‘Normal People’: Un retrato melancólico del amor posmoderno

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El amor es uno de los temas universales más recurrentes en el cine y la televisión, pero lograr retratar este de una manera que resulte tan realista y natural, es una proeza de la que no todos pueden presumir y es precisamente por ese motivo que esta miniserie coproducida por la plataforma streaming Hulu y la BBC ha conseguido cautivar a miles de espectadores en todo el mundo y ha dado de qué hablar en los últimos meses desde su estreno.

Normal People, una adaptación de la premiada novela del mismo nombre escrita por la joven autora irlandesa Sally Rooney, nos cuenta la historia romántica entre Connell Waldron (Paul Mescal) y Marianne Sheridan (Daisy Edgar-Jones), dos jóvenes que estudian en el mismo colegio de un pequeño pueblo de Irlanda y que años después vuelven a coincidir en la universidad, construyendo así una relación llena de encuentros y desencuentros a lo largo de los años.

Marianne es una niña rica, Connell es el hijo de la señora de servicio de Marianne. Connell es popular, Marianne no tiene amigos. Connell es hijo único y tiene una madre comprensiva y amorosa, Marianne tiene un hermano violento y una madre completamente apática. Marianne no teme expresar sus opiniones abiertamente en público, Connell es más reservado al momento de hablar. ¿Es posible que dos personas tan distintas entre sí puedan encontrar el amor?

La respuesta es un rotundo sí porque en medio de tantas diferencias, ambos se parecen más de lo que creen, ya que en un mundo que vive de las apariencias estos dos personajes luchan constantemente por encajar y al mismo tiempo ser aceptados tal cual son. “Yo siento que voy caminando por ahí probando cientos de versiones distintas de mí mismo”, frase que utiliza Connell en el quinto episodio para explicar mejor su actitud ante la vida de no mostrar su verdadero yo por miedo a no ser aceptado por los demás, lo que nos lleva a cuestionar ¿qué significa verdaderamente ser “normal” en una sociedad que vive de las apariencias?

Son estas reflexiones y diálogos brillantes los que hacen que en parte Normal People no sea una simple y superficial historia de amor como cualquier otra en “donde chico conoce a chica y se enamoran”, ya que en los treinta minutos que dura cada capítulo, los dos protagonistas nos permiten adentrarnos en un viaje íntimo lleno de malos entendidos, momentos tiernos, tristes y alegres, haciéndonos sentir a nosotros como espectadores que estamos invadiendo la privacidad de esta pareja.

Sin embargo, lo que hace de esta historia verdaderamente algo especial es su constante cuestionamiento sobre la complejidad de las relaciones humanas en la vida cotidiana que, aunque puedan ser de apariencia simple, en el fondo resultan ser más complejas porque el amor no siempre es suficiente para ser feliz y a veces, expresar los sentimientos se dice fácil, pero puede resultar más complicado e incómodo en la práctica.

La química entre Mescal y Edgar-Jones se convierte en un elemento esencial para entender la relación y conexión que van desarrollando sus personajes a lo largo de 12 episodios, haciendo que nos resulte casi imposible no conectar con estos y esa relación entre ellos que nos resulta tan personal y familiar que nos recuerda a dos amigos cercanos porque lo cierto es que Marianne y Connell son una pareja tan natural que no tienen nada que envidiar a parejas icónicas de la cultura pop como Harry y Sally de Cuando Harry conoció a Sally (1989) o Annie Hall y Alvie Singer de la recordada Annie Hall (1977).

Lo cierto es que este drama irlandés cargado de romance, melancolía y tensión sexual ofrece una visión real del amor que está lejos de una imagen idealizada, lo cual se ajusta bastante bien a los tiempos en los que el movimiento feminista vuelve a cobrar cada vez más fuerza porque si hay algo que se puede destacar de esa relación entre ambos protagonistas es el respeto y el consentimiento en cada una de sus escenas íntimas, a pesar de los problemas de autoestima de Marianne, producto de las constantes humillaciones sufridas por parte de su familia y sus compañeros de clase, pues tal y como le recuerda Connell en uno de sus momentos de separación y contacto por email: “Solo porque en algunas ocasiones la gente te trate mal, no significa que merezcas que te traten mal”, una frase que ejemplifica mejor ese nivel de confianza y reconocimiento mutuo que existe entre ambos.

Por otro lado, los directores Lenny Abrahamson y Hettie Macdonald realizan un retrato de la sociedad actual, digno de cualquier novela de Jane Austen; una escritora que supo verdaderamente entender y plasmar la naturaleza humana en sus obras, al ofrecernos una visión que incluye todas las luces y sombras de las personas, mientras aborda temas importantes como: la violencia intrafamiliar y sus consecuencias, la madurez, la depresión, los problemas de autoestima, la amistad, la sexualidad y por supuesto, el amor.

Normal People nos recuerda que sí es posible para los millennials tener una tierna y genuina historia de amor en la que podamos conectar con otra persona y ser amados por nosotros mismos en medio de una sociedad dominada por las redes sociales y las apariencias.

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