Mi 100%

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Me invitaron a una reunión budista y la persona que lo hizo goza de un gran aprecio por lo que inmediatamente acepté su invitación. Jamás había tenido la experiencia de vivir la práctica del budismo, en este caso el budismo de Nichiren Daishonin.

Durante el conversatorio se hizo mucho hincapié en la fé, la práctica y el estudio, conceptos que se trabajan en todas las religiones. Evidentemente no voy a realizar una disertación filosófica-religiosa, pero si de un tema importante tratado en la reunión que es la responsabilidad que tengo de mi comportamiento.

Somos responsables de lo que hacemos pero también de cómo respondo ante los comportamientos de los otros. Si respondo de manera violenta, decidí responder así por lo tanto no puedo decir “ ella me molesta, su conducta hace que me salga de mis casillas” por ejemplo, yo decido como responderle al otro, yo decido “engancharme” o no en ese comportamiento, si decido responder desde la agresión esa es mi decisión no de la persona que fue violenta conmigo. En psicología generalmente se habla del 50% de las responsabilidades y hoy se habló del 100%, luego de pensar en lo que se conversó pues. es cierto,  no puedo otorgarle la responsabilidad al otro de cómo yo reaccione, es mi responsabilidad. Yo no puedo esperar que una persona responda de cual o tal manera, pero si soy responsable de cómo yo lo haga. La asertividad de mis respuestas dependen de mi amor hacia mi, no del amor que le tenga a la otra persona. Las expectaciones de respuesta que yo pueda tener son mías y justo allí está el problema, no debo tener esas expectativas ya que sólo soy responsable de las mias, como responda la otra persona, es su responsabilidad no mía.

Si mi respuesta completamente distinta a la tuya no te llega, pues esa responsabilidad no es mía, es tuya, si te das cuenta o no es tu compromiso.

Así vamos por la vida, esperando esto o aquello, y cuando no se cumple nos sentimos, frustrados, desilusionados, molestos. ¿Invertimos nuestra energía en ello? ¿Para qué? No es sensato ya que somos dueños de nuestras decisiones y sus consecuencias, pero las mias.

Igualmente se conversó de la felicidad, mejor dicho de los distintos conceptos de felicidad y definitivamente cada uno de nosotros la definirá desde su óptica, su necesidad, sus valores pero en lo que todos coincidimos es que también la felicidad depende exclusivamente de mi. No depende de mi pareja, hijo, esposo, madre, padre, depende de mi de lo que yo desee crear en mi entorno para estar bien conmigo y mi felicidad.

En una situación país como la que vivimos en Venezuela resulta difícil buscar el equilibrio pero esa es la clave, no esperar de los otros los cambios, los genero yo para que terceros puedan o no entrar en armonía con ellos, pero teniendo claro que tal vez no ocurra. En estos momentos, cuanta menos expectativa mayor salud mental.

Me encantó saber que desean el crecimiento personal ( revolución humana) el desarrollo de sus potencialidades, una transformación positiva, lo que a diario trabajo en consulta, por lo que invito al lector a llevar a cabo estas tareas esta semana y espero sus comentarios, yo por mi parte dispuesta en mi 100%

Stefania Aguzzi

Stefania Aguzzi

Psicòlogo Clínico. Magister en Psicología. Cofundadora de Psicòlogas al Rescate. Terapeuta, articulista y bloguera.
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