De la mera propaganda política

Por su ubicación y constante remodelación, el privilegiado inmueble ocupado por uno de los más destacados colectivos armados en el centro histórico de Caracas, le sirve igualmente de atril para señalar a sus particulares héroes, e, incluso, oficiosamente, indicar a las personalidades extranjeras que le sirven de inspiración. Casualmente, transitando por el lugar, nos percatamos de los nuevos aportes al muralismo oficial.

En efecto, dejan el testimonio psuvista de admiración hacia el norcoreano Kim Jong-un, el chino Xi Jinping, y el ruso Vladimir Putin. Raro, ha faltado el cubano Fidel Castro, a quien creemos – al menos – el geográficamente más cercano de los inspiradores, cuya corrección no tardará, buscándole un vistoso espacio pictórico que aparentemente la casa ya no tiene.

Respecto a los líderes extranjeros, se evidencia, de un lado, la vocación anti-occidental de la muestra Hay un palpable convencimiento ideológico, teniendo por tal la aceptación inmediata de la intensa propaganda gubernamental a favor de los aliados del madurato.

Por lo demás, semejante a una muestra que tributa a Irán en la cercanía de la Plaza Bolívar y la Catedral de la ciudad capital, esa convicción ideológica luce largamente acrítica, y, así como no imaginamos a los homenajeadores del patio viviendo bajo un régimen islámico, tampoco los vemos felices bajo la dinastía de los Kim, laborando y no precisamente en Pekín, o Beijing (en chino, 北京,), o en los cauces belicista del heredero de todos los zares.

Luego, esos regímenes son válidos para todo el mundo, menos para quienes los invocan y festejan. Mera propaganda, no más. 

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