Carta de amor desesperada

Espero que estas líneas sirvan para poder aclarar las cosas entre nosotros. Sé que nuestros caracteres son bastante parecidos en cuanto a lo difícil de manejar, pero te dejo saber mi absoluta disposición a lograr el entendimiento y que nuestra relación tome un nuevo rumbo. No será fácil, lo sé, pero poniendo cada uno de su parte pienso que encontraremos el necesario punto medio que permita reencauzar lo nuestro.

Los últimos días han sido difíciles, quizás los más tormentosos de la relación, pero aún en las dificultades, pienso que tú y yo todavía hacemos ese “click” necesario para mantener la chispa de esta unión. Ojalá que todo esto solo quede como anécdota para contar más adelante y que las aguas que alguna vez fueron turbulentas, vuelvan a su cauce.

Un primer punto que quería conversar es el de la camioneta importada. Ciertamente, la compré para que la usaras a tu gusto, es toda tuya; eso sí, espero que se entienda el significado del verbo “usar”, conjugado en la segunda persona del singular: que la uses tú. También reconozco que tu espíritu generoso ha hecho que no le pongas reparo al uso del vehículo por parte de tu familia, pero es necesario puntualizar que siendo tuya, la responsabilidad de su uso recaerá directamente sobre ti nada más.

Hago esta aclaratoria, pues no quiero pasar nuevamente por todas las dificultades que significó tener que sacarla con una grúa telescópica del patio de la casa donde tu hermanito la estrelló la última vez, además de gastar una millonada para pagar los “gastos adicionales” por causa del accidente. Gracias a Dios, el señor ya salió del coma y el pronóstico es bueno, aunque todavía hay que insistirles a los familiares para retiren la denuncia. De eso se encargan los abogados, tranquila. Por cierto, la camioneta nueva ya está en el concesionario y solo están esperando que pases para que firmes los papeles del seguro. Recuerda pasar  esta semana..

Quería hablarte del préstamo del banco. Sabes muy bien la confianza que le tengo a tu papá, a pesar de los desafortunados manejos que ha hecho con el dinero que le hemos prestado. Pero lo del banco es más delicado. Ya sabía yo que esa juntilla que tenía con su asistente no iba a llegar a buen término, además de que hay que reconocer que el viejo se las trae, y esos 100-60-90 le iban a hacer perder la cabeza.

Te refiero que aún no los han encontrado. La última vez que se supo de ellos, la avioneta llevaba rumbo a Saint Kitts Nevis, lo que pone las cosas mucho más difíciles para mí, pues no hay tratado de extradición con esa isla, y según la información que manejo, el banco irá contra el aval del préstamo. Sabía que me iba a meter en problemas, pero insististe tanto en que constituyera la garantía con la mitad de mis empresas, que no me pude negar, como siempre me pasa cuando me pides algo.

Eso sí, te voy a pedir encarecidamente que hables con tu mamá; es claro que está pasando por una situación muy difícil luego que el viejo la dejó por irse con la secretaria, y está hecha un demonio conmigo porque piensa que yo sabía algo. Espero que por su bien, todo se solucione. Hoy fui al banco, y ya firmé las letras para refinanciar los pagos.

De tu tía Eufrosina hay que hablar. Ella puede hacer con su vida privada lo que quiera, pero eso de estar saliendo con chamitos ya se ha pasado de la raya. No quiero volver a repetir la visita al comando policial, pues la situación se tensó por momentos, además de lo embarazoso de la declaración de los policías después que los encontraron haciendo quién sabe qué dentro del carro.

Menos mal que a tu tía no le van a quedar secuelas luego de la pelea. El “tasser” que usó el policía solo tenía 500 voltios, y en verdad se portaron a la altura al prestarle los primeros auxilios antes de llevársela al comando. Fue un hecho muy grave que Eufrosina le diera la patada al agente en salve Dios sea la parte. Pero hay buenas noticias: ya la saqué del retén y le quitaron las esposas de los tobillos. Recuerda que en agradecimiento nos invitó a almorzar el viernes.

Creo que con estas líneas, aclaro la situación. Por favor, toma las cosas con calma y piensa que las decisiones que tomo son por el bienestar de la familia. Se me olvidaba: ya hice la transferencia para pagar el crucero y en el banco está la extensión de la TDC que solicité para ti. Un beso.

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