Irán vive días de zozobra – The New York times

Por: Farnaz Fassihi y Leily Nikounazar

Los maestros hablan de los alumnos asesinados y lloran durante el recreo. Los estudiantes universitarios boicotean los exámenes finales en honor de sus compañeros caídos. Hombres y mujeres jóvenes dicen que luchan contra el sentimiento de culpa del superviviente.

Mariam, diseñadora de 54 años, dijo que siente pánico cada vez que su hijo adolescente sale de casa porque tenía amigos y compañeros de clase a quienes les dispararon y mataron en las protestas.

“La verdad es que nos sentimos muy mal”, dijo. “Nunca había experimentado este tipo de dolor e inestabilidad colectivos. No sabemos qué ocurrirá en la próxima hora”. Como muchas de las personas entrevistadas para este artículo, Mariam pidió ser identificada solo por su nombre de pila por temor a represalias.

Las protestas que exigían la destitución de los gobernantes clericales autoritarios de Irán han terminado. Pero muchos iraníes afirman que los sentimientos de rabia contra el gobierno y de ansiedad por el futuro impregnan todos los aspectos de la vida, y que ya nada les parece normal.

Las continuas medidas represivas del gobierno y las detenciones de disidentes, incluidas destacadas figuras políticas de la facción reformista, contribuyen a la sensación de que el enfrentamiento aún no ha terminado.

Mientras los dirigentes iraníes luchan por reprimir la disidencia en su país, se enfrentan a presiones más allá de sus fronteras. El presidente Donald Trump ha estado reuniendo buques de guerra estadounidenses en aguas próximas a Irán, dispuestos a realizar ataques potenciales si las conversaciones en curso entre Washington y Teherán no logran un acuerdo para limitar las capacidades iraníes en materia nuclear y militar.

Los maestros dicen que tanto ellos como sus alumnos están traumatizados. Nafiseh, una profesora de instituto de 35 años de la capital, Teherán, dijo que durante el recreo, ella y otros colegas discuten sobre el levantamiento y lloran.

“Los alumnos están muy distraídos y asustados”, dijo, y añadió: “Al menor ruido de la sirena de una ambulancia o de un avión, tiemblan de miedo”.

El gobierno iraní ha atribuido los asesinatos a células terroristas vinculadas a Estados Unidos e Israel. Afirma que operadores armados se infiltraron en las protestas, lo que hizo necesaria la respuesta militarizada del gobierno, y que los terroristas mataron a muchos de los manifestantes.

Pero más de un centenar de videos e imágenes, verificados por The New York Times, muestran la amplitud de la violencia gubernamental, incluidos videos de fuerzas de seguridad uniformadas y en motocicletas disparando directamente contra manifestantes desarmados.

El gobierno dijo que habían muerto unas 3400 personas, entre ellas 200 niños y menores y 100 estudiantes universitarios, y al menos 500 agentes de seguridad.

Una escena oscura y llena de humo en la que se ven varios vehículos incendiados con llamas de color naranja brillante. Siluetas de personas observan desde el primer plano.
Imagen tomada de una publicación en las redes sociales y difundida el mes pasado que muestra vehículos en llamas durante las protestas en Teherán.Credit…vía Reuters

Grupos de derechos humanos como HRANA, con sede en Estados Unidos, afirman que fallecieron al menos 7000 manifestantes y se espera que la cifra aumente a medida que se verifiquen más muertes.

El gran número de muertes —la mayoría en el lapso de tres noches a principios de enero, los disturbios más mortíferos de la historia moderna de Irán, según grupos de derechos y un historiador— ha causado conmoción entre muchos iraníes.

Algunos terapeutas dijeron que están ofreciendo talleres gratuitos en línea para ayudar a la gente a sobrellevar la situación.

Los psicólogos dijeron que sus pacientes muestran ansiedad crónica y una profunda ira y desconfianza.

“En las últimas semanas, la atmósfera emocional en Irán ha cambiado radicalmente”, dijo en un correo electrónico Bita Bavadi, psicóloga de Teherán. “En mi trabajo clínico, observo una intensa mezcla de indignación, miedo, impotencia y duelo colectivo no procesado”.

La amenaza de guerra con Estados Unidos, que ha desplegado buques de guerra cerca de las aguas territoriales de Irán, añade otra capa de incertidumbre.

El presidente Trump ha dicho que si Irán no acepta un acuerdo para suspender su programa nuclear y limitar el alcance de sus misiles, consideraría la posibilidad de atacar el país. También ha dicho que un cambio de régimen en Irán sería beneficioso.

Los iraníes, tanto partidarios como detractores del gobierno, reflexionan sobre una guerra emprendida por Estados Unidos y sobre si el régimen y su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, sobrevivirían.

“Las prioridades del pueblo son distintas de las prioridades de sus gobernantes”, dijo en las redes sociales Mohamad Renany, un clérigo que se ha manifestado en contra de las medidas represivas del gobierno contra los manifestantes.

“Cuando la prioridad del pueblo es el pan, y la del régimen son las ideologías políticas y las interpretaciones extremas de sus propias creencias, surge un grave enfrentamiento entre el pueblo y el régimen”, añadió.

Algunos iraníes dicen que están tan enfadados y desesperanzados respecto al cambio interno que están a favor de la intervención militar estadounidense para liberarlos de este régimen.

Otros dicen que se oponen a la guerra porque podría provocar aún más inestabilidad, desplazamientos y violencia.

Una persona armada con uniforme de camuflaje, casco y máscara de pie. Otras dos personas son parcialmente visibles en primer plano.
Personal militar en una concentración para conmemorar el aniversario de la revolución islámica en Teherán a principios de este mes.Credit…Vahid Salemi/Associated Press

Kamran, empresario de 49 años, dijo que la violencia de la que había sido testigo durante las protestas había alterado su opinión sobre la guerra.

“Después de la masacre, muchos sentimos que somos presas en manos de un depredador, no personas que viven bajo un gobierno”, dijo. “Así que nuestros ojos están puestos en el cielo, esperando que las bombas los maten e Irán sea libre”.

Elaheh, teheraní de 52 años, dijo en una entrevista que, aunque se oponía a los gobernantes clericales, estaba en contra de la injerencia militar extranjera y no creía que la democracia fuera a llegar por la vía de las bombas.

“Ya tenemos suficientes problemas”, dijo. “No podemos soportar una guerra capaz de destruir nuestras infraestructuras, dividir nuestro país y matar aún más gente”.

La economía de Irán, que ya estaba en un estado calamitoso debido a las sanciones internacionales y a la corrupción, ha recibido más golpes desde que comenzó el levantamiento a finales de diciembre. La moneda ha caído en picada y el apagón de internet por parte del gobierno ha perjudicado al comercio.

Reza Alefnasb, jefe del sindicato de trabajadores del comercio electrónico, dijo a los medios de comunicación iraníes que quienes se ganan la vida en internet habían experimentado un descenso del 80 por ciento en sus ingresos. También dijo que la combinación de las continuas interrupciones de internet y la incertidumbre sobre la guerra estaba haciendo que los iraníes gastaran menos en artículos no esenciales.

Sattar Hashemi, ministro de Telecomunicaciones, dijo a los medios de comunicación iraníes la semana pasada que las pérdidas del negocio digital ascendían a 3 millones de dólares al día y que la economía del país en su conjunto estaba perdiendo 35 millones de dólares diarios desde el levantamiento.

Muchos propietarios de pequeños negocios especializados en artesanía, repostería, moda y música acudieron a las redes sociales la semana pasada suplicando a la gente que comprara para poder mantenerse a flote. Algunos dijeron que habían suspendido el trabajo por respeto a los manifestantes asesinados, pero añadieron que eso tampoco era sostenible.

Reza Badri trabaja como contable en una tienda de muebles. Dijo en una entrevista que las ventas estaban prácticamente paralizadas desde hacía un mes y que los propietarios estaban despidiendo a trabajadores y reduciendo la producción. En una publicación en las redes sociales, preguntó si alguien podía ponerle en contacto con exportadores fuera de Irán.

“El asesinato de tantos compatriotas, muchos de ellos de mi edad, y los precios por las nubes nos están agotando mental, emocional y físicamente”, dijo Badri en la entrevista.

Sephideh, de 35 años, profesora de inglés en Teherán, dijo en una entrevista que sus clases virtuales se han cancelado por completo debido a los apagones de internet y que no ha tenido ingresos desde hace más de un mes.

“Lloro casi todos los días y siento que estoy en el estado más vulnerable posible”, dijo. “Al mismo tiempo, también siento rabia”.

Fuente: The New York Times

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