muertos, con ostras en la mano. Al pegarles con una piedra, destruían la concha, metiéndose el molusco en la boca, masticando su carne y haciendo una mueca extraña, hasta escupir una perla, esferas nacaradas consideradas como joyas por los peninsulares.

En España, al parecer de la escuela orfebre sevillana de “Purísimas” e “Inmaculadas”, talladas a imagen y semejanza de las pinturas del maestro Murillo, fue creada esta figura, quizás la más preciosa de todas en su época. Su primer viaje fue con las corrientes del Guadalquivir, hasta que llegó al “Puerto de Palos” y se aventuró a cruzar el océano Atlántico,  para desembarcar en un pequeño islote que bautizaron “Nueva Cádiz”, primer territorio colonizado de Venezuela después del descubrimiento de América, durante el tercer viaje del Almirante Cristóbal Colón en 1498.

Según establecen antiguos documentos y libros, cuyas páginas se han tornado amarillentas, o hediondas gracias al paso del tiempo, así como las décadas que han reposado marginados adornando los estantes polvorientos de estos archivos, el 25 de Diciembre del año 1541, una catástrofe natural azotó el territorio que ya todos llamaban, en Andalucía, así como el resto del reino: “El paraíso de las perlas”.

El desastre fue terrible, por eso los buenos cristianos, pobladores de esta nueva tierra, en misión de absolver sus pecados ante el castigo de un Dios impenitente, decidieron extraer la estatua de la iglesia, todo con el propósito de embarcar la imagen de la Virgen María y trasladarla hasta Margarita, donde se encuentra hasta el día de hoy, luego de más de quinientos años. Yo la vi una vez, exhibida en un precioso templo, ubicado en un valle que tiene por nombre “Espíritu Santo”.

Lo cierto es que después del maremoto y la ruina de la Nueva Cádiz, lugar que hoy día se conoce como Cubagua, unos valientes intentaron salvaguardar la imagen de la madre de Jesucristo. Abordaron una pequeña barca con el objetivo de librarla de la furia de los elementos. Juraron proteger la imagen con sus vidas, eso no evitó que la tormenta volteara la barca y sus gritos de auxilio fuesen opacados por el sonido de la brisa, la cresta espumosa de las olas o el graznar de las gaviotas.

Nadie sobrevivió al hundimiento del peñero. Existen múltiples versiones de cómo llegó la Virgen a la isla de Margarita, algunos se mezclan con fábulas divinas y leyendas encantadoras, una especie de realismo mágico, pero todas dicen que apareció flotando dentro de una caja, “quizás después de un naufragio”.

También sugieren que integrantes de la tribu guayquerí, al divisar el cofre flotando en el horizonte, lo acercaron hasta la orilla, curiosos por el contenido de aquel aparato. Como era su costumbre, buscaron una buena piedra con el objetivo de quebrar la coraza que enconchaban los frutos de la mar. Todo sin saber que hallarían una perla distinta, una con forma de mujer, con corona de oro, vestido y mantillo blanco de perfecto tejido.     

Al instante de abrir el baúl se embelesaron con aquella aparición. Sintieron que se trataba de una divinidad, pues al momento de tocarla la escucharon pronunciar palabra. Según cuenta su historia, éstos decidieron ponerle una corona de flores, probablemente entretejida con ramas espinosas de una trinitaria, y la llevaron en una tabla erigida hasta la iglesia llamada “San Nicolás de Bari”, basílica que fue construida en 1518 y hoy se conoce como: La iglesia de la Virgen del Valle.

Su fiesta se celebra el 8 de Septiembre. Unos días antes, la imagen es bajada de su camarín, situada sobre el altar mayor y colocada en un lugar más bajo, donde puede ser vista de frente por sus fieles. Todos se dirigen a ella, para verla a los ojos, rezar dándole gracias por algún favor concedido, formular peticiones, o solicitar su intercesión para solucionar problemas.

En cuanto a historias curiosas sobre la Virgen del Valle puedo relatar un par que podrían considerarse interesantes. En 1608, Margarita experimentó una fuerte sequía, los habitantes de la isla decidieron sacar la imagen de la Virgen en procesión hasta La Asunción. Al llegar al centro de la ciudad, al posarla, los presentes empezaron a rezar un rosario con su respectivo “Padre Nuestro”, antes de pronunciar el primer Ave María, se encapotó el cielo, el viento enfureció y comenzó a llover  copiosamente, terminando así con un verano que ya parecía eterno.

También dicen que durante los tiempos de la guerra de independencia, en una de las tantas escaramuzas entre patriotas y realistas, una bala le pegó certera en corazón al prócer margariteño Juan Bautista Arismendi, pero el proyectil no penetró en su cuerpo, ya que la detuvo, milagrosamente, una medalla dorada de la virgen del Valle que llevaba en el bolsillo del uniforme.

De resto, lo único que resta por decir al respecto es que ella es generosa protectora de marineros y pescadores, quienes invocan su nombre a la hora de embarcarse, para que los ilumine siempre en sus periplos y faenas, pidiéndole llegar sanos y salvos al calor hogareño del entorno familiar.

Hoy día es venerada en los estados Nueva Esparta, Anzoátegui, Sucre, Monagas, Delta Amacuro, parte de Bolívar, y hasta en Zaraza, territorio en los llanos guariqueños, todo el Oriente del país.

Por eso el sábado, en su bautizo, le regalé a mi ahijada, sabiendo lo que había atrás del gesto, una medallita de la Virgen del Valle. Es la patrona de Oriente y se la obsequié para que siempre la cuide y oriente.

-En tiempos confusos de cataclismos, huracanes e inevitables naufragios, me atrevo a darte un consejo. La vida es océano de posibilidades que uno se ve forzado a navegar, pronto sacarás tus propios cálculos… Aprende a observar en el crepúsculo el brillo de las estrellas… Aprovecha las horas de luz para enterarte donde y cuando  se asoma y esconde el sol. Esa es la única manera de saber dónde buscar el Norte siempre… y que la Virgen del Valle siempre te guie en tu viaje.-

Amén.   

Jimeno Hernández

Jimeno Hernández

Abogado (Universidad Monteavila) Máster en dirección de entidades deportivas (Universidad Europea de Madrid) Conocedor de la historia de Venezuela, escritor y columnista.
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