Economía para la gente
En busca de una renta (I)

Prácticamente todos los economistas coinciden con que no proteger los derechos de propiedad perjudica el crecimiento económico de los países, desestimula la generación de empleo productivo y desincentiva el abatimiento de la pobreza, es decir, pauperiza, empobrece a los ciudadanos.

La captura de rentas o “rent-seeking” consiste en cualquier actividad redistributiva que toma recursos de unos y se los entrega a otros, pero de forma que el resultado es ineficiente para la sociedad como un todo; es decir, la sociedad luego de esa redistribución no queda igual; su bienestar es menor.

Una sociedad en la que la estructura de incentivos conduce a la captura de rentas por parte de los ciudadanos, tiende a la pobreza. Esto se da porque se entiende que para prosperar económicamente en la vida, es necesario capturar una renta, en lugar de ser productivo. Si todos en la sociedad entendemos que esa es la vía a la riqueza, competiremos no por ser productivos y conquistar la preferencia del consumidor (o de nuestro cliente o beneficiario), o propiciar los intercambios libres y voluntarios, sino que lucharemos por capturar alguna renta, tendiendo a la “tragedia de los comunes” en la que la mayoría seremos pobres y, la minoría rica (rent-seekers) no podrá disfrutar como quisiera de su estatus.

Generalmente, la captura de rentas necesita que el gobierno la promueva; es decir, el rent-seeking es promovido por un gobierno mediante las reglas de juego del entorno económico. Además, el gobierno es quien otorga la renta, directa o indirectamente. El entorno económico, responsabilidad del gobierno, incentivará o no al rent-seeking.

La captura de rentas presenta dos características. La primera, es que el rent-seeking tiene retornos crecientes, es decir, que a medida que hay rentas capturadas, esto se hace atractivo para que otros prefieran ser rent-seekers en lugar de dedicarse a actividades productivas. La segunda, es que el rent-seeking de funcionarios gubernamentales es muy probable que lesione a la innovación más que a la producción cotidiana. Como la innovación es el motor del crecimiento económico, la captura de rentas por parte del sector público obstaculiza severamente el crecimiento.

Si el entorno económico (sus reglas de juego) incentiva la captura de rentas más que la producción, cada vez más personas o grupos se dedicarán al rent-seeking, lo que se traduce en tomar recursos de actividades productivas y redirigirlos a actividades que no agregan valor, ineficientes, no productivas, reduciendo el bienestar total. Esta actividad de captura de rentas será lucrativa y de rendimientos crecientes, hasta el punto en el que la renta creada por las actividades productivas haya llegado tan bajo como a su nivel de subsistencia. Si a partir de ese punto, se siguen sumando rent-seekers, ya estas actividades tendrán rendimientos marginales decrecientes; dicho de otra forma, los rent-seekers comienzan a canibalizarse unos a otros, pues ya no hay más ingresos o beneficios que extraer de los que producen. Dicho de otra manera, en la medida que más recursos se destinan al rent-seeking, los retornos de tanto las actividades productivas, como de la captura de rentas, se reducen.

Un rasgo de la captura de rentas es, que mientras hay pocos rent-seekers es más fácil identificarlos y penalizar de tal modo la actividad, que puede llegar desaparecer de la sociedad como forma de vida. Pero en la medida que hay más rent-seekers, se hace más difícil eliminar la actividad. Es decir, se va haciendo tan común y aceptada por la sociedad que se corre el peligro de que se llegue a ver como normal, se instituya, se vea sana, buena, hasta el punto de celebrar como un logro, y casi ver como ejemplos a los rent-seekers. Y esto es porque para la sociedad en general, la captura de rentas es la vía para progresar económicamente.

El rent-seeking del sector público obstaculiza el crecimiento económico al lesionar la innovación. Esto ocurre cada vez que el sector público coloca impuestos a la actividad productiva, o cuando coloca trabas a la empresarialidad, o cuando otorga prebendas o privilegios monopólicos.

Bueno amigos, por razones de espacio lo dejamos hasta aquí por los momentos. Continuamos desarrollando este tema en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

Rafael Avila

Rafael Avila

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Profesor de la UCAB y el IESA. Ingeniero Civil, UCAB. Master en Administración de Empresas, Políticas Públicas y Finanzas, IESA. PhD. in Economics de la SMC University, Zug, Suiza.
Rafael Avila

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