Desde España: Carlos Oteyza: «En Venezuela hay miedo, callarse es un gran peligro»

Por Claudia Smolansky 

@clausmolansky

 

 

 

La sala Iberia de la Casa de América de Madrid llenó todos sus asientos para proyectar la película documental con mayor audiencia en la historia del cine venezolano, «Tiempos de dictadura», del director Carlos Oteyza. 

 

Junto a Manuel Alcántara, politólogo, latinoamericanista y catedrático de la Universidad de Salamanca; y Felipe Sahagun, periodista miembro del Consejo Editorial de El Mundo, el también historiador, ofreció unas contundentes y reflexivas palabras a sus conciudadanos, en lo que fue un coloquio muy ameno. 

 

«Tiempo de dictadura» narra la época de unos de los regímenes más dramáticos en Venezuela, el de Marcos Pérez Jiménez en la década de los 50. Período en el que a pesar de caracterizarse por un progreso económico, fueron años en los que para aquellos que defendían la democracia y exigían vivir con libertades, eran condenados a las cárceles, al exilio o a la muerte. «Cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia». Oteyza explica la intención su más exitoso proyecto y sus opiniones con respecto a la situación actual de Venezuela. 

 

«Problematizar al país». Esta fue la gran motivación del cineasta venezolano para contar los sucesos de tan importante período en la historia de Venezuela. «Yo quiero generar conflictos e ideas, mi mayor objetivo es que la gente se haga preguntas». Afirma que su misión como historiador es plasmar los hechos y desmontar las historias oficiales, «yo no vengo a hacer propagandas políticas». 

 

Ratifica que la respectiva película fue pensada para todos los venezolanos y no para la oposición como muchos la han catalogado. «Es un homenaje a la Venezuela que supo vencer a una dictadura terrible. Es el reflejo de las acciones que hay que tomar». 

 

El fracaso de las elites venezolanas

Para entender las medidas que hay que tomar en días actuales, es importante que los venezolanos conozcan los errores cometidos en el pasado. El licenciado y con maestría en Historia en la Universidad de Paris VII describe las principales equivocaciones de la idiosincrasia venezolana. «Venezuela es un país con memoria corta. Grave error, inmenso peligro. Asimilan el inicio de un nuevo gobierno con la felicidad». 

 

Agregado a ello, sumó que entre los años 70 y 80 reinó la apolítica. «Hubo un fracaso de las elites venezolanas». Explicó que para aquel momento no se inculcaba a la participación política y se generó entonces una indiferencia masiva y falta de compromiso por un número significativo de venezolanos. Porque cuando habla de elites no se refiere solamente a su nivel económico, sino también educativo, social, etc. «La política era algo a parte, estaba vetada para todos lo que se dedicaban a producir negocios y generar dinero. No había intención de adentrarse en este ámbito». 

 

Guayoyo en letras le consultó al historiador y cineasta si actualmente observa a las elites venezolanas comprometidas, y su respuesta fue rotundamente afirmativa. «Tanto los hijos de las elites, como los universitarios entendieron que si lo público ya no es asunto de ellos, el país terminaría de desaparecer». Recalcó que la participación política empieza por entender y respetar de la misma manera el espacio público y privado. «Comprender que la calle es de todos, el autobús es de todos. Así funcionan las sociedades más avanzadas». 

 

Sin embargo, la emigración es uno de los principales dilemas que afronta Venezuela en el 2015, ¿Oteyza ve el compromiso en ellos?  Asegura que no es un problema y que todos los venezolanos exiliados están preocupados por su país y que la ayuda que les brindará a los que actualmente si residen en él, será gigantesca. «Vivimos en un mundo globalizado. Compañías comunicadas, remesas, el país va a necesitar ese millón que vive en el exterior para gestar nuevas ideas y emprendedores. Serán un gran reforzamiento para el cambio que está viniendo». 

 

Empieza el inicio de un cambio en Venezuela

«No ganamos por menos de 70 a 30», expresó con respecto a las próximas elecciones del 6 de diciembre. Manifestó que ya la realidad del país es tan dramática que al Estado cada día se le dificulta más convencer al pueblo de que el proyecto bolivariano solucionará sus problemas. «Su política siempre se ha basado en la repartición de dinero, mas no la producción. Eso les podía funcionar cuando tenían el barril del petróleo a 100-120 dólares, hoy con un precio a 40 se les hace imposible». 

 

Sostiene que una de las políticas del Estado es ser el único que genera dinero y puestos de trabajo. Por ello, la razón de que los empresarios venezolanos han sido sus principales enemigos, ya que estos son otra fuente de ingreso y empleo, e intentan modelar una Venezuela productora. «Hoy en día en Venezuela no se produce de casi nada. Las industrias del chavismo están repletas de dinero por el petróleo, pero su devaluación significa el fin para estas empresas del gobierno». 

 

Cree firmemente que la victoria de la Asamblea Nacional significará el primer paso para esa transformación que está llegando en Venezuela.

 

El cine del silencio 

Carlos Oteyza asevera que el cine que se ha hecho en Venezuela es uno callado. «Lo político y lo social no existe. Regularmente podemos ver comedia, drama u otros géneros, pero se siente el temor». Garantiza que este sentimiento se presenta ya sea porque diferentes entes del Estado no aprueben el proyecto, lo cual significa la negación de recursos para su realización o simplemente por un susto genuino a plasmar la realidad. «En Venezuela hay miedo, callarse es un gran peligro».

 

Propuso que cada quien debe arriesgarse en su respectivo ámbito para combatir ese miedo. «Yo me estoy arriesgando. Soy un venezolano y preocupado. Lo más importante es ocuparse, porque sino este país se lo seguirán llevando esos tenientes coroneles que sabemos que no están preparados». 

 

Éxito rotundo tuvo la reproducción del documental «Tiempos de dictadura» en la Casa de América, enmarcado en su ciclo ‘Los martes de documental’, en los cuales está presente la diversidad de contenidos y la pluralidad de posicionamientos iberoamenicanos frente a las complejas realidades políticas y sociales que estos países atraviesan, unas en las que distintos autores que creen en la libertad como su principal herramienta han seleccionado la no ficción para relatar todo aquello que les motiva.

 

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Guayoyo en Letras