Economía para la gente
Una pequeña historia de la banca (IV)

En este artículo continuamos mostrando la evolución cualitativa de la banca como negocio.

Quedamos en que ya los bancos espontáneamente habían evolucionado hasta un sistema en el que competían entre sí por clientes, en distintos servicios, en tarifas y calidad de sus servicios, en tasas y condiciones por sus préstamos, en tasas y condiciones por los depósitos recibidos, etc. Cada uno emitía su propio billete o moneda. Podían emitir la cantidad de billetes que quisieran para las mismas reservas (sistema de reserva fraccionaria), pero se auto-regulaban, gestionando su riesgo de liquidez aplicando la “ley de los grandes números”.

Lo descrito es el sistema de banca libre. Así llegó a ser la actividad bancaria en algún momento de su historia y evolución.

Puede definirse un sistema denominado de Banca Libre como aquel en el que la emisión de moneda no está monopolizada por algún banco o institución, sea pública o privada, sino uno en el que cada banco tiene la libertad de emitir su propia moneda y en la cantidad que le parezca conveniente; a su vez, cada banco puede regular el crédito que otorga.

En un sistema de Banca Libre, cada persona que así lo desee puede constituir y fundar un banco, ajustado a las leyes mercantiles vigentes, y ofrecer servicios financieros, compitiendo con otros bancos por la preferencia de los consumidores, y compitiendo su moneda con las de las otras instituciones financieras. Cada banco puede decidir qué requisitos deben completar los ciudadanos para ser sus clientes, y para ser receptores de créditos por parte del banco.

Un sistema de Banca Libre puede caracterizarse por una serie de rasgos:

  • No se cuenta con un organismo que monopolice la emisión de moneda, o que rija la política monetaria, o que funja de “lender of last resort” (prestamista de última instancia). Es decir, no existe banco central; no existe el llamado “banco de los banqueros”.
  • No hay moneda de curso legal o forzoso. Cada banco emite sus propios billetes y notas. Puede haber una moneda de respaldo, como por ejemplo el oro. Si este fuera el caso, el billete puede ser canjeado por oro con la sola solicitud del portador. Pero esto es probable que no termine ocurriendo masivamente (ley de los grandes números) por lo engorroso de trasladar y resguardar el oro.
  • La reserva puede ser fraccionaria. Si este fuera el caso, los bancos no tienen por qué respaldar o mantener el 100% de las notas y billetes en oro. No se exigiría un mismo coeficiente de reservas bancarias para todos los bancos; cada institución define su propio coeficiente a mantener. Esto permite emisión de mayor cantidad de billetes y de alguna forma respaldo a la actividad económica. Sin embargo, ningún banco se extralimitaría, pues siempre está la probabilidad del reclamo del oro en respaldo, lo que lo obliga a auto-regularse.
  • Los bancos pueden desarrollar redes de agencias.
  • Existe cámara de compensación en la que los bancos preservan sus reservas y liquidan las notas y billetes a favor y en contra, moviéndose el oro de las cuentas de los bancos con saldo negativo a las de los bancos con saldo positivo. Estas cámaras de compensación pueden auxiliar a los bancos afiliados en momentos de estrecha liquidez. Se desarrollaría un mercado “overnight”.
  • Las notas y billetes de cada banco son aceptados por los demás bancos a un valor que tiende a ser a la par.
  • No hay control de tasas de interés ni de la cantidad de billetes emitidos por cada banco. Los bancos son libres para colocar la tasa de interés activa o pasiva, y la libre competencia entre ellos las “regula”. Aunque los bancos puedan emitir la cantidad de billetes que quieran, esta se auto-regula, pues los demás bancos podrían reclamar el respaldo en oro en la cámara de compensación.

En un sistema de Banca Libre la ciudadanía tiene libertad para elegir la moneda de preferencia. La base monetaria puede estar respaldada en oro o en el patrón de respaldo y referencia que el mercado decida libremente. No hay banco central ni organismos de control, regulación e intervención de los mercados financieros. Existe una discusión entre los partidarios de la Banca Libre de si debe permitirse o no que la banca mantenga coeficientes de reserva fraccionaria. En el caso en que no se le permita, la banca debe cumplir los principios tradicionales del derecho: no podrían prestar los depósitos a la vista, lo que implica que debe mantenerse un coeficiente del 100% de reservas.

Bueno amigos, por razones de espacio detengámonos en este punto, por los momentos. Continuaremos recorriendo esta fascinante historia, en el próximo artículo.

Entender de economía política, identificar ganadores y perdedores, nos permite entender por qué no cambia y por qué es difícil cambiar el statu quo.

Rafael Avila

Rafael Avila

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila. Profesor de la UCAB y el IESA. Ingeniero Civil, UCAB. Master en Administración de Empresas, Políticas Públicas y Finanzas, IESA. PhD. in Economics de la SMC University, Zug, Suiza.
Rafael Avila

Comentarios

Comentarios

Guayoyo en Letras