NO ME VOY A CALLAR

Por Gabriela Amorín

 

En esta ocasión no estoy buscando ni informar, ni convencer. Sólo pretendo ejercer mi derecho a protestar (el cual, aunque no se cumpla a cabalidad, aún existe). Busco expresarme pacíficamente, ejercer mi derecho a disentir, algo que cada vez,  se acepta menos (en todos los sectores).

 

no callarTrataré de ser lo más clara y directa posible, porque uno de mis reclamos, es la falta de claridad, precisión, transparencia y honestidad con la que se nos ha venido hablando a los ciudadanos de a pie desde hace mucho tiempo.

 

Estaría de más mencionar los problemas que estamos viviendo los ciudadanos en Venezuela, pues sin duda, es algo que afecta a todos y cada uno. A algunos más, a otros menos, claro está. No se nos garantiza nuestra calidad de vida, pésimos servicios, inseguridad, violencia, delincuencia de todos los tipos posibles, alto costo de la vida, anarquía generalizada, individualismo exacerbado, injusticia, crisis carcelaria, desabastecimiento… podría llenar una página mencionando lo ineludible. No lo voy a hacer. Tampoco voy a hablar de los problemas polémicos como violaciones a las libertades básicas, a los derechos humanos, deterioro de la democracia, de las instituciones, corrupción, presos políticos, etc., que aunque para muchos, todo esto es una realidad obvia, para otros, todo está perfectamente normal.

 

Por un lado, tenemos un gobierno que en 14 años no ha resuelto ninguno de estos problemas, ni en 100 años más lo va a resolver, y no sólo no los atiende, sino que los ha ido empeorando a pesar de ir acumulando más y más poder. Pero su única intención es esa, que lleguemos al punto en que no esté en nuestras manos arreglar este desastre, bajemos los brazos y nos entreguemos total y absolutamente a sus designios.

 

Por otro lado, tenemos unos “representantes” de la “oposición” (me refiero a partidos políticos, MUD y algunas organizaciones) que continúan, día tras día, ignorando estos problemas básicos, ignorando la calidad de vida del pueblo, llevándonos a un abismo y una derrota segura, pues de lo único que hablan es de las elecciones y las salidas electorales. Mientras, el gobierno acelera los cambios, avanza rápidamente en sus proyectos comunistas “maravillosos”; la oposición camina a paso de morrocoy y no logra ni oler el rastro del oficialismo. Nos condenan a un fracaso sin tomar en cuenta un Plan B, C o D, y peor aún, sin tomar en cuenta segundas opiniones, sugerencias o soluciones que muchos sectores y personajes han intentado plantear.

 

 

El Fraude y la “Unidad”

fraude1Vamos a partir de que sí hubo y ha habido fraude (y es mi opinión personal). Desde mi punto de vista, es la peor burla que le ha podido hacer la oposición al pueblo, a su electorado. Ponerle etiquetas condescendientes como ventajismo, irregularidades, es lo peor que ha podido hacer. Algunos piensan que se negocian los resultados por intereses ocultos de la oposición, otros piensan que lo hacen para evitar un conflicto social/militar. En cualquiera de los casos, la estrategia no parece la correcta, porque no estamos ante un régimen condescendiente ni negociador. No van a detener su avance por nada ni nadie y nos están condenando a lo peor que se habría vivido en Venezuela, con esos discursitos sin autoridad, sin fuerza y sin determinación política, “blandengues”.

 

¿Esta gente (“oposición”) sabrá que las elecciones no garantizan la democracia.  Sabrán que existen millones de indicios, más allá de los millones de comicios, de que en Venezuela estamos ante un régimen autoritario? Sería interesante preguntarle a los cubanos, a los chinos, a los norcoreanos, si son las elecciones una solución factible en su situación política actual. Señores, las elecciones en dictaduras no funcionan. El CNE está absolutamente arrodillado y financiado por el poder central y de esto no existe la menor duda, las pruebas están y siempre han estado ante los ojos de todos, sólo que algunos se niegan a admitir el diagnostico de la situación o sufren de alguna especie de miopía selectiva. Yo estuve cegada y entregada a las soluciones electorales, aunque en el fondo, siempre supe que no resolverían el problema, y no me refiero a que nos abstengamos de votar, esa es una decisión personal. Pero tampoco podemos quedarnos sentados esperando derrocar al dictador mediante los votos porque no va a ocurrir.

 

Por otro lado, y no es secreto para nadie, que la unidad en la oposición no es tal. Llamar unidad a tres o cuatro partiditos políticos, medio unidos bajo el nombre de Mesa de la Unidad, es también medio irónico. Porque ni es unidad, ni tampoco hay una real mesa de diálogo. ¿En qué país viven? ¿Cuáles son sus intereses reales? Mientras ellos sólo hacen campaña y discursos, entregan cuatro casas, tres escuelas, unos servicios de salud, (todo esto, cabe acotar, en gran medida previo a elecciones) el gobierno avanza y destruye. Ellos relajados y sordos, el gobierno feliz por tanta ingenuidad y apatía, y el pueblo viendo cómo sobrevive dentro de este show.

 

 

¿Inclusión, diálogo y tolerancia?

Lo más curioso, es que estos personajes se jactan de ser el sector tolerante, incluyente, dispuestos a dialogar, etc., pero ya muchos sabemos, porque ha salido a la luz pública, que gran cantidad de personas y grupos que han disentido, criticado o intentado aconsejarlos, no son tomados en cuenta y lo que es peor, acallados o ignorados. ¿A cuántos no han señalado con dedo acusador de romper la unidad sólo por mencionar la posibilidad del fraude. A cuántos no les han dicho que se aparten cuando intentan sugerir estrategias distintas a las que están llevándose a cabo?, ¿así pretenden conformar una coalición? Están muy equivocados. Porque este país no está conformado por amantes de los partidos. La gente está tan concentrada en sobrevivir, que no tiene tiempo de detenerse a oír los discursos politiqueros, populistas y electoreros de unos cuantos líderes que creen representar a todo un sector, que por cierto, es mucho más grande y más diverso de lo que se cree. Aunque sigamos creyendo que el pueblo, (y no me refiero a la clase alta precisamente)  es estúpido e ignorante, no es así. Simplemente les está dejando de importar la política porque en ninguno de los bandos encuentran soluciones duraderas, definitivas, a sus problemas y no hay nadie que les ofrezca una solución distinta.

 

invitacion-al-dialogo-continuoYo, como muchos más, estamos dispuesto a seguir hablando y seguir pensando diferente. Particularmente, creo que de esas diferencias, que se niegan a admitir que existen y tomar en cuenta, es de donde pueden salir las verdaderas soluciones. Diferencias colectivas y que vengan de diversos sectores e intereses, no de tres asesores y tres líderes que creen representar a un gran sector de la sociedad venezolana.  De más está decir que, primero, dudo mucho que la línea de pensamiento que ellos “liderizan” sea la de todos los que nos sentimos opositores a este régimen; y segundo, aunque así fuera, señores, la verdadera democracia se practica cuando las minorías son respetadas a pesar de ser minorías.

 

Lo único que nos queda

Nadie puede callar la disidencia y alguna vez escribí sobre eso: podrán cerrar todos los medios, podremos ser ignorados, podrán castigarnos para que no hablemos, ni escribamos; pero lo que pensamos jamás podrán cambiarlo y bastará con estar convencidos y comprometidos con lo que se piensa, para que el miedo no tenga cabida. Ésta es la única libertad que siempre nos va a quedar.

 

Mis padres muchas veces me enseñaron, que además de existir los colores blanco y negro, también existe el gris, con toda su gama de tonalidades. Luego de entender esto, comprendí que de eso se trata lo que somos los seres humanos, y que por ser parte de nuestra naturaleza, es imposible eliminarlo o ignorarlo. Somos distintos, pensamos distinto, y lo más fascinante, es que lo único que nos hace iguales, es que todos tenemos el derecho a expresar nuestras diferencias libremente, mientras se pueda.

 

 

El diagnóstico

Me pareció interesante el planteamiento de algunas personas a las que he escuchado últimamente: no es posible lograr una solución al problema país si no existe un diagnóstico claro, honesto y sin miedos de lo que estamos viviendo los venezolanos. A veces nos negamos a aceptar las realidades y no por ser ingenuos, sino porque la realidad es tan terrible, que preferimos evadirla.

 

diagnosticarEntendí entonces, que lo peor que nos está pasando es la costumbre y lo peor que nos ha pasado es pensar que esas cosas tan terribles, nunca nos van a pasar a nosotros. Sin duda hay que comenzar por enfrentar los miedos con soluciones. Racionalizar toda la emoción y volverla a hacer emotiva para que le llegue a todos los venezolanos.

 

El diagnóstico sólo se alcanza asumiendo la situación con madurez y sin miedo. El primer paso para comenzar a superar una enfermedad, cualquiera que sea, es asumiendo que existe, revisar los síntomas y sus consecuencias. A partir de ahí comenzamos a ver mejor cuales son las soluciones y aplicar los tratamientos que nos pueden curar y hasta salvar la vida.

 

 

La comunicación

Hablarle a la gente en términos comunes y afines. Los términos libertad, democracia, soberanía, justicia, etc., son abstractos y no comunican. Son emotivos, sí, pero para los fines prácticos no funcionan. Hay que saber cuándo utilizar estos términos y cuándo utilizar los racionales, cómo conjugar ambas cosas para lograr un mensaje efectivo.

 

 

 La solución

Entender que no se trata de ganar elecciones. Primero hay que detener el avance de este régimen, luego hacer que retroceda y de último, derrotarlo.

 

La organización debe ir de lo micro a lo macro. Desde sectores pequeños, intereses y problemas particulares, a problemas colectivos. Hablar con gremios, grupos afectados, instituciones dedicadas a problemas específicos, comunidades con problemas particulares, etc.; organizar las problemáticas, organizar estos pequeños grupos, conocer los problemas y oír lo que tienen que decir y proponer. No hacerles creer que vamos a resolverles los problemas, pero sí que existe la posibilidad de exigir a quienes son responsables. No con fines electorales, pero sí con fines de protestar, hacernos sentir y presionar.

 

ideas-300x272No son tiempos de campañas, de planes de gobierno, de promesas. Son tiempos de resistencia, disidencia, protesta pacífica. Tiempos de estar convencidos de lo que queremos y de lo que nos aqueja, tiempos de utilizar el miedo a nuestro favor para sacar la fuerza y luchar en contra de esta dictadura. Tiempo de llamar las cosas por su nombre.

 

Muchos pensaran que lo que propongo no es una solución efectiva, lo cierto es que en muchos países lo han logrado, y aunque no estamos en las mismas condiciones que ellos, nos urge un cambio de estrategia.  Imaginemos, y es duro citar el caso, si hubiese habido, como Franklin Brito, varios grupos de personas afectadas por expropiaciones alrededor del país realizando lo mismo que él hizo; estoy segura que no habría pasado lo que pasó, quizá no se hubiesen disminuido las expropiaciones, pero sin duda Franklin Brito aún estuviera vivo y el gobierno se hubiese visto obligado a negociar de alguna manera. Es el caso de la alcaldesa Evelyn Urdaneta. Después de varios días de huelga de hambre y algunas personas unirse y apoyar su causa, la medida fue tan mediática, y dejó tan claro quiénes eran los responsables, que el gobierno se vio obligado a otorgar lo que se le demandaba. Estas cosas sí funcionan. Pero sólo si se hacen organizadamente, con mensaje claro, coherente, estudiado y con bases.

 

No se trata de ser pesimista sino realista y recurrir a la acción, no a la crítica, no al sedentario pensamiento acusatorio. No preocuparse, sino ocuparse.

 

 

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