Si vamos a hacer trámites: que sea cerca

Hacer trámites públicos no es una tarea agradable, no obstante, hay algunas propuestas que la amarga experiencia en una cola y la inspiradora compañía de otras víctimas de la lenta burocracia me permitieron recabar esta última semana “flexible”. Vivir en Tocuyito es recordar, persistentemente, que ha habido poco interés por acercar al ciudadano los mecanismos para cumplir muchos deberes formales, si deseas registrar un título universitario, debes ir a Valencia, si debes registrar la compra – venta de un inmueble, debes ir a Valencia, si debes resolver una querella civil o mercantil, debes ir a Valencia y claro, si deseas registrar una empresa, así sea pequeña, pues debes ir al respectivo Registro Mercantil ubicado en Valencia. El problema no solo es obvio en un contexto de pandemia que obliga al confinamiento y restringe en buena medida la movilidad, además, las crónicas fallas de combustible nos dan su cuota de obstáculos, es que si logras llegar el lógico colapso de las oficinas puede que te haga pasar todo el día en la amarga espera pensando todo lo que la Ley del Odio no me permite escribir.

Si alguien desea abrir una pequeña empresa, los funcionarios del Registro Mercantil informan que solo es posible hacer los trámites los días Lunes y Martes de semana flexible, es decir, solo cada 15 días tienes un pequeño chance. Debes llegar a las 5:00 am para hacer la cola, yo llegue a las 5:40 am y ya tenia 100 personas por delante. A las 8:30 am, un funcionario recoge las cédulas de identidad para luego llamar poco a poco a cada uno de los interesados, en mi caso, estaba en el primer paso: procesar la reserva del nombre de mi pequeña empresa (algo tan elemental que podría hacerse por internet, pero no, la administración necesita ver mis profundos ojos negros en vivo para poder decirme si el nombre que se me ocurrió está disponible).

A las 3:00 pm, luego de sol, lluvia, hambre, nuevamente sol y mucho calor, se le informa amablemente a los usuarios del Registro Mercantil que solo pudieron atender 30 personas, el resto deberá volver en otra oportunidad. El decoro y el respeto por los lectores me impide reproducir textualmente las palabras dichas por los usuarios del servicio, basta con decir que la Real Academia de la Lengua pudo tener allí una gran oportunidad para ampliar nuestro lenguaje con tantos aportes originales y creativos en materia de adjetivos.

Solo cuatro taquillas hacen muy predecible el resultado, más predecible aún es el que tengan que llegar allí personas de todo Carabobo. Pensemos un poco la conveniencia, usando el sentido común, de tener una sede del SAREN en el municipio Libertador y, pues, todos aquellos emprendedores que deseen creer en Venezuela, invertir capital, pagar impuestos y generar empleos con domicilio en Tocuyito y Campo Carabobo puedan hacer allí sus trámites, que si no cómodos, al menos cerca. Entre los beneficios de esta idea se encuentra el que se descongestionarían los registros de Valencia y sus cuatro taquillas pues alcancen un poco más al público. 

Los gobiernos municipales pudiesen tener un rol de interés en estos asuntos, con un poco de voluntad podrían gestionar y coadyuvar a que se pueda acercar al ciudadano la posibilidad de cumplir sus deberes formales, que pueda usarse la tecnología para facilitarlos y que tales decisiones tengan celeridad. Recuérdese, todos los que están intentando registrar una empresa serán contribuyentes al tesoro público, bien vale la pena ser eficientes para reducir los tiempos y usar una ley vigente aunque un poco olvidada: la Ley de Simplificación de Trámites Administrativos. Una ciudad inteligente, con autoridades inteligentes, deben tener capacidad de ver en una cola de 100 personas tratando, infructuosamente, de montar una empresa un asunto de interés público que los llame a la acción.

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