Las tres Caracas

El valle de nuestra ciudad capital, se encuentra dividida en tres grandes demarcaciones, una ciudad al este, la cual ha planificado en cierta medida su desarrollo, el oeste, el cual ha sido marginada por sus gobernantes y descuidada en los últimos años, pero hay otra gran ciudad que rodea el valle, y son las grandes barriadas que han crecido sin control, las cuales en algunos casos cuentan con su propio sistema de leyes  y su manera particular de sobrevivir. Así como esto sucede en Caracas, hay muchas otras partes del país que viven esta gran realidad de las barriadas.

Según la última encuesta de ENCOVIT, el 87% de la población venezolano vive en situación de pobreza, ese gran número de habitantes se encuentran en las áreas menos desarrolladas geográficamente, es decir, nuestras grandes barriadas. La falta de controles de planificación urbanística, el aumento de la pobreza como política de Estado para tener el control a través de medidas y cadenas clientelares producto de la renta petrolera y la desinversión en los sistemas de servicios son de las principales causas que nos ha llevado a esta situación, Venezuela en la actualidad invierte un aproximado del 1,7% de su PIB en infraestructura, el Banco Mundial recomienda para los países en vías de desarrollo invertir el 6,5% al 7% del PIB, chile hoy en día es el país que más invierte en infraestructura, su porcentaje oscila entre el 5,8%, aunado a la situación venezolana, las inversiones que se realizan en el país en materia de servicios representa el 1% respecto a otros rubros.

El país requiere hoy planificar un pacto sea cual sea el gobierno de turno, que permite reurbanizar y reestructurar las grandes barriadas que se vienen propagando desde 1980, pero que hoy se han multiplicado y se le sigue dando la espalda a este problema, la pregunta que debemos hacernos es ¿Cómo lograr llevar la ciudad al barrio? Planes como los de chiles, Medellín y Bogotá son un buen inicio de visión. Venezuela tiene un duro reto por delante, modernizar sus barriadas para convertirlas en comunidades habitables que gocen de suelos hábiles, servicios básicos y los mínimos requerimientos internacionales de que se considera una “casa” entre ellas un registro único.

Otro punto a tener en cuenta es el dinero para ello, se requerirá de grandes sumas entre asociaciones público privadas y que esto es un plan de largo plazo, quizá unos 30 años o más, pero que se ira trabajando desde el primer año, cada año el gobierno deberá plantearse un mínimo de barriadas a modernizar bajo un lema de “construir para integrar”, ¿Pero cuáles son todos estos pasos a seguir por el gobierno nacional, estadal y local? Lo primero es retomar el camino de la descentralización, es pertinente que los gobiernos locales puedan comenzar a realizar grandes procesos de modernización en sus consejos locales de planificación en conjunto de sus respectivas direcciones de obras públicas, pero que a su vez se logre enlaces inmediatos con el gobierno nacional y trabajar de manera articulada.

Luego deberá realizarse grandes censos en las barriadas, conjunto a los líderes locales y la organización comunitaria para delimitar lo que se convertirá en comunidades de calidad ¿Por qué delimitar? Pues, porque si la propia comunidad no ayuda a evitar que se siga expandiendo el barrio, cada vez será más imposible para los gobiernos modernizar y lograr llevarle todos los servicios básicos a las personas que allí residen, este censo deberá proporcionar data exacta de cuantas personas viven en cada barriada, es importante recalcar que esto no es solo un trabajo del Instituto Nacional de Estadística, sino que debe involucrar distintos niveles de gobierno, protección civil, urbanistas e ingenieros, ya que lo ideal es que a medida que se vaya censando, se pueda ir estudiando los terrenos y las casas para proceder con las declaratorias de habitable, riesgo o alto peligro, a su vez ir desarrollando y trazando planos de que familias deben ser trasladadas y que casas deben ser demolidas para construir bienhechurías, es decir, ampliar avenidas, construir aceras, espacios para postes, desagües, servicio de recolección de agua servidas, tuberías, espacios públicos como parques para el esparcimiento y zonas de reforestación, retomando así la Caracas verde y también la evaluación de terrenos que permita la construcción de pequeños locales comerciales, donde los habitantes de la comunidad puedan ingresar a espacios formales de trabajo y desarrollar sus emprendimientos, a su vez esto permitirá la recaudación de impuestos, que deben ser redirigidos a esta reestructuración urbanística.

Al tener el censo y el inicio de planos, todo ello trabajado de la mano con la comunidad, el gobierno debe entonces preparar la titularidad de las casas que se encuentra habitables, ¿Por qué legalizar? Primero, si las invasiones son consideradas delito, no puedo construir en ellas como gobierno, si legalizo las comunidades, tengo la obligación entonces de realizar obras públicas para esa comunidad y mejorar su calidad de vida; segundo, es importante recalcar que los títulos de propiedad no son regalados, hay que hacer entender a las personas que hay que pagar por ellas, eso sí, con cuotas cómodas y un plazo de 20 años por ejemplo. Al finalizar el proceso de legalización de una comunidad, comienza el trabajo de reestructuración y reurbanización.

Es importante destacar, que este proceso de modernización, requiere por parte del gobierno entender la importancia de la descentralización de servicios, es fundamental que el Estado permita a otras empresas privadas prestar los servicios de agua, luz, internet, telefonía, cable y aseo, también es importante un trabajo educativo con las comunidades donde se haga entender la importancia de pagar por los servicios, que de esa manera con pagos reales, no subsidiados, gozarán de servicios de calidad.

A través de este proceso de modernización atacaremos otro gran problema de las grandes barriadas, la falta de accesos y la delincuencia, al tener servicios y vías ampliadas, se permitirá el acceso de patrullaje, ambulancias, mejores ruta de transporte urbano, mejor acceso a escuelas y una gran interconexión con la ciudad principal, es decir, mejoraremos la seguridad ciudadana en porcentajes reales y no estaremos jugando con “sensaciones de inseguridad” como declaran algunos. Si bien este proceso es ambicioso, es necesario, conjunto a planes de reestructuración de la economía nacional y modernización del sistema educativo, lo cual involucra nuevos curriculum donde los jóvenes se lea sea garantizados los aprendizajes y que estos salgan actos para el campo laboral, si seguimos dando la espalda a estos problemas y nos encerramos en una burbuja como hemos venido haciendo por más de 40 años, nuestra democracia vivirá dependiendo siempre de un hilo fino al ser recuperada, volviendo a caer en cualquier momento en lo que estamos viviendo.

Creo posible la recuperación de Venezuela, pero siempre con la mente clara y consciente de que esto es un trabajo de hormiga que tardará años, que requiere la ayuda y colaboración de todos, de todo el gran talento humano que queda y también del que se devuelva a la madre patria al lograr un cambio nacional, sigamos adelante, sobre todo los jóvenes, proponiendo y construyendo a favor de lo que creemos y sobre todo propiciando las oportunidades para los demás, seamos multiplicadores de lo que se nos ha otorgado.

Para finalizar quiero agradecer a la Asociación Quiero un País, por propiciar este espacio para el debate y la negociación, y a su vez, agradecer a todos los compañeros y coordinadores que integraron el comité de hábitat y servicios en el segundo Encuentro Venezolano de Negociación EVEN 2018, una propuesta para los problema de Venezuela construida de la mano de jóvenes, con distintas ideologías, pero con un fin común, un país de primera.

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