Hablar de Venezuela con un extranjero

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Hace poco más de ocho meses cuando aún vivía en Venezuela, me preguntaba “¿cómo los cubanos se acostumbraron a eso, por qué no se rebelan?” y con preocupación imaginaba que eso nos llegase a ocurrir y, en el transcurso siempre pensaba (y no sólo yo, muchas personas también) “ya estamos muy mal, pronto va a venir un cambio (el popular cambio), no podemos estar peor” y nos invadía una sorpresa que arrebataba o “expropiaba” (en Venezuela la primera es sinónimo de la segunda) la calma, al percatarnos que de hecho, cuando tocas el fondo aún se puede escarbar con las manos.

Una vez fuera de Venezuela me asombra la normalidad de la vida y al mismo tiempo me acostumbro con rapidez y veo con cierto asombro la cotidianidad de algunos alimentos y productos de aseo personal que en mi país se han convertido en un lujo, y cuando me refiero a lujos no estaría de más agregar el hecho de salir a la calle y volver con vida. En esos momentos de caminar en un lugar seguro me he encontrado con personas de distintas nacionalidades que dicen entender la situación de Venezuela, algunos aseguran que nunca sus países llegaran a esa situación y dicen cosas como “España no es Venezuela” y se me viene a la mente cuando yo pensaba “Venezuela no es Cuba” y otros aseguran que han estado peor que Venezuela y que están en una situación más crítica, por supuesto, todos dicen comprender y entender.

Lo que hay que entender y comprender es que el mundo ha cambiado, que la educación de los años 50 no es la misma que la de hoy, que las relaciones interpersonales no son las mismas, que los medios de comunicación han cambiado y que vivimos en un mundo globalizado donde la información fluye de manera más rápida que hace 50 años. Vivimos en un mundo distinto donde las personas se movilizan y se informan de manera rápida y más económica que años atrás, entonces, entendamos que las dictaduras no pueden ser las mismas de antes, ellas también se han adaptado al nuevo mundo, al mundo de hoy.

Venezuela tiene cascaras vacías como instituciones públicas y democráticas, son una fachada de anime y cuando digo esto podrá salir alguien de otro país a decirme “en mi país también es así, los políticos son unos corruptos” y está bien, okey, la percepción de cualquier ciudadano del mundo es que su gobierno le oculta cosas y puede ser cierto, hay países como Colombia y Bolivia donde sus jefes de Estado tienen una fuerte influencia en los medios de comunicación e instituciones públicas pero no se puede comparar, ¿por qué no? Porque en Venezuela es un proceso sistemático de corrupción como un medio para mantener a su población haciendo cosas por fuera de la ley, de modo que los individuos deben corromperse para sobrevivir, haciendo al crítico del gobierno un usuario menos corrupto que el régimen pero corrupto al fin, siendo un blanco fácil para culparlos, intimidarlos y mantenerlo al margen, comprometidos y asustados.

Venezuela es lo que llama Del Toro un autoritarismo competitivo, con un sistema de gobierno que por vías democráticas busca resultados no democráticos y algún extranjero me dirá “nuestros políticos también son autoritarios y controlan todo” y a los venezolanos nos toca ser pacientes, porque la gente dice que te comprende porque padecen lo mismo pero ¿acaso la  Brasil o Argentina actual sufrieron nuestra escasez de alimentos? ¿Sabrán ellos que es tener permiso para comprar productos una vez por semana y que muchas veces vayas al sitio y no consigas nada de lo que buscabas? ¿Entenderán que hay muchas familias que organizan cuál de las tres comidas del día van a hacer porque no pueden hacerlas todas? ¿Ellos saben que es que alguien decida suicidarse antes de enfrentar una enfermedad como el cáncer en un país sin medicamentos? ¿En Colombia o España sabrán que es salir a protestar y que en ningún medio de comunicación transmitan NADA de lo sucedido? ¿Sabrán que es tener más de una década con listas de persecución política como la lista Tascón y Maisanta? ¿Podrán entender que en mi país un desodorante, un jabón o un rollo de papel higiénico son contemplado como algo tan valioso que en cumpleaños hay gente que da eso de regalo?

No lo saben, pero ellos dicen comprender. Considero importante que ningún venezolano acepte esos argumentos porque lo que ocurre en Venezuela es incomprensible. Moises Naim lo decía en una charla realizada en el Hay Festival de Cartagena el 31 de enero de 2016: “El mundo no entiende lo que ocurre en Venezuela, me siento culpable por no saber explicar lo que allí está sucediendo y con dolor les digo, que no habrá poder suficiente para frenar las diferentes etapas de anarquía y violencia que allí se presentarán”, en términos generales explicaba de esa forma lo que ocurriría y las implicaciones para el mundo de tener una dictadura de este tipo.

En cualquier país  matan y roban, pero en Venezuela se puede leer las noticias (teniendo en cuenta que es el internet más lento del mundo) y siempre encontraras estas palabras, todos los días: Roban, violan, descuartizan. Y en algunos países del mundo ocurren estos lamentables hechos también pero estamos hablando de un país en el que matan a más de 25 mil personas al año sin contar todos los que mueren por falta de medicamentos, estamos hablando de un país en el que asesinan a más personas que países que están en guerra, entonces díganme ¿Qué comprenden de eso? Nunca había sido tan fácil perder la vida en Venezuela y si es un asesinato, seguramente será de una manera bastante cruenta.

Estamos hablando de un país que está sumergido en un control de la economía único que genera una distorsión de la realidad única en la historia del mundo, donde algunos economistas hablan de “el caso Venezuela” porque ha sido un caso atípico. Es difícil explicar lo que allí sucede, la distorsión de precios, los mercados negros y la angustia que genera. Con un sueldo de 11 dólares (actualmente devaluándose) encontramos que un recibo de luz puede costar 1 dólar pero 1 kilo de queso cuesta entre 2 o 3 dólares. A mí se me dificulta asimilarlo y ¿ustedes me van a decir que entienden?

Hablar-de-Venezuela-extranjero (1)Las dictaduras de hoy se han adaptado a los nuevos tiempos y creer que Maduro es un idiota que ha destruido al país es un grave error, de hecho ha sido más exitoso que Hugo Chavéz en acelerar el proceso de empobrecimiento de la nación, utilizando la inflación como método de empobrecimiento sistemático de una población sumergida en un espacio donde los recursos de supervivencia son escasos, generando un clima de confrontación constante como método de dominación política. El novelista Aldous Huxley hace mención de un bombardeo de noticias constante de cualquier tipo como un método de dominación, pero la dictadura venezolana lo ha superado utilizando esa misma técnica para infringir temor, miedo, siendo incluso este articulo un grano de arena para preocupar, convirtiendo la verdad en instrumento para paralizar.

No puedo evitar mencionar la palabra “paralizar” y no pensar en lo que hace la mafia de El Topo en Tumeremo, donde descuartizan a los habitantes,  en público, solo para generar temor en el pueblo minero mientras se apoderan del oro, combustibles y despliegan su maquinaria de tráfico de mujeres, drogas y armas cuando los medios de comunicación del país deben estar anunciando como muy alarmante: “el pueblo ya no se divierte tanto haciendo filas para comprar comida”, ante esto a los individuos no les queda otra opción que burlar la realidad y hacer colas para poder comer mientras no les quedan las mismas energías ni ganas para protestar como en otros años.

La gente dice entender que es vivir en un país en el que ni siquiera hay yelco para colocar un medicamento a un paciente y es algo normal, no es noticia, los pacientes al llegar saben que no hay, deben traerlos de alguna u otra forma y esto suele funcionar con los pacientes que tienen familia y puede salir del hospital a comprar y buscar medicamentos escasos pero aquellos que no tienen familia o no tienen recursos, simplemente se mueren. Esto es algo, completamente normal, algo que ocurre diariamente y que desafortunadamente sin ninguna contracción en el rostro, cualquier médico que trabaje en un hospital puede hacer mención de esta realidad. Todos los días mueren personas por falta de medicamentos.

Estamos hablando de un país en el que los pacientes de un hospital van con un balde a llenarlo de agua cada vez que ésta llega, sí, en mi país te racionan el agua y en algunas ciudades llega una vez cada 9 días. Las calles y hospitales (al menos en Maracaibo) huelen a mierda, porque precisamente esa escasez de agua ha hecho que los ductos y alcantarillas se sequen dejando los desechos en el camino, colapsando e impregnando de su aroma a la revolucionaria nación. Vale la pena comentar, que a nadie se le haga raro porque Venezuela ahora se ha convertido en un país de enfermedades extrañas que se había pensado que jamás volverían para atormentar a la humanidad.

La gente me dice que entiende y a veces insisten en que están peor pero ¿ellos entenderán que significa que a un médico se le esté muriendo un paciente y necesiten conectarlo a un respirador y ni siquiera haya uno y el paciente se muera por eso? Lo peor de esto es que la gente lo sabe, los familiares del paciente saben que a los médicos se les escapa de las manos y que estar enfermo en Venezuela tiene un sinónimo bastante triste  que ha pasado a ser normal, ha dejado de ser una situación que sensibilice a las personas, la vida no tiene ningún valor en Venezuela. La gente en Venezuela se muere por Zika. Y no he mencionado nada acerca de los secuestros, robos y las condiciones de los familiares y pacientes en un hospital.

Venezuela es un país distinto cada día, un país en transformación constante, los productos de lujo cambian diariamente sobre todo si eres un pobre mortal o algún individuo con conexiones con el gobierno, los lujos varían mucho de acuerdo a esos dos indicadores, pero si hablamos de los pobres mortales que son el grueso de la población, hay que explicar que un simple jabón de baño o un shampoo forman parte de estos artículos de lujo, las toallas sanitarias, preservativos, desodorantes, afeitadoras, papel higiénico, son uno de los tantos artículos de lujo en Venezuela. Hay familias que me comentan que si no les enviaran cosas del extranjero simplemente ellos no las tendrían. Es un país donde las modas varían de un día con otro y en la actualidad los linchamientos y el quemar a presuntos criminales vivos se ha hecho algo cotidiano y que cada día que pasa deja de causar asombro, deja de ser noticia. Se espera que la próxima moda sea el colapso del sistema eléctrico y por supuesto, los medios de comunicación tienen prohibición de hablar de todas estas modas que apenas y los ciudadanos se enteran por algunas redes sociales en internet.

 

Venezuela es un país quebrado, un país al que ni siquiera China quiere prestarle dinero, la deuda externa del país es incalculable y están a punto de entrar en una crisis humanitaria. La gente de afuera, no sabe lo horrible que es vivir adentro, no saben que es degradarte como individuo, no saben que es acostumbrarse a eso y perder las esperanzas, no lo saben sin embargo creen hacerlo y se me viene a la mente la terrible historia de Yeon-mi Park al contarle al mundo como fue su proceso de adaptación en el mundo real tras haber vivido su día a día en Corea del Norte y sé, con toda la razón del mundo, que sería inaceptable decirle: “yo entiendo lo que estás pasando, yo vengo de Venezuela”.

Hay países que han atravesado las distopias más populares de Orwell, Huxley y Joel D. Hirts en distintas formas y eso se escapa de la imaginación, eso es incomprensible así mismo como los venezolanos siempre pensamos que nunca podíamos estar peor, nunca nuestra imaginación alcanzó para tanto. He dejado por fuera muchos temas y es que, Venezuela es un caso muy complejo, una historia muy triste y muy larga que se hizo tan cotidiana como para que se almacenara toda. Todo esto que escribo ha sido luego de un proceso arduo para poder transformar en realidad objetiva lo que un día fue tan cotidiano para mí que no causó ninguna impresión mientras vivía allá: un inexplicable caos al que los individuos sin esperanza alguna deben aceptar.

Mis amigos y familiares me dicen que todo está mucho peor que hace ocho meses cuando logré salir de Venezuela y mi imaginación no alcanza para comprender lo que ellos me dicen, sin embargo, hay extranjeros que dicen “yo te entiendo, en mi país estamos peor” y sólo me resta en ocasiones dejarlo pasar pero a veces causa dolor y mal estar toparse con gente de este tipo, o algunas personas que pretenden que sea gracioso hacer chiste de la escasez en Venezuela.

Y yo me preguntaba, como los cubanos llegaron a esa situación… recientemente un venezolano murió intentando huir hacia Aruba en una balsa… y aún me cuesta procesar que llegáramos a esto en Venezuela.

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