La sesentena y los venezolanos en Argentina

Sesentena. El denominado aislamiento social, preventivo y obligatorio se sigue extendiendo en Argentina. Son más de 60 días de confinamiento casi absoluto. Aunque en algunas provincias -donde la densidad poblacional es menor- ya empezaron a transitar hacía la regularización, en Capital y sus adyacencias, donde residen la mayor parte de la diáspora venezolana, todo sigue muy contraído.

Salud vs. Economía. El falso dilema impuesto desde la oficialidad funcionó durante las primeras semanas para la opinión pública, pero no da para mucho más. Fernández se atrincheró en la idea de mantener a la gente es sus casas y cerrar la economía. Ahora las consecuencias económicas escribirán el legado de su presidencia. El peronismo, no tiene mucha experiencia en gobernar con las arcas vacías y sin la excesiva recaudación, con la que asfixian a los emprendedores y al campo. 

Vulnerables. En la primera línea de los afectados por la coronacrisis está la población migrante.  7 de cada 10 exiliados venezolanos trabajan sin contrato, cómo monotributistas o en la informalidad en Buenos Aires según la OIM. Lo ratifica el Censo Solidario de la asociación de venezolanos en Argentina (Asoven). La pandemia y el asilamiento deja a miles al margen de no poder pagar el alquiler, los servicios, comprar alimentos o enviar alguna ayuda a las familias en Venezuela.

Asistencia. Hay mucha necesidad en la comunidad ante la coyuntura, también mucha solidaridad. Organizaciones cómo ACNUR y Cruz Roja brindan asistencia alimentaria, así como las iglesias católicas y evangélicas. En una parroquia en Capital, un sacerdote que es conocido “por tener un corazón maracucho” brinda asistencia con ropa de invierno y alimentos a cientos de venezolanos. Algunos que reciben su primer invierno en medio de mucha incertidumbre y a la espera de poder volver al trabajo. Un reportaje de la periodista Carolina Amoroso los nombró cómo “los olvidados de la pandemia” sin embargo la resiliencia parece estar en nuestros genes. 

Varados y sin respuesta. Se trata de un grupo de migrantes venezolanos varados por el cierre de las fronteras. Ni en el edificio del consulado en Buenos Aires, ni en la virtual oficial del Interinato hay certezas. Incluso recibiendo amenazas, han salido a protestar en búsqueda de respuestas. Entre otras cosas solicitan está un “vuelo humanitario”. Por otro lado, hay más de 190 ciudadanos argentinos y residentes varados en Venezuela. Apenas el primero de los vuelos de retorno llegó la semana pasada y fue recogiendo pasajeros en Caracas, Oranjestad y Panamá. 

 Argenzuela. Es el temor de la diáspora y de muchos argentinos que ven la catástrofe socialista cómo un escenario posible. Algunos creen que es un exabrupto -cómo nosotros lo hacíamos con Cuba-, pero ya una Diputada Kirchnerista está proponiendo que el Estado se quede con parte de las acciones de las empresas a las que se les está ayudando por la pandemia. ¿Se terminó la tibieza del progresismo vegetariano de Fernández o se está imponiendo Cristina? 

Churchill. Hace unos días se conmemoraron los 80 años desde que fue nombrado Primer Ministro del Reino Unido. Hoy sus palabras son aleccionadoras: “Me preguntan: «¿Cuál es nuestro objetivo?» Puedo responder con dos palabras: la victoria, la victoria a toda costa, la victoria a pesar del terror; la victoria por largo y difícil que sea el camino; porque sin la victoria no hay supervivencia”. 

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