Fuente diario La República, Colombia. Fecha 08/03/2018
Una problemática de frontera para la Sociedad Internacional (Caso Venezuela)

El tema de la frontera es asunto que pocos países tienen el lujo de no tenerlo. Salvo las islas,

la frontera es siempre un problema difícil de desentrañar, antes que todo porque ello es un asunto

político. En el caso que nos atañe, Venezuela, la realidad cada vez se vuelve más alarmante.

Quienes viven en zonas fronterizas, o cerca de ella, no necesitan escuchar a los medios informativos

para enterarse: El narcotráfico, el tráfico de alimentos, de la gasolina, del traslado ilícito de productos

y mercancías, secuestros, pago de vacunas, las luchas entre grupos de autodefensas, la delincuencia

y la reciente problemática del éxodo de venezolanos son los problemas que día a día atañen a

Colombia, Venezuela y Brasil.

Decimos que es de índole político porque en primera instancia son los Estados los que

debieran de atacar con rigor y con voluntad, con disposición estratégicas de políticas de Estados para

afrontar mancomunadamente la problemática teniendo en consideración el aspecto de la

victimización de quienes hacen vida en las fronteras; no obstante, puede suceder que no haya

suficiente voluntad para buscar las soluciones.

Es aquí donde la Sociedad Internacional (la OEA, fundamentalmente en el caso venezolano)

debe participar si ella se concibe como tal, es decir, si se considera como una comunidad

supraterritorial en términos de una sociedad que percibe que ante todo es un asunto humano. En este

sentido, las organismos creados deben de asumirse como afectados directos, debido al rol que

protagonizan en este respecto. Del mismo modo, los Estados que pudieran ver mermada su

capacidad para afrontar tales inconvenientes, deberían acudir con confianza ante estas instancias,

dejando a un lado la creencia –convenientemente para algunos estados con síntomas de dictadura–

que cuando un organismo supranacional recomienda ciertas medidas en bien de las personas, está

tratando asuntos de no incumbencia o que se está incurriendo en violación de hegemonía nacional.

(Fuente: https://youtu.be/wD53GajiXX0?t=3)

Por fortuna, se han creados organismos no gubernamentales con motivación cuya mayor

preocupación es el aspecto humano, como lo son las comisiones sobre DDHH, la legislación

internacional para la persona humana, tal como lo ha logrado (y se leyó en el testo del Dr. Antonio

Augusto Cançado Trindade, preocupado por crear acceso directo de los individuos victimados

quienes ya pueden acceder a tribunales internacionales para alzar su voz en busca de defensa y

apoyo.

No obstante, dichas instancias se quedan cortas ante la cantidad de situaciones conflictivas

inagotables que viven las fronteras, que parece no encontrar camino a soluciones rápidas y

duraderas. Hoy por ejemplo se vive un alarmante traslado de un gran número de venezolanos que

procurando ponerse a salvo, debido a la situación económica y política, se han instalado en los

pueblos fronterizos creando situación de emergencia para esos países (Colombia y Brasil). Tal

problema ya ha sido catalogado como «personas en situación de refugio» por parte de ACNUR. Si no

se procuran las vías para que los vulnerados reciban el apoyo por parte de los organismos llamados a

participar en la búsqueda de la solución al conflicto, o aquéllos que directa e indirectamente puedan

participar (ACNUR, NCR, la iglesia católica, comité de voluntarios, etc.) la preocupación será en vano.

Mérida 25 de julio de 2018

Reporte elaborado Osevatorio ddhh-ULA

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