Naguanagua y San Diego: Víctimas de la Centralización

Los municipios más exitosos de Carabobo han sido Naguanagua y San Diego, lo que antes eran localidades periféricas de Valencia, lograron mediante gobiernos locales dotados de autonomía financiera y de gestión transformarse en polos atractivos para el desarrollo comercial e industrial, además de un importante crecimiento urbanístico. Pero atrás quedaron los gobiernos promotores de la descentralización, atrás quedó el esfuerzo de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) durante las gestiones de Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez, ahora y desde hace 20 años, solo es evidente la recentralización.

Pude conversar con dos luchadores sociales de estos municipios para conocer de primera mano las dificultades que enfrentan. Carlos Andrés Millán, de Naguanagua, y Manuel Ibrahim Pinto, de San Diego, me demostraron los entretelones de su dura lucha de activistas sociales y la lamentable realidad que ha dejado la destructiva “Revolución”.

En Carlos Andrés Millán aplica aquello de “de tal palo tal astilla”; hijo de Freddy Millán, Secretario General de AD en Naguanagua y, a su vez, padre del ex Secretario Juvenil Seccional de AD y hoy emigrado politólogo Carlos “Carlitos” Millán; es un activista que recorre Naguanagua de norte a sur sin miedo a decir la verdad. Al preguntarle por los problemas de los naguanaguenses me informa que “Naguanagua  se ha deteriorado, al igual que la calidad de vida de sus habitantes, tenemos problemas de toda índole,  como los servicios públicos colapsados, las cloacas corriendo por las calles de diversos sectores y los malos olores es el día a día  de los naguanaguenses.  No contamos con servicio de agua potable y cuando Hidrocentro manda el líquido  por las tuberías, ésta es una agua putrefacta no apta para consumo humano, los vecinos ingieren el vital líquido de pozos artesanales que la gente se encargó de abrir en los patios de sus casas; por otro lado los camiones privados de agua potable cobran altos precios en dólares por el servicio que prestan.

Asimismo, Millán me indica que “las carpetas asfálticas están muy deterioradas, de tal forma que Naguanagua parece una zona de guerra. A esto también se une la problemática del gas doméstico, la inseguridad  la vivimos a diario, no contamos con un organismo competente que garanticen el libre tránsito de los ciudadanos en los diferentes sectores populares porque el hampa nos tiene azotados, y cuando no es el hampa, es la policía que monta alcabalas donde mejor le parece para extorsionar a los ciudadanos que transitan en cualquier vehículo automotor, cuando por ejemplo les hace falta un documento o tienen vencido el  certificado médico o la licencia para conducir lo que viene es matraca segura. De modo que se necesita urgente un verdadero equipo de profesionales con sensibilidad humana, capaz de resolver los problemas a los habitantes y darles de manera inmediata y satisfactoria una solución”.

Cuando Millán me habla de las dificultades de sus vecinos noto su intensa preocupación, desde su perspectiva “la actual gestión de gobierno es nefasta, porque no ha cubierto las expectativas ansiadas y necesarias de las diferentes comunidades del municipio, entre los que puedo nombrar: los servicios básicos como el agua, el aseo urbano, la energía eléctrica, el gas doméstico, el mantenimiento de las redes de aguas servidas, la falta de transporte público, el alumbrado de diferentes plazas y sectores desasistidos desde hace mucho tiempo. Todos piden a gritos la ayuda y presencia de los organismos  competentes para plantear la problemática de su barriada, tenemos sectores como la Comunidad Brisas de Carabobo la cual está en total abandono,  la zona de Tarapio que se inunda cuando cae una lluvia y la gente tiene que pasar a pie por esas aguas porque las alcantarillas están tapadas desde hace mucho tiempo dado que no se le hacen el respectivo mantenimiento, así como también, está el deterioro de las calles y la peligrosidad hasta para ir al Hospital Carabobo, eso es una boca de lobo por la falta de alumbrado, hace tiempo era uno de los mejores hospitales de la ciudad y actualmente se encuentra en un estado deplorable, el Psiquiátrico de Bárbula da tristeza por su desolación, cuando hay tantos pacientes deambulando por diversas calles y avenidas y que necesitan tratamiento urgente, aunado a esto el estado de abandono de la Universidad de Carabobo a la cual nosotros los naguanaguenses le tenemos un alto respeto y estima ya que muchos de los estudiantes que no vivían en Naguanagua llegan al municipio para iniciar una carrera superior y muchos, una vez  egresados, se quedaron viviendo aquí, por eso la vinculación que existe con nuestra Universidad Centenaria. Esta situación duele mucho, la universidad, aparte de que está cerrada por motivos de la pandemia, la vemos bajo la más absoluta desidia. Por otro lado tenemos el sector de las Trincheras el cual está en completo abandono. Hay denuncias de que la labor de las cuadrillas «Carabobo te quiero», asignadas para realizar el corte de la maleza de calles y avenidas, que está muy bien pero, una vez realizado el trabajo, queman ese monte lo que, obviamente, trae como consecuencia contaminación ambiental lo que perjudica la salud de los ciudadanos que viven cerca…y así la lista sigue debido a la negligencia e incompetencia de los organismos encargados para atender a la ciudadanía. Tal parece que nos gobiernan como si el alcalde estuviera de paso, como viviendo en una habitación de un hotel, en vez de ser un vecino con historia y raíces en esta tierra”.

Al irme a San Diego, recorro la variante y la Av. Julio Centeno y recuerdo que hasta hace poco este era un municipio considerado ejemplar para todo el país. Tiempo pasado. Me entrevisto con Manuel Ibrahim Pinto, dirigente local de San Diego y me informa con pelos y señales diciéndome “la lista es larga compañero, siéntese, en San Diego falta el suministro de gas doméstico, tenemos continuos cortes eléctricos y penurias por falta de alumbrado, inexistencia de mercados populares a precios solidarios, sufrimos el desmantelamiento  de la red telefónica e Internet, hay irregularidad en el suministro de agua y la misma cuando llega está en condiciones insalubres, la policía municipal fue confiscada por el gobierno nacional-regional y responde a sus propios intereses golpeando con el matraqueo a todo el mundo, en especial, a la economía informal que solo vende algo para poder comer. Aquí tenemos un gobierno de la alternativa democrática, pero atados de pies y manos con un Concejo Municipal servicial al gobierno nacional que niega el presupuesto y competencias a la alcaldía, esta parálisis institucional hace que no se haga nada frente al drama que vive la gente. He tenido que ver a vecinos de San Diego hurgando en la basura tratando de encontrar algo que comer; consecuencia de políticas desacertadas  que destrozaron el aparato productivo, impulsaron una altísima inflación consumiéndose el ya paupérrimo salario del Venezolano”.

Es sorprendente como la destructiva acción del chavismo incluso pudo afectar tan profundamente la solidez del desarrollo de Naguanagua y San Diego. Pero de nada valen las lamentaciones, la página ya pasó. Quizá los vecinos de Naguanagua y San Diego tuvieron buenas experiencias con anteriores referentes políticos, hoy esa realidad fue borrada por el presente de desidia roja. No obstante, estos buenos amigos que me mostraron la realidad local son, respectivamente, los Secretarios de Asuntos Municipales de Acción Democrática en Naguanagua y San Diego, su trabajo demuestra que hay nuevos referentes, nuevos liderazgos capaces de demostrar que estos municipios tienen más futuro que pasado. El compromiso con Naguanagua y San Diego está allí y solo espera recibir el testigo.

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