Venezuela el país que nunca logró ser libre

Venezuela ha sido desde incluso antes de sus inicios como República independiente, un país azotado por el fenómeno del caudillismo. Líderes militares a cargo de movimientos poco alineados realizaron tareas de desestabilización para hacerse con el control total sobre el poder. Desde Boves, hasta Chávez los militares siempre han tenido esa ambición de sublimar el Estado a su voluntad para cumplir sus deseos arribistas.

Tras la guerra de independencia, Bolívar plasmó sus ideales de la forma más autocrática posible, esto generó hacía él, el odio de una gran cantidad de personas en aquella época, sobre todo, de aquellos venezolanos que no se consideraban parte de una federación perteneciente al Estado colombiano. Es por esto que impuso una dictadura personalista para poder mantener vivo el sueño de la “Gran Colombia”, la cual duraría hasta que el general Páez acabara con ella en el año de 1826 con el movimiento de “La Cosiata”.

Al dejar de ser Venezuela una federación de esa utopía, comienza la gestión de varios hombres que lucharon en la guerra de independencia y creían que el país les pertenecía por sus hazañas en batalla. Entre esos hombres destacan las figuras de: Andrés Narvarte, Carlos Soublette, José María Vargas, José María Carreño y José Antonio Páez, quienes conformaron la facción política conocida como los conservadores. Durante ese periodo comienza a darse por primera vez un vicio que sería persistente en el transcurso de la historia del país e incluso hasta la actualidad, me refiero al control por parte de los militares sobre los recursos del Estado y las férreas dictaduras castrenses.

Luego de esto viene un periodo, que sería considerado como una dinastía, hablo sobre la época del “Monagato”, del cual sólo se pueden destacar dos hechos  relevantes, uno es que en el año 1948 José Tadeo Monagas realizó un asalto al parlamento, para cambiar la constitución y de esa forma intentar perpetuarse en el poder,  este es uno de los capítulos más vergonzosos capítulos de nuestra historia (pero se repetiría años después en el año 2016 demostrando que la historia es cíclica), la otra acción ocurrió en el año 1851,  cuando José Gregorio Monagas da por abolida la esclavitud.

El dominio de las élites militares continuaba y el poder pasaba de mano en mano, el partido conservador encontraría una persistente oposición en el señor, Antonio Leocadio Guzmán, que desde su periódico, “El Venezolano” hacía críticas a la gestión de los conservadores tachándolos de “godos”. El partido “liberal” tomaba cada vez más importancia y los caldeados ánimos tuvieron su punto de quiebre en el año 1859 cundo se inicia la guerra federal.

Las diferentes posturas mostradas por ambos bandos en lo referente a la forma de gobernar el país, desató una de las guerras más innecesarias en la historia de Venezuela, (imagínense hermanos contra hermanos en una cruenta batalla que sólo generó más pobreza y retraso al país).

Muchas personas justifican esta contienda, arguyendo que fue la emancipación de los campesinos contra la oligarquía Venezolana, pero nada está más alejado de la realidad, fue, como siempre será, un grupo de charlatanes que se aprovechó de condición de vida de los pobres para realizar actos populista. Del lado de los liberales “federalistas”, destacaban figuras como las de: Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora (a quién los partidos comunistas venezolanos siempre han tratado de enarbolar por ser “el general de los campesinos” y “luchador de los hombres libres” pero que en realidad no hizo más que aterrar a los trabajadores del campo con sus grupos guerrilleros secuestrando y saqueando al que no se uniese a sus filas), y también el General Antonio Guzmán Blanco. El bando de los conservadores “centralistas” se conformaba de hombres como: José Antonio Páez, Carlos Soublette y José María Carreño. La batalla se extendió hasta el año 1863 y dio como resultado el ascenso al poder de uno de los más ineptos presidentes que ha tenido nuestro país, Juan Crisóstomo Falcón.

Tras la “Revolución de los azules” llegó a la presidencia, José Ruperto Monagas, que posteriormente cayó en la conocida, “Revolución de abril” mediante la cual toma el poder en forma definitiva el general Antonio Guzmán Blanco, que con su “liberalismo amarillo” duraría hasta el año 1899. La realidad era que ninguna de esas revoluciones representó un cambio significativo en la vida del venezolano, que aún seguía padeciendo el yugo de las enfermedades endémicas y la pobreza.

El liberalismo amarillo se tornó en una serie de dictaduras militares. Con breves lapsos de gobiernos civiles como los de Raimundo Andueza y Juan Pablo Rojas Paúl, pero dicho periodo cayó por su propio peso. En el año de 1898 son organizadas las elecciones en las que se postulan como candidatos, Ignacio Andrade (títere de Joaquín Crespo) y José Manuel Hernández “el mocho”. Con la ayuda de Crespo, Andrade, Logró ganar las elecciones en forma fraudulenta, lo que desató una revolución por parte de “el Mocho” en la que muere Joaquín Crespo. Tras estos acontecimientos, en el año de 1899 la “Revolución  liberal restauradora”, se hace con el poder mediante un golpe de estado y comienza acabar con el caudillismo.

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