Son los mismos

Hoy el pueblo venezolano se prepara para vivir un hecho que, seguramente, estará plasmado en los nuevos libros de historia. Esos textos que los catedráticos del país, deberán estructurar una vez Maduro deje sus funciones y un nuevo Gobierno emerja. Con nuevas ideas, sin taras ideológicas y con el objetivo urgente de restablecer la República.

Ese capítulo en los nuevos libros de historia, deberá hablar del día en que un Gobierno con más de 18 años en el poder hizo la última oferta engañosa de su ciclo: solucionar todos los problemas que no pudo en casi dos décadas en el poder, con una Asamblea Nacional Constituyente.

Para el futuro, es necesario dejar claro, que fue un proceso ilegal y fraudulento desde un comienzo, puesto que, el mismo debía ser convocado por el pueblo, sin intermediarios ni representantes; porque se trata de la activación de un poder que estará por encima de todo lo constituido y esa decisión trascendental no la podía tomar un hombre a las diez de la mañana, arreglándose el mostacho, luego de dormir como un bebé.

Además, se trató del mayor acto de deslealtad, traición y engaño hacia un pueblo, porque vendieron la idea de unas supuestas elecciones para la escogencia de los representantes a esa Constituyente, con bases comiciales amañadas para que el partido de Gobierno, en cualquier escenario, tuviera una representación proporcional determinante para la toma de decisiones de esa ANC.

¿Ejemplo? Una votación sectorial y territorial, en la cual, el mismo que se atribuyó la convocatoria a tan importante proceso, determinaría cuales sectores sociales participarían, y además, colocó la base de datos, que posteriormente el CNE, utilizó para agrupar a los ciudadanos en dichos sectores. Y además, respecto al voto territorial, otorgó un representante por cada municipio del país, con lo que se vanagloriaron de ser los más demócratas del sistema solar, pero que no pudieron responder nunca a esto: ¿Por qué un municipio cómo Anaco con algo más de 150 mil habitantes, tendría la misma representación que un municipio como Carache que posee algo más de 29 mil habitantes?

Pero la mayor estafa del fraudulento llamamiento a Constituyente, fue el decir, que ahora sí se solucionaría la grave crisis que viven los ciudadanos venezolanos. Cuando ellos mismos, por 16 años, tuvieron a su merced todos los poderes del Estado. Pudiendo elaborar leyes, que eran aprobadas sin discusión, firmar acuerdos sin dar mayor explicación y quitar del camino al que se le opusiera, con la anuencia irrestricta de un TSJ subordinado y complaciente.

Los mismos, que anunciaban la llegada salvadora de una Constituyente, con aires místicos y religiosos, para, ahora sí, salvar la economía del país, fueron los que tuvieron por tantos años el barril de petróleo a 100 dólares y sin embargo, sumieron a Venezuela en inflación, pobreza, escasez y hambre. Y como si fuera necesario reescribir una Constitución para eso, anunciaron también que con la Constituyente sentarían las bases de una economía pospetrolera.

Esos mismos descarados, que desacreditaron a la oposición por no sumarse al fraude Constituyente, fueron los que no honraron las reglas del juego democrático y luego de ganar prácticamente todos los procesos electorales por más de 15 años, perdieron al pueblo y se robaron un referendo revocatorio, unas elecciones regionales y ni siquiera mencionan las municipales de 2017.

Por eso, hermanos, compañeros, conciudadanos, compatriotas, el llamado es al desconocimiento total de esa ANC, porque la propuso una cúpula embriagada de poder, que tuvo todas las oportunidades para solucionar los problemas del país y no lo hizo. Pero más grave aún, generó mayor cantidad de problemas para inventarse mecanismos de control al pueblo, ¿o eso no son los Clap?, ¿O eso no es el carnet de la patria? Artilugios que te vendieron como soluciones y que a pesar de su ineficacia, el primero, dicen que lo constitucionalizarán y el segundo, que lo necesitas para votar… Eso no es más que legalización de la miseria, subyugación y amedrentamiento.

El camino ahora será más arduo, de eso no debe haber duda. Pero a la dictadura un mensaje: los mismos, que una vez creyeron en ustedes, son los que hoy en las calles están dispuestos a dejar el resto para recuperar la patria que se robaron. Los mismos, que laboran en empresas públicas y a los cuales obligaron a participar en ese fraude Constituyente, están allí esperando su caída, para dar testimonios de los desmanes que cometieron en nombre de un proceso revolucionario. Los mismos, que en el barrio ven como la Guardia Nacional arremete contra ellos por protestar, esperan cautelosos el momento de la justicia para exigir una depuración total de esos cuerpos de seguridad, que en esta situación apremiante decidieron subordinarse ante un hombre y no ante el pueblo todo. Y los mismos, que escucharon detenidamente la desvergonzada declaración de una ex ministra, hablando de morirse de hambre, mientras ella tiene un banquete asegurado cuando llega a su casa, seguirán luchando con la determinación propia de quien solo le queda la dignidad… porque nos quitaron todo… incluso el miedo.

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