Economía para la gente
Self-dealing (I)

El estudio de la ética aplicada a los negocios ha tomado relevancia en las grandes universidades del mundo. Por ejemplo, el Edmond J. Safra Center for Ethics de la Universidad de Harvard, cumplió 30 años de intensa actividad en 2017. En esa prestigiosa universidad se dictan actualmente alrededor de 300 cursos que abordan el tema ético en sus diferentes carreras. Uno de los centros de investigación con mayores recursos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), es el Centre for Business Research, con numerosas investigaciones de cómo la ética aplicada en los negocios impacta a la economía en general. Se  entiende hoy que la ética aplicada en los negocios tiene un amplio impacto en la sociedad y en su economía, como por ejemplo en la calidad de los productos y servicios de una empresa, en su ambiente laboral, en el pago de impuestos, en las instituciones reguladoras y en el establecimiento de leyes que promuevan mejores prácticas en los gobiernos corporativos.

El desarrollo moderno del mercado de capitales, con sus altas y bajas, sus defectos y excesos, pero con cada vez mayor capacidad de financiar con capitales a las empresas, a través del ahorro privado de la sociedad, ha sido el motor principal que ha promovido el estudio de la ética en los negocios, en áreas como la de los gobiernos de las empresas y sus prácticas corporativas, la defensa de los intereses genuinos de los pequeños accionistas y el ambiente legal e institucional para los negocios.

A partir de la crisis bursátil estadounidense de los años 80, el estudio de la ética aplicada sobrepasó a los empresas públicas (aquellas que cotizan en bolsa) e incluye hoy a las empresas privadas, de cualquier tamaño, y a las empresas gubernamentales. En Venezuela se le engloba como “responsabilidad social empresarial”, y más recientemente y con mayor alcance, se habla de la “responsabilidad moral de la empresa”. Vale la pena comentar que a finales de 2012, el Pontificio Consejo de Justicia y Paz, publicó un documento titulado “La Vocación del Líder Empresarial”, reflexionando sobre el importante rol del emprendedor en la sociedad, y que como hombre de buena voluntad está llamado a impregnar de ética y moral cada una de sus decisiones de negocios, persiguiendo la justicia en su relación con cada uno de los stakeholders (dolientes) de su actividad empresarial: clientes, proveedores, colaboradores, acreedores, gobierno, sociedad, competidores, socios, entre otros. El documento hace un valioso esfuerzo en aterrizar elevados temas, a prácticos consejos que guíen la actividad empresarial.

Uno de los aspectos más estudiados en la academia, en el campo de la ética en los negocios, es aquel que los estadounidenses bautizaron como “self-dealing” o “tunneling”, lo que algunos traducen como auto-beneficio, auto-compensación o expropiación de inversionistas, y señala la conducta de un administrador, un funcionario de la corporación u otro depositario de confianza, que consiste en tomar ventaja de su poder decisorio o de su posición en una transacción, y actuar por sus propios intereses y no por los intereses de los accionistas corporativos o de sus clientes. El self-dealing puede implicar la apropiación indebida o usurpación de los activos económicos, sociales y oportunidades de la corporación. Sólo a manera de ejemplo, en las prácticas de self-dealing pueden entrar: el uso personal de activos corporativos como aviones, escoltas, compras a otras empresas donde se tienen intereses, cobro de comisiones, venta de información privilegiada o de secretos industriales, compensaciones económicas u accionarias desproporcionadas, ocultamiento de información a otros accionistas para beneficio propio o de otros accionistas, entre muchos otros. Se entiende actualmente que el self-dealing no sólo tiene impacto negativo en los accionistas corporativos (shareholders), sino también en los stakeholders, entendidos éstos como cualquier persona o entidad que es afectada o interesada por las actividades o la marcha de una organización; por ejemplo, los trabajadores de esa organización, sus accionistas, las asociaciones de vecinos afectadas o relacionadas, los sindicatos, las organizaciones civiles y gubernamentales que se encuentren vinculadas, los entes financieros, las autoridades tributarias, etc.

Bueno amigos, por razones de espacio lo dejamos hasta aquí por los momentos. Continuamos desarrollando este interesante tema en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

Rafael Avila

Rafael Avila

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Profesor de la UCAB y el IESA. Ingeniero Civil, UCAB. Master en Administración de Empresas, Políticas Públicas y Finanzas, IESA. PhD. in Economics de la SMC University, Zug, Suiza.
Rafael Avila

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