VENCIENDO LAS SOMBRAS
Voto 6D

Venezuela después de 7 años en un conflicto sin precedente por la agudeza de su crisis, que no ha dejado sector, ni área del país sin afectación, aunado al problema mundial de la pandemia por el coronavirus, el cual ya tenemos 6 meses en una estrategia de confinamiento que al parecer se va a extender hasta el momento en que se logre contar con la vacuna o alguna solución médica al virus que ha profundizado el malestar por el hambre, la falta de servicios y todas las demás pandemias que nos azotan en el acontecer diario en nuestro país.

Los políticos se han trazado para dar solución a nuestros males, la diatriba entre votar o no el 6D para “elegir una nueva asamblea nacional”  que debe asumir el 5E, ante eso han sido soslayados todos los llamados que han hecho los distintos sectores del país para buscar solución a temas inmediatos, que no son materia por antonomasia facultad del órgano que se ha planteado como la panacea para dirimir el conflicto.

El sector que impulsa el cambio de AN levanta la bandera que es un mandato constitucional, y que por ende es inamovible la fecha o suspensión de ese evento el 6D; en contra parte los otros solicitan las garantías necesarias para acudir a la cita electoral, también alegando el total respeto a lo previsto en el contrato social o constitución nacional, he incluso se han ejercido acciones ante instancias de las cuales mínimo hay reservas, por no decir que se desconocen, y se espera que le den respuesta.

La institución del VOTO, en el mundo como en Venezuela tuvo muchas luchas, mucha sangre derramada y largo camino de espinas para lograr la instauración del sistema universal, directo y secreto. Poner en duda su importancia histórica, y necesaria dentro de un sistema que aspire a caminar la senda de la democracia es ocioso, pero tampoco se puede colocar como la piedra angular, como el oráculo, y menos cuando la clase política ha sido la culpable de enterrar la esperanza de un cambio por medio de ese mecanismo, aunado que se plantea una estrategia colocando como la panacea a una nueva AN; eso es parte del problema, que no se reconocen ni siquiera entre ellas mismas, y pretenden que la otra parte del contrato social se motive a que centre sus esperanzas en una nueva institución legislativa que ya con todo lo que vemos tiene plomo, no en un ala, en ambas.

Cada quién interpreta la norma constitucional a su conveniencia, no es el deber ser si de verdad se pensara en resolver los problemas de la nación, se hilaría más fino, buscando la esencia misma de lo que el constituyente pretendió al crear ese contrato social, y recordemos que el constituyente originario es la nación, ya que esta constitución con todo lo que se le pueda criticar, fue sancionada mediante un acto refrendario.

Yo me voy a arriesgar a dar mi interpretación en virtud del momento en que vivimos: El argumento a grandes rasgos que se usó para crear nuestro texto constitucional, es que debíamos transcender del viejo sistema representativo a un sistema híbrido: representativo pero con preponderancia en el participativo y protagónico, pero resulta que con el CHANTAJE de que es a sangre y fuego necesaria la elección del poder legislativo, este argumento se desvanece, y no solo en este acto, todos los días, ya que parte grave del problema país es que la constitución nacional en su gran mayoría no ha tenido aplicación desde ningún sector.

Tenemos años con un sistema “representativo” el cual no representa verdaderamente a la nación, representa a los grupos de poder, no voy a ser ingenuo, siempre ha sido así, incluso antes de los 20 años, pero estoy hablando del deber ser constitucional; hoy tenemos un “estado” el cual de acuerdo a la teoría clásica está en duda si existe, ya que hay dualidad e incluso órganos con tres cabezas como es el del cuerpo legislativo, y si revisamos el panorama, la población, la nación, ¿el constituyente originario recibe respuesta de esa representación? A las pruebas me remito, es público, notorio y comunicacional que podemos decir que estamos acéfalos de representación.

Los órganos del poder público es evidente que son necesarios, y es verdad que es un mandato constitucional su renovación cada cierto tiempo, ¿pero es la esencia, es lo que la nación ordena en estos momentos?, cuando incluso ese acto amerita un costo económico ingente, cuyos recursos pueden ser dirigidos a mitigar o resolver los principales problemas de la gente. Los que ejercen cargos de representación y toma de decisiones, dentro de su gestión debe cumplirla como un Pater familias, un buen padre de familia debe considerar que es lo mejor para su familia, y si evaluamos el contexto de verdad, ¿podemos decir que elegir una AN en este momento resolvería o ayudaría en algo a la gran mayoría de la nación? , para mí la respuesta evidente es NO.

La constitución, no es su norte el constituir órganos del poder público que no sirvan para nada, que no den respuesta; su norte es el ser humano y por ende en su art 3 deja evidencia que lo preponderante es …la defensa y desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad…la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta constitución. Incluso dentro de este artículo hace mención al ejercicio democrático de la voluntad popular, pero no es el eje central de los fines del estado, como muy bien expresamente lo establece el artículo.

Hoy el estado no cumple ni cercano ese art 3, el derecho a la vida es algo casi inexistente por las precarias condiciones en que se encuentra el país, ni siquiera morirse es una solución, ya que deja un grave problema a la familia para cumplir con el evento fúnebre. Incluso para alguien con recursos económicos puede serle cuesta arriba solventar 100% algunas cosas, ejemplo: medicinas u otras cosas que no pueden ingresar al país.

El constituyente originario está pidiendo a gritos ejercer ese principio de la participación y protagonismo, y la constitución tiene herramientas para que lo haga, ese ejercicio no lo usa únicamente cuando se convoca una asamblea constituyente, no se puede ser miope para leer la constitución, pónganse los lentes.

Esta situación no se resuelve si no hay diálogo permanente, negociación, pero con ganas de resolver, con voluntad política, con amor al país y su gente; y se lee y escucha que muchos lo piden, verbigracia: los entes empresariales, universidades, iglesia, sindicatos, entre otros, pero no dicen ¿cómo? ; soslayan al parecer exprofeso que nuestra constitución tiene un espacio natural para hacerlo, y es el Consejo de Defensa de la Nación (CODENA) establecido en su artículo 323 y debe ser conformado por todas las fuerzas vivas del país, en virtud del principio de corresponsabilidad que le da el texto constitucional a la nación en el 326 ejusdem.

El CODENA no es un invento de ningún organismo internacional, ni de ningún factor externo, es un mandato constitucional, es la figura que el constituyente se dio para que en momentos de tal gravedad como esta, se ejerza el rol protagónico y participativo. No entiendo por qué desde todos los niveles se hace omisión a esta figura, a esta institución constitucional, se le rehúye. ¿Entonces es verdad que se hacen las cosas en respeto a la constitución? Cuando es una jugada de librito, hay que sentarse a dialogar, y si se hace bajo el manto de una figura constitucional es mejor; no en gabinetes de sombra y en hoteles extranjeros bajo una palmera y un vaso de escocés; CODENA no es una panacea si no existe voluntad de las partes, igual pasa en cualquier mesa que se pretenda, tampoco es cumplir un formalismo, pero hay que dejar la hipocresía, si nos apegamos a la constitución se debe activar inmediato el CODENA, y dejar que el protagonismo y participación de la nación coadyuve a dar respuesta de estado efectiva y no efectista a esta crisis.

En el supuesto negado que la AN del 5E vaya a salvar la patria, todos estos meses que faltan vamos a seguir profundizando la tragedia: sin gasolina, sin servicios, sin dinero, sin nada, sin vivir, sin cumplir en lo más mínimo el art 3 de la constitución nacional.

En definitiva, soy un convencido que la respuesta está en la constitución, es la ruta, pero no con una interpretación restrictiva y de CHANTAJE, que beneficia solo a los grupos del poder, a esos poderes fácticos, hoy se necesita ir a la médula, a la esencia de la constitución, a un gobierno de la gente, por la gente y para la gente, y esa herramienta existe en CODENA, incluso se puede intentar articular un Consejo de Estado establecido en el 251-252 constitucional, también es nuestra institución, estos no son inventos, ni creaciones externas son mecanismos que el constituyente se dio, pero no se usan.

Después que empecemos a respirar, es seguro que saldrán fortalecidas las instituciones del estado. Por ahora hay causas de justificación suficientes, causas de fuerza mayor que justifican tanto de derecho como de hecho que no se realicen unas elecciones y menos en la forma como se pretenden, gastando recursos necesarios en otro sector, de manera improvisada y sin las mínimas garantías de ningún tipo.

Intentemos nuevos caminos, apliquemos sin chantaje ni medias verdades el mandato constitucional. Hoy es una verdad lapidaria que necesitamos reinventarnos como país, como estado, no es un mero discurso de panfleto, la institucionalidad totalmente cuestionada, y eso solo puede hacerlo la nación con su participación protagónica y en apego total a los preceptos y  fundamentos constitucionales.

Diálogo, reconocimiento, negociación y voluntad política es lo  que puede ayudar en mucho a revivir a la nación agonizante, a empezar a salir de la tragedia nacional.

Antonio Gonzalez
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