Argentina no abandonaría el Grupo de Lima, por pedido de Washington. Pero bajaría su perfil y desconocería a Juan Guaidó.
(ARGENTINA) Trump, Maduro, Bolsonaro y la política de Alberto

El diálogo que Alberto Fernández tendrá con el mexicano López Obrador es el primero que mantendrá como presidente electo. Es un indicador de la dirección general que tendrá su política exterior al visitar a un líder que ocupa un lugar central en ese espacio retóricamente de izquierda en la región, pero que al mismo tiempo debe negociar constantemente y acordar con su poderosísimo vecino, los Estados Unidos. AMLO, como le dicen al presidente mexicano quienes presumen de ser cercanos a él, tiene una nutrida y complicada agenda con Washington. Está buscando todavía una fórmula para cumplirla entera y, al mismo tiempo, mostrar un perfil público más alejado de Washington.

Ese dilema lo tiene Alberto Fernández, que el viernes recibió el saludo de Trump y la promesa protocolar de trabajar juntos. Resolver ese dilema con eficacia para el país será uno de los grandes desafíos de este turno histórico. El primer indicio de que se está estudiando en serio qué hacer es que se suspendió una escala en Houston, a continuación de México, para hablar con interesados en Vaca Muerta. Primó el realismo: la primera visita de Estados Unidos no podía evitar Washington y las tareas que allí esperan con el FMI.

La diplomacia americana pidió dos cosas: 1) que Argentina no rompa con el Grupo de Lima, formado para presionar a Maduro; 2) que cumpla con la deuda del FMI de acuerdo a los nuevos plazos que se van a negociar.

El primer punto se hablará con López Obrador. México está en el Grupo de Lima pero no participa. Cumple formalmente con Washington pero en la práctica está alentando una vía distinta con Uruguay y la Unión Europea. Es lo que Alberto Fernández ha elogiado, aunque está atento al resultado posiblemente adverso al Frente Amplio en el balotaje. Se supone que la diplomacia de Fernández hará lo mismo que López Obrador: seguir en el Grupo de Lima con perfil muy bajo. Queda pendiente definir una posición sobre el régimen de Maduro, cuestión se conversará con el presidente mexicano.

Alberto F. ha recibido una felicitación del autoritario presidente venezolano y la ha respondido. También tiene en su manos una similar de Juan Guaidó, presidente designado por la Asamblea Nacional. Todavía no la ha contestado y se estima que no lo hará. Significa que se rectificará la decisión de Macri de reconocer a Guaidó y a su embajadora aquí. Este cambio puede ser un punto de fricción alto con el gobierno de Trump, quién en cambio puede ayudar a bajar los decibeles en la disputa feroz entre Bolsonaro y Fernández. El embajador de Brasil en Buenos Aires tiene prohibido por Itamaraty hablar con emisarios del futuro gobierno.

Venezuela será uno de los temas que se plantearán cuando se reúna aquí el Foro de Puebla, una reunión de líderes de la centro-izquierda de la región, que organiza Marcos Enrique Ominami, un amigo del presidente electo, que tiene (o tuvo) a su cargo su agenda de viajes.

La ebullición en Sudamérica está cambiando planes originales del presidente electo: su primer viaje iba a ser a Chile como un gesto de amistad. Todo cambió.

Crédito: Clarín

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