El amigo voluptuoso

Recibí la visita de una amiga y me sentí halagada, aunque sorprendida cuando vi que ella no podía dejar de mirar a su acompañante y, más aún, de tocarlo. Después del saludo habitual, le pregunté si quería algo y me respondió que café, pero la sentí un poco ansiosa, lejana.

Me era bastante familiar, por eso la comprendí. También me dejaba seducir por sus encantos. Aún así, estaba perpleja por la excesiva atención que aquella mujer le profesaba en un momento cuando se supone que venía a buscar mi compañía, lo que a estas alturas se me tornaba como una excusa. Pensaba que eso se debería hacer en la intimidad, por lo menos tener cierto pudor cuando se trata de una persona a quien se visita inesperadamente.

Su indiferencia me llevó a desviar la mirada hacia esa cosa tan atractiva que me provocaba también tenerlo en mis manos pero no lo hice porque vengo de una familia que me inculcó los buenos modales, como para dejar de atender así a una amiga. Quizás  era tan atractivo porque permitía que todo el mundo lo manoseara. Era capaz de aceptar a cada quien como era, sin importar el sexo, la clase social o el color de la piel. Todos lo usaban para obtener ese placer que se siente cuando no se consigue resistencia.

En infinidad de casos las personas abusaban de él hasta producirle un calentamiento que lo quemaba, lo que podía afectar su vida útil. Para mí defensa y la de mi amiga, no es tan pecaminoso hacer esto, porque buena parte de los humanos lo hacen. Es demasiado sumiso pero muy sabio y divertido, además es muy peligroso. Hay que aceptar que tanto manoseo puede tener sus riesgos, al punto que, puede paralizar el funcionamiento y eficiencia de lo que le rodea, porque tiende a volverse imprescindible una vez se solicitan sus servicios.

Sabía que tanto ella como yo nos sentíamos temerosas, a pesar de esa complicidad que teníamos entre nosotras. Era tan noble que todo lo permitía con una mansedumbre más allá de lo normal. Con seguridad, era consciente del poder que tenía para vencer la soledad, para compartir todo tipo de información, para enseñar con una capacidad inagotable.

Es triste reconocer la debilidad que a veces se tiene cuando se trata de hacer esto, sin entrar en conflictos. En casos así, se busca la mejor posición para evitar ser vistos y no sufrir de problemas futuros en la columna,  maltratada por estar buscando ese tipo de actividades. A veces es molesto porque invade todos los espacios, es muy costoso y usarlo sin descanso puede arruinar las amistades y las familias mejor llevadas.

De hecho el tipo puede causar los accidentes más peligrosos e incluso la muerte, lo que no es su culpa, sino de quien lo usa mientras sostiene el volante del auto mientras maneja. Sin duda todos ustedes lo conocen y lo usan, de hecho, estas mujeres de la foto, lo tienen en sus manos.

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