Del éxito comercial al cultural

Collage: Alper Özer/SZ, fotografiado por Angela Weiss/AFP

El nuevo propietario de Twitter ha decidido cambiarle de nombre a la exitosa empresa y experiencia comercial, trastocando otras facetas. Y tan poderoso es todavía el alcance mundial de la firma que millones de personas, algo desconcertadas, se mantienen fieles a pesar de ofertas también atractivas, como la novísima Threads.

Más de diez años en el mercado digital de claras tendencias monopólicas, avalan la masiva adscripción a la transnacional del pájaro azul (“Larry the Bird”), ahora reemplazado por una letra negra que posiblemente autorizó el correspondiente estudio. No obstante, el mayor cambio de identidad, probable preámbulo a una distinta diagramación, radica en el lenguaje.

En efecto,  la denominación mercantil viene del término inglés “twitter”, pajarito que pía: “tuit” en lugar de “pío”. Una rápida consulta en línea advierte la onomatopeya “tweet” que, antes, solían escribir “Tweed”, como todavía acostumbramos a poner.

El sustantivo se convirtió con el tiempo en un verbo que, nada más y nada menos, la Real Academia Española también aceptó: Tuiter y Tuitear, naturalizando ambos anglicismos.  Así, corroboramos un éxito  tan grande, profundo y, aparentemente, perdurable de una marca comercial trastocada en hecho cultural. 

Valga el ejemplo venezolano, la marca “PAN” es la precursora que se hizo equivalente a la harina precocida de maíz, un producto alimenticio nacional que legitimó y llevó la arepa de instantánea preparación a la mesa con un rango semejante al pan de trigo y, ya vencida la patente, no impidió que surgieran otras marcas semejantes en el mercado.

Es decir, sin la ventaja de un visado académico, el nombre se confundió con el género mismo, como ocurrió muy después con Twitter. No obstante, debidamente registrada la marca comercial, con el beneficio publicitario que  comporta cualquier alusión directa e indirecta, no entendemos el motivo para que Elon Musk menosprecie el uso de términos que, por los días que corren, ya fueron sustituidos en la versión española: “postear” y “repostear”, no remiten al rótulo X, como sucedió eficazmente con “tuit” y “tuitear”, respeto a “Tuiter”  o “Twitter” de una larga e intensa masificación.

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