Un Acuerdo de Emergencia para rescatar Libertador

Pese a la ausencia de estadísticas y cifras públicas que impide constatar con precisión las dimensiones de la crisis social en el municipio Libertador, los distintos dirigentes políticos y activistas comunitarios que estamos en la calle notamos todos los días la alta deserción escolar en todos los niveles de la educación, la carencia de insumos y personal en los centros de salud públicos de la jurisdicción, la desaceleración de la actividad económica, la precariedad laboral, el dislocamiento de los servicios de transporte público, el hermetismo de la Alcaldía y el Concejo Municipal, la voracidad fiscal y la ausencia de inversión pública.

Como Secretario General de AD en el municipio Libertador dedico mucho tiempo a conversar con todos los dirigentes políticos locales para encontrar vías de solución a estos problemas. Con los funcionarios públicos de la alcaldía, lastimosamente, se rompieron los incipientes intentos de dialogo dado que dejaron de recibirnos y ya ni las llamadas nos contestan. Creemos que tal actitud es producto de no aguantar que les recordemos persistentente que el 70% del municipio no tiene agua o que los impuestos confiscatorios tienen contra las cuerdas a los comerciantes. También conversamos con otros dirigentes y activistas de otros partidos políticos, incluso con aquellos que militan fuera de la Plataforma Unitaria. El diagnóstico general es que un profundo descontento social recorre a la ciudadanía desde Campo Carabobo hasta San Luis de la Culata, desde El Rosario hasta Los Chorritos, desde el Casco de Tocuyito hasta Pirapira, la ciudadanía siente que no hay gobierno, que están a su suerte y que su calidad de vida empeora cada vez más. 

Ese escenario de desesperanza es peligroso. Es ese el tipo de ambiente que precede a los estallidos de violencia, de caos, de conflicto civil y de la desaparición de la autoridad pública y la imposición de la ley del más fuerte, las mafias y los explotadores sobre los desamparados y explotados. Ya tenemos algunos indicios de eso, justo al caer la noche, el pueblo se convierte en tierra de nadie y los espacios como el Mercado Mayorista, las inmediaciones del antiguo vertedero, la carretera vieja, los ejes carreteros hacia las zonas rurales, algunas comunidades apartadas, se convierten en dominios del vicio y el ocio. Un director de la alcaldía, al que respeto mucho a pesar de nuestras diferencias, usó un eufemismo muy llamativo para designar ese fenómeno: “indisciplina social”. Yo no soy tan poético, para mí eso es falta de autoridad, de ley y de orden.

Si la prostitución infantil gana terreno, si la violencia se hace crónica, si los ciudadanos pierden total confianza en la policía y no denuncian los delitos que sufren, no podemos decir que estamos bien. Es por ello que desde AD – Libertador ponemos a disposición de todas las fuerzas políticas y sociales, de todos los sectores y de la ciudadanía en general, una propuesta que denominamos: “Acuerdo para un Gobierno de Emergencia y Rescate de Libertador”.

En dicho documento expresamos nuestras preocupaciones y anhelos, planteamos la ejecución de: 1) un Pacto Industrial, para acelerar la creación y formalización de nuevas pequeñas y medianas industrias, 2) un Pacto Social, que atienda los efectos de la crisis humanitaria compleja y 3) un Pacto Agrícola, que permita aprovechar las 10 mil hectáreas de tierra potencialmente productiva en Libertador. Esos no son deseos al viento, creemos que esa tarea puede ejecutarse de inmediato si conformamos un Gobierno de Coalición, en las que todas las voluntades democráticas sean convocadas y se establezcan reglas de funcionamiento que restituyan la autoridad pública y la institucionalidad.

Lógicamente, quién ejerce el rol de alcalde es la persona que tiene las atribuciones legales para hacer realidad un avance semejante. Muchas de sus actuales prácticas exclusivistas, opacas y herméticas son las que nos han conducido a este presente y por ello es responsable, pero no quedará por parte de los adecos no hacer la propuesta, generar el debate y poner sobre la mesa soluciones. Si el señor alcalde lee estas líneas, espero que sí, debe saber que el requisito esencial para esto es la transparencia frente a los vecinos, no más reuniones secretas, debemos tener reuniones públicas, de cara al ciudadano, para que sea el soberano quién juzgue la conducta pública de sus líderes. En nuestras manos puede estar ayudar a los ciudadanos a mejorar sus vidas, mi mano está extendida.

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