EL DISCURSO DEL ESPEJO

Por Ricardo Del Bufalo

el discurso del espejo 1

La mejor estrategia de este gobierno para mantenerse en el poder es revelar su estrategia. Esta es: echarle la culpa a la oposición de su fracaso. El propósito de este artículo es mostrarle esas revelaciones.

El discurso del espejo consiste, en primera instancia, en ver los defectos propios y atribuírselos al candidato oposicionista, con la finalidad de hacerle propaganda negativa. Para poder elaborarlo bien, hay que ser esencialmente cínico, pues hay que denunciar al otro por hacer cosas que uno también hace. Por ejemplo:

“El candidato burgués va a entregar la soberanía de la patria. Si ellos llegan de nuevo al poder, se nos va a ir la independencia de la patria, se nos va a ir todo lo que hemos construido y se nos van a ir los chinos, los rusos y los cubanos.”

Hay veces que el cinismo se exagera, como cuando afirma que:

“El 11 de abril, la burguesía nacional dio un golpe de Estado. Toda la burguesía es golpista, incluyendo al majunche. Todos ellos atentaron con armas contra el orden instaurado democráticamente, contra el presidente electo por votación popular. Por eso estamos hoy aquí, 4 de febrero, celebrando el día de la dignidad patria y del respeto a las instituciones democráticas.”

A mí particularmente me gustaría que algún día, en medio de las mentiras, y de saber que el que escucha sabe que él miente, se le salga la verdad:

“Muchachos, niños, entiendan que ser rico es malo. Métanse eso en la cabeza, entiéndanlo. Si no me creen, miren a Diosdado. ¿Ustedes quieren terminar como él?”

O una verdad más agradable:

“Aquel candidato majunche se la pasa mintiendo a través de todos los medios de comunicación, manejándolos como le da la gana. Utiliza las técnicas de propaganda de Goebbels, ministro de Adolf Hitler, que en paz descanse. Miente, hasta que lo que dice se convierte en verdad, eso es lo que hace el majunche ese: mentir, mentir y mentir. Bueno, ¿qué se puede esperar de un discípulo de Fidel Castro?”.

el discurso del espejo 2Para que el discurso del espejo funcione, se tiene que utilizar la repetición, repetición, repetición para que la gente pueda olvidar lo que uno ha dicho antes. Ni la verdad ni la mentira importan. Importa que se repita. Todo esto se hace con el fin de mantenerse atornillado al poder. Y para eso hay que repetir lo que uno dice. No reiterar: repetir. No es lo mismo reiterar que repetir, pues la reiteración afirma lo que uno ha dicho, la repetición consiste en distraer al oyente de algo que dije que no quiero que escuche o recuerde. Por eso repito, repito y repito para que lo demás pase desapercibido. Repito: no es reiterar, es repetir.

Es cierto que “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, como refiere la frase de Lord Acton. Pero Lord Acton no explica que el poder prolongado no sólo corrompe, sino que embrutece y hace delirar. Un hombre con 14 años en el poder, afirma en su discurso del espejo cosas como:

“El candidato de la oposición es un candidato personalista, yo lo he escuchado decir barbaridades, y que «Capriles es el pueblo». Imagínate tú, chico. Eso es locura. ¡Locura! Eso es personalismo grado 4, como el cáncer que tiene y que le esconde al pueblo de manera irresponsable. Claro, ahora lo niega, como niega todo. Es que está delirando, delirando, ¡delirando!

Ah no, pero hay una cosa que dijo que no se le puede perdonar a nadie que se haga denominar demócrata. Dijo, y lo juro por mi vida: «aquel que no es caprilista… ¡no es venezolano!». ¿Tú has visto, ah? El colmo. Qué bolas. ¡Ja! Pero lo más cómico fue que después de decirlo, lo negó. Dijo «yo no he dicho que el que no es caprilista no es venezolano». Incoherente, incoherente, incoherente. Pensándolo bien, chico, yo creo que lo que ese majunche tiene es ¡culillo, culillo, culillo!”.

 

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