El dilema del prisionero venezolano

El dilema del prisionero es un problema de la teoría de los juegos, planteada por Albert Tucker. Este modelo matemático fue utilizado por las ciencias sociales para explicar la cooperación entre ambas partes y resolver problemas complejos. La teoría de juegos fue desarrollada por teóricos estadounidenses y ha sido un avance para el análisis de conflictos. En la actualidad, sigue siendo una teoría empleada para explicar los fenómenos sociales.

En este artículo analizaremos y aplicaremos el dilema del prisionero para explicar la compleja realidad de la crisis venezolana, será un ejercicio que ayudará a comprender el dilema del venezolano. ¿Por qué Venezuela está prisionera?, ¿Cómo se aplica esta teoría en la realidad venezolana?, ¿Quiénes son los actores que juegan en el dilema?, ¿Cómo es la matriz de relación entre los jugadores?. Estas son algunas de las interrogantes planteadas en el análisis.

Antes de avanzar, explicaremos brevemente en qué consiste el dilema del prisionero clásico y cómo funciona el la teoría de juegos para el análisis social. El dilema del prisionero según Tucker, consiste en “una situación en la que dos prisioneros, sospechosos de robo, pasan a estar en custodia de la policía. Sin embargo, los policías no tienen suficientes pruebas para condenarlos de ese crimen, sólo para condenarlos por el cargo de posesión de bienes robados, que conlleva una pena mucho menor”. Ambos sospechosos tienen dos opciones, confesar o mentir, la clave del dilema es observar el costo y cómo la acción de uno determina el comportamiento del otro.

Con la llegada de Hugo Chávez al poder el 1999, el juego político cambió y las reglas de juego en el sistema político venezolano se transformaron en la V República. Las nuevas reglas de juego fueron expresadas en la Constitución de 1999, donde se sentaron las bases de la nueva república. La estructura del nuevo juego político estaba conformada por: 1) Periodo presidencial de 6 años; 2) Estado centro federal; 3) Creación del parlamento unicameral (se elimina la estructura legislativa tradicional con dos cámaras); 4) Se agregan dos nuevos Poderes Públicos, el poder ciudadano y electoral; 5) Las competencias administrativas son modificadas; 6) Las Fuerzas Armadas tienen poder para la toma de decisiones; 7) La política económica es discrecional. Diversos aspectos cambiaron en la Constitución y determinaron el comportamiento de los actores políticos venezolanos.

Las reglas del juego estaban claras, pero la dinámica y el comportamiento del país fueron cambiando por el poder creciente del chavismo. El liderazgo de Chávez opacó las reglas y el autoritarismo en las decisiones fueron borrando el “juego limpio”, porque la burocracia y la corrupción se adueñaron del país. El chavismo usa recursos como la agresión, la desesperanza aprendida, el resentimiento y el discurso, para atacar a su oponente. En el tablero de la Revolución no existen oponentes, sino enemigos, porque todo lo opuesto a su manera de pensar es enemigo y “apátrida”, por eso deben destruirlo y hacer control de daños.

Venezuela se encuentra prisionera y sumergida en la crisis estructural más compleja que hemos atravesado los venezolanos. La crisis económica, social y política, ha llevado a los venezolanos a salir de sus tierras y a sobrevivir a quienes se encuentran en el país. En estos momentos coyunturales, donde el apagón nacional, la hiperinflación, la inseguridad, escasez, violencia, entre diversos problemas que ocurren en Venezuela, nos lleva a preguntar ¿cómo aplicamos el dilema del prisionero en el país?. Los actores en el juego político son el chavismo y la oposición, ambos con sus fortalezas y debilidades, y con estrategias distintas e intereses distantes.

Aplicando el análisis, la sociedad es la policía y quién vigila constantemente a estos dos prisioneros (chavismo y oposición), porque sus decisiones afectan al colectivo. Los actores tienen cuatro opciones, entre ellas está cooperar y no cooperar hasta ver cómo el otro es arrestado. Es importante mencionar, que en el dilema del prisionero, la policía interroga a los prisioneros por separado porque la información es imperfecta. El venezolano cuestiona al chavismo y a la oposición, pero desconocen qué intereses hay ocultos entre ambos jugadores.

El costo político de develar las acciones del otro, tendrán como consecuencia el agravamiento de la crisis venezolana. El ciudadano venezolano se siente prisionero porque no ve la salida a la crisis, y la desesperanza reina en las calles del país. Las decisiones políticas determinan el destino de Venezuela, y las erradas políticas del chavismo sumergieron al país en un callejón sin salida.

Para el dilema del prisionero, tomaremos a la oposición (prisionero 1) y al chavismo (prisionero 2), como piezas fundamentales en este juego. El primer escenario es, ambos confiesan sus intereses y tienden puentes, esta situación sería un proceso de diálogo entre las partes. El resultado serían una condena para ambos, y la desconfianza del colectivo es incontrolable, porque se sienten engañados. Esta situación del juego, se observó en el proceso de diálogo entre chavismo y oposición del 2018.

El segundo escenario es que ambos nieguen su culpa y la pena es de un año, según la teoría de los juegos. Pero en la realidad venezolana, el evadir las responsabilidades y negar la situación, empeora la crisis porque el daño a la sociedad es grave. El omitir que nada ocurre y no ser responsables, es un alto costo que en política no se está dispuesto pagar, porque la cuota de poder desaparece y el actor no tiene control de los resultados. En esta crisis, el chavismo ha negado la existencia de los problemas, y el descontento y legitimidad son los costos políticos.

En el tercer y cuarto escenario del dilema, es que uno de los prisioneros confiese y el otro lo niegue, el resultado es 10 años de condena por mentir a quien niegue la situación. El chavismo confiesa todo los crímenes que han cometido y salen del poder, sin derecho a réplica porque el daño que han hecho es indescriptible. El liderazgo chavista saben que pierden poder y son débiles, las sanciones económicas y el desconocimiento a Maduro les quita el respiro cada día. Aunque ellos emplean otros mecanismos de presión para mantenerse en el poder. Por otra parte, la oposición al negar la situación y no asumir el compromiso con responsabilidad, pierde su voz y le cede el terreno al chavismo.

El dilema del prisionero venezolano cada día es más complejo, porque son muchas las víctimas y daños irreparables, en un país golpeado por el chavismo. La oposición ha avanzado en el juego y tiene libertad en los movimientos, el liderazgo emergente de Juan Guaidó, le da un respiro al bloque opositor. Este juego no ha terminado, pero se encuentra en los momentos más complejos y hay mucho que perder, es Venezuela la que está en juego y el destino de millones de venezolanos que anhelan un cambio.

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