La militarización y el aporte académico

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La mayor particularidad del socialismo imperante en Venezuela, imposible de superar por la maquinaria propagandística del régimen, es la de su indefinición teórica. Delatado por los hechos, queda así el saldo de dos de las constantes históricas que marcan a un país incómodo con el nuevo siglo: el rentismo petrolero y el militarismo sagaz.

Múltiples, difíciles e hirientes las vicisitudes, la academia intenta aprehenderlas aportando una interpretación indispensable para el debate impostergable, colándose entre la censura y el bloqueo informativo, a través de la hazañosa impresión convencional y de la digital relacionada con el Estado Cuartel y el control civil, como la meritoria edición alusiva de la revista “Mundo Nuevo” (USB, Caracas, 2014); la reciente publicación de “El Estado Cuartel en Venezuela”, bajo la coordinación de Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar (Negro Sobre Blanco, Caracas, 2014); o la difusión de la interesante disertación de Hernán Castillo en la Academia Nacional de Historia (Caracas, 2014).

Las arbitrarias reacciones y desesperadas respuestas de los voceros gubernamentales, añadida la postura del titular del ministerio de la Defensa, ante el proceso referendario que pretenden detener, ejemplifica muy bien ese saldo calamitoso de las bayonetas que hablan. Incluso, se ha señalado, el gasto militar es cuatro veces mayor que el de los alimentos, indicio suficientemente fundado de un pretorianismo que, a juicio del Dr. Luis Alberto Buttó, como otros de sus colegas,  yendo más allá de las prevenciones conceptuales del recordado Dr. Domingo Irwin, nos colocan en una definitiva etapa de militarización de la sociedad.

Sobran los testimonios personales al respecto, pues, es el caso de una persona amiga que salió del país por dos meses y de otra que nos visitó, luego de varios años ausente, sorprendidos por el incremento cada vez más marcado de las fuerzas militares en las calles que, por cierto, no impide el aumento de la ya cotidiana violencia hamponil. Aporía que se une a otra, pues, no hay un  país integrante de la  OPEP que experimente una crisis humanitaria como la nuestra, convertido en un irrespeto el pretexto de los bajos precios del petróleo, y – algo más que una anécdota – impresiona el vistazo a cualquier autopista repleta de automóviles que ilustran un atraso de numerosos años.

Sostenemos que el socialismo venezolano no menos real que los ya  conocidos, cuenta con una naturaleza mercantil y campamental innegable, como tuvimos ocasión de denunciarlo en algunas de nuestras modestas intervenciones en el pasado período legislativo de la Asamblea Nacional. A la urgencia de superarlo, se impone la de una adecuada interpretación y, sin dudas, la academia ha realizado importantes esfuerzos que una transición democrática ha de valorar para hacerse – sencillamente – viable.

Luis Barragan
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