Del modesto aporte histórico

Reproducción: Tomada de El Nacional (Caracas, 08/08/1953), en un reportaje relacionado con su 25º aniversario, tenemos a la Promoción de Ingenieros de la Universidad Central de Venezuela de 1928. Algunas circunstancias hacen notable la gráfica: por una parte, no se entiende la celebérrima generación política del ’28, sin el recurso humano calificado de la época que tiene su propia historia; por otro, los graduandos se exhiben con el bedel de la universidad, en lugar de profesores o autoridades académicas, en señal de protesta contra la dictadura, por otra; y, finalmente, fue tomada en la fachada sur, entrada principal, que desapareció al construirse el Centro Simón Bolívar.

Lo obvio, debe evidenciarse. Parece lógico es que, después de esta amarga experiencia socialista, la alternativa se encuentre en un modelo y estrategia de desarrollo afianzado por el libre mercado, abierto y competitivo, por cierto, conocedor también de los más variados y amplios matices. Sin embargo, sostenemos, la opción no encuentra un convencido cupo en el denominado Plan País (PP) para el mediano y largo plazo, ganado para una orientación insólitamente conservadora, por la básica repetición de fórmulas, en constante agregación,  que antes  condujeron al fracaso.

Al respecto, es necesaria una precisión inicial sobre el origen del planteamiento y, otra posterior, respecto a la transición que se espera.  Partimos de la buena fe para su formulación, pero igualmente de la necesidad de una discusión que, quizá por los apremios de la hora, las organizaciones políticas y sociales no han encarado convincente y suficientemente.

El llamado Frente Amplio, sucesor de la MUD, con todo derecho, ha planteado el PP. Sin embargo, pesa demasiado el detalle, lo ha hecho a través de la Asamblea Nacional, por definición una instancia plural, la cual – por lo menos – ha debido formalizar su discusión, dándole cabida a todas las opiniones, criterios, pareceres y perspectivas que la materia merece al tratarse de un consenso necesario e indispensable que comprometa   a todas las fuerzas y sectores de la República – lo subrayamos – a reconstruir.

Disculpándonos por la alusión personal, tiempo atrás, nos permitimos llamar la atención del entonces coordinador de la fracción unitaria en el parlamento, sobre la urgencia de una discusión creciente y organizada de los problemas fundamentales del país, añadidos el diagnóstico y las propuestas, que reivindicara el carácter institucional de la Asamblea Nacional. Esta sola circunstancia, autorizaba una experiencia con la que no contó la otrora Coordinadora Democrática al plantear y difundir el llamado Proyecto País, ni las comisiones que aportaron los planes de gobierno para encarar  las campañas electorales de plebiscitación de Chávez Frías y Maduro Moros.

Contrarrestando la vieja falacia de esta dictadura en relación a la oposición supuestamente huérfana de alternativas, reales, constantes y sonantes,  entendemos la prédica del presidente encargado Guaidó, sobre el PP, pero – observamos – la fundamentalísima importancia que tiene una propuesta de corto plazo para la transición, concreta y específica, que nos concerté para garantizar el éxito deseado, como la lanzó la plataforma Soy Venezuela a través de un documento intitulado “Tierra de Gracia”.   A menos que deseemos repetir las condiciones que hicieron la tragedia de todos estos largos años, debemos tener el coraje de acordar y abrir las otras fronteras desconocidas a un país radicalmente distinto de libertad, prosperidad y equidad, con la modestia militante del aporte que se reclama histórico.

 

Luis Barragan
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