Más allá de los rectores

El actual poder electoral para más del 75% de la población venezolana, representa un circo y un fraude en todo sentido, las elecciones del pasado 9 de diciembre son muestra de ello, hay persona que gritan a los cuatro vientos que “con este Consejo Nacional Electoral, no voto más nunca” la pregunta es ¿No votas más por la institución, el sistema o por quienes la integran? Si bien es cierto sus representantes (Tibisay, Sandra y compañía) gozan solo de incredulidad, hay que plantearse reformas de forma y de fondo que mejoren la institución y que estas reformas representen cambios sustanciales y verdaderos en el control político del elector durante los sistemas del gobierno de turno.

Las primeras medidas a tomar que más se piden en clamor popular y redes sociales son: El cambio de los rectores, depurar el registro electoral a raíz de los muertos que votan, las dobles cedulaciones, voto manual y el periodo presidencial. Como lo dije anteriormente el cambio de rectores es lo más básico, al existir personas de reconocida idoneidad moral y con capacidades técnicas y administrativas (Tecnócratas), es suficiente para empezar a retomar los asientos de confianza en la población, las acciones de ellos derivará en la confianza que se logre como institución; después el Registro Electoral es otro gran paso para sincerar la cantidad de personas hábiles para el proceso electoral, el voto manual y el proceso electrónico es algo que puede y debe ser debatido, al ya poseer los equipos hay que pensar si se usan o dejan perder, ya que esas máquinas cumplen estrictamente esa función, por otro lado hay que enmendar las enmiendas, recolocar el periodo presidencial a cuatro años, no seis y permitir una sola reelección y no que sea indefinida.

Lo antes planteado es para retomar el sistema básico y funcional ¿Pero eso garantizará el control social mediante elección y asegurará mantener la democracia estable? Pues estos 20 años han demostrado que no, nuestro sistema electoral necesita urgentemente cambios profundos desde la constitución, un nuevo paquete de enmiendas que permita mediante el sistema electoral, quitarle poder al presidente y digo quitar porque esta demostrado que nuestros sistema presidencialista obtiene tanto poder y lo concentra de tal manera que es perjudicial. Lo primera a plantearse más allá de reducir el periodo presidencial y la reelección indefinida que es necesario, es agregar nuevos mecanismos implementados por nuestros hermanos países en el hemisferio y que han demostrado su relevancia, aplicabilidad y utilidad, como lo es la “segunda vuelta” la cual permite filtrar la elección por dispersión de votos minoritarios y obliga a los partidos políticos a realizar políticas de acuerdos y no de intereses.

Otra gran medida es usar el sistema de reelección de Chile, donde el gobernante de turno tiene derecho a una sola reelección pero no de manera directa, sino que debe ser electo otro presidente para volverse a postular y ostentar la presidencia nuevamente, ¿Cuál es la ventaja de ello? Romper las cadenas clientelares y populista de la gran mayoría de los presidentes latinoamericanos, lo cual de alguna manera permite que se hagan políticas públicas realmente de interés social y no repartición de bonos temporales y clientelares con el único propósito de ser reelecto, esta puede ser una medida positiva, que permita lograr mejores equilibrios a nuestro débil sistema democrático de hoy.

Aunado a ello es importante romper y entender, que el principio del Génesis en la administración pública solo hace daño al país y a los ciudadanos, ¿Qué es el principio del Génesis? Así como la biblia es el inicio de la creación, los políticos realizan la misma acción con los cambios de gestión, al entrar un nuevo Presidente, Gobernador o Alcalde, hacen borrón y cuenta nueva, eliminan los programas que funcionan y comienzan a implementar los suyos, lo cual significa la perdida en su totalidad de recursos financieros, materiales y humanos que se invirtieron en políticas públicas que eran eficientes, la única forma de romper ese esquema es que nuestros futuros gobernantes tengan la capacidad de reconocer lo bueno de otras gestiones y apropiarse de ellas para darle la continuidad e innovación necesaria, si no entendemos este acto de caballerosidad jamás podremos avanzar por ejemplo en materia educativa, donde hay que implementar planes que tardan años en dar resultados y requieren de la continuidad para alcanzar su éxito, la continuidad administrativa no solo es la continuidad de la actividad del estado en sus procesos diarios, sino la continuidad de las políticas públicas y sociales que realmente representen cambios sustanciales.

Otra gran propuesta, es elevar el control político del Poder Legislativo, ¿Cómo? Recuperando la Cámara de Senadores, un control político y a su vez filtro de toma de decisiones, leyes y sanciones, aunado a ello debemos pensarnos la posibilidad de implementar la elección de medio mandato como se usa en Estados Unidos, si bien esta propuesta modifica de manera más sustancial nuestro sistema electoral, lo cual es la idea, puede ser una propuesta de control social de alto impacto, y esta obliga a los Presidentes a dirigir sus políticas de la manera más adecuada, ya que ante sus equivocaciones la población decidirá cambiar las Cámaras altas y bajas (Senador y Diputado) lo cual logra un control y equilibrio perfecto para la aprobación de leyes, iniciar investigaciones, interpelar funcionarios, entre otros.

Si bien estas son medidas que requieren estudios y discusiones, como país debemos empezar a planteárnoslas seriamente, luego de que la tormenta acabe y se logre un proceso de transición, hay que tomarnos en serio medidas de todo tipo que permitan reconstruir una democracia sólida y que no quede pendiente de un hilo nuevamente, donde cualquier ególatra con ínfulas de poder asuma el gobierno y se convierta en otro caudillo, el proceso de reconstrucción será duro, pero así como lo será, hay que pensar en un proceso de reconstrucción que tenga garantizado gobernabilidad (Reglas de juego y su influencia para que las instituciones pueden satisfacer las necesidades de los ciudadanos, a mayor gobernabilidad mayor capacidad institucional) y gobernanza (Proceso de interacción de los actores políticos) para solidificar realmente un Estado de bienestar y progreso.

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