La delgada línea entre ser ahorrativo o tacaño

Escrito a 4 manos entre Gordy Palmero y Reuben Morales

Quienes suscribimos estas líneas, hemos sido tildados de tacaños (aunque nosotros mismos nos autodefinimos como ahorrativos). Por ello, hemos decidido tomar un test también diseñado por nosotros mismos para ahorrarnos la consulta con un sicólogo (y sí, “sicólogo” está bien escrito porque según la Real Academia Española, también nos podemos ahorrar esa “p”). Así, con el resultado de esta prueba, podremos saber si nuestro entorno tiene razón o más bien puede agarrarse sus comentarios y… ahorrárselos. Comenzamos:

  • Eres ahorrativo cuando invitas a salir a alguien para sólo tomar café. Eres tacaño cuando llevas el café de tu casa. Nuestra respuesta: “No sabemos qué contestar porque no hay una opción para los que llevamos las tazas también”.
  • Eres ahorrativo cuando usas vasos de cartón. Eres tacaño cuando además los lavas y los haces parte de tu vajilla. Nuestra respuesta: “Cuando se parta un vaso de vidrio y se hagan daño, no nos llamen”. 
  • Eres ahorrativo cuando no compras agua embotellada, sino que la tomas directamente del filtro. Eres tacaño cuando no tienes filtro, sino que recoges agua de lluvia. Nuestra respuesta: “¿Y si uno embotella el agua de lluvia para venderla qué debe responder?”
  • Eres ahorrativo cuando llevas tu bolsa de tela al supermercado. Eres tacaño cuando la cosiste tú mismo con prendas viejas de tu primera comunión. Nuestra respuesta: “Se trata de ser ecológico, ¿no? De hecho, en esta respuesta estamos reciclando letras que también han sido usadas en novelas como Don Quijote y Cien Años de Soledad”.
  • Eres ahorrativo cuando guardas la ropa de tu primer hijo para que la use tu segundo hijo. Eres tacaño cuando guardas tu ropa actual para que tu hijo la use en un futuro al estilo vintage. Nuestra respuesta: “¿Y si uno le dice al hijo que use esa ropa pocas veces para más adelante montar un negocio de alquiler de trajes de época para producciones cinematográficas?”.
  • Eres ahorrativo cuando planificas bien un viaje en tu carro para optimizar el uso de la gasolina. Eres tacaño cuando incluyes todas las bajadas posibles en la ruta para poner el carro en neutro. Nuestra respuesta: “Nos declaramos neutrales”.
  • Eres ahorrativo cuando reciclas el papel de las bolsas de regalo. Eres tacaño cuando das un regalo de Navidad dentro de una bolsa de “Feliz Cumpleaños”. Nuestra respuesta: “Para su información, en Navidad se celebra el cumpleaños de Jesús. Allá ustedes si quieren ir al infierno”.
  • Eres ahorrativo cuando apagas el router de tu internet, antes de dormir, para ahorrar energía. Eres tacaño cuando lo apagas y más nunca lo enciendes porque el wifi de tu vecino está libre. Nuestra respuesta: “Y si lo necesitan, la clave es LaMazucambaEsUnBaileQueSeBailaConCencerroYConTamboresSenores”.
  • Eres ahorrativo cuando te haces la manicure tú mismo. Eres tacaño cuando te haces la manicure y además pones las uñas en el matero para darle nutrientes a las plantas. Nuestra respuesta: “Si vieran las auyamas que hemos cosechado en el apartamento”.
  • Eres ahorrativo cuando guindas la ropa recién lavada para no usar la secadora. Eres tacaño cuando la guindas, pero detrás de la nevera. Nuestra respuesta: “¿Qué eres si también aprovechas el calor de la nevera para planchar la ropa?”

Bueno, listo, ahí están nuestras respuestas. Los resultados saltan a la vista: para nosotros no hay una clara diferencia entre ser ahorrativos o ser tacaños. De hecho, en nuestro caso hasta terminan siendo prácticamente sinónimos, lo cual es una maravilla. Ahora incluso hasta podremos ahorrarnos esa delgada línea que existe entre ser ahorrativo o ser tacaños. 

Reuben Morales
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