Por Francisco Alfonzo
@FranciscoAlfonz
En el terreno de la libertad de expresión ha sido mucho lo que hemos experimentado los venezolanos en este mes de protestas y represión, tanto positiva como negativamente. Uno de los muchos logros que hemos alcanzado como sociedad civil, después de semanas de conflicto, es que hemos aprendido lo importante que es la libertad de expresión para la democracia.
El Gobierno del PSUV ha venido destruyendo el derecho fundamental de los venezolanos a la libertad de expresión desde hace mas de una década. Ha sido una política constante y sistemática, con hitos importantes como la promulgación de la Ley Resorte, el cierre de RCTV, el acoso a los medios de comunicación y periodistas, la compra de Globovisión, la escasez de papel periódico, etc.
Como toda dictadura cobarde, durante este periodo de protestas el régimen asustado decidió violar y restringir nuevamente nuestro derecho a la libertad de expresión y a la información, de manera más radical y desesperada. Sacaron del aire la transmisión del canal NTN24 en Venezuela, eliminaron por unos días la posibilidad de subir fotos a Twitter, han intentado restringir el acceso a Internet, botaron a CNN en español del País, a ese mismo canal les robaron los equipos, impidieron el desarrollo de varias marchas, han impuesto infinidad de horas de cadena nacional de radio y televisión, entre otros ejemplos.
Sin embargo, guiados por un instinto humano de auto preservación y de persecución de la libertad, los venezolanos burlamos
los obstáculos y nos aprovechamos del universo de internet para hacer llegar nuestra voz y comunicar nuestros mensajes, a otros venezolanos y al mundo. Por mucho que el gobierno pueda intentar restringir el uso del cyber-espacio en algunos aspectos, ello nunca será suficiente para el régimen, debido a la infinidad de medios y vías que ofrece la tecnología digital para comunicarnos.
Mencionando sólo algunos de los medios, en internet contamos con Twitter, Youtube, Instagram, Facebook, los correos electrónicos y las páginas webs para comunicarnos, entre otros mecanismos más técnicos, sofisticados y especializados. Internet, por excelencia, es un espacio de libertad y ese ha sido el problema del régimen con nuestra posibilidad de ejercer ese derecho a la expresión. Hemos hecho uso de la libertad que nos ofrece internet para hacer llegar nuestro mensaje de reclamo democrático al resto del mundo, al igual que para comunicarnos con nuestros pares venezolanos.
A través de tweets, mensajes directos, fotos, links, videos, emails, etc., hemos logrado hacerle saber al mundo que en Venezuela vivimos en una dictadura. El mundo también sabe que el gobierno autoritario de Maduro es un ineficiente y que por eso la gente en Venezuela esta tan arrecha. La gente está así arrecha porque nos están matando peor que en una guerra, porque no hay comida ni insumos, no hay bienes y servicios básicos, no hay dinero, no hay calidad de vida, lo único que hay -de manera desbordada- es inflación, inseguridad y corrupción, entre otros males; además siendo un país millardario en reservas de petróleo y gas.
Igualmente, gracias a las bondades del Internet la sociedad civil venezolana ha logrado interactuar e intercambiar ideas y mensajes de manera eficiente y útil a los fines de formar la opinión pública y orientar el reclamo civil. Hemos logrado enterarnos de las fechas y lugares de las manifestaciones. Los líderes estudiantiles, sociales y políticos, los actores, intelectuales, diplomáticos y la sociedad civil en general han podido hacerle llegar su idea, su propuesta, su exigencia o mensaje al resto de los venezolanos.
Sin duda, en estos días de protestas los venezolanos hemos obtenido múltiples y significativos logros. Uno de ellos es la conquista de la libertad que nos ofrece el universo digital para comunicarnos y para ejercer nuestro derecho a la libre expresión y acceso a la información. Hemos aprendido lo fundamental que es la libertad de expresión para la democracia, para el control y denuncia de los errores y excesos del Estado, para la formación de la opinión pública y para la comunicación en una sociedad civil llena de carencias y necesidades.
