De objetos con historias y espacios transgresores: Angela Bonadies y Muu Blanco
Por Aglaia Berlutti
@Aglaia_Berlutti
El arte es por definición un lenguaje simbólica, una reconstrucción de ideas que brindan al espectador un panorama alegórico sobre la espíritu del artista que lo ejecuta. Y es que toda propuesta propuesta artística, tiene por intención brindar sentido a toda esa serie de metáforas creativas que forman parte de nuestra percepción del mundo tangible, pero sobre todo el intangible. Una relación directa entre lo que asumimos real y lo que se interpreta a partir esa conversación sutil entre el observador y una pieza de arte. Un buen ejemplo de lo anterior es el trabajo de Angela Bonavies y Muu Blanco, ambos destacados exponentes de la fotografía Venezolana a un nuevo nivel, una deconstrucción del concepto a través de un ideario propio y coherente, que sin embargo, desnuda el mundo a su alrededor por medio de conceptos nuevos y netamente personales. A través de ambos, comprendí – de nuevo – el valor de la observación y la necesidad creativa como el vehículo más directo para impregnar cada trabajo personal de una profundidad Inusitada.
Angela Bonadies: Cuando los objetos hablan
La primera impresión que transmite Angela Bonadies, es la de una vitalidad radiante, una personalidad llena de energía. Y parte de esa vitalidad es la que encontramos en su trabajo, en esa inusual reflexión sobre los objetos y su historia. Arquitecta de profesión, sus fotografías poseen ese equilibrio visual de quién conoce el valor de cada linea e idea compositiva: amplios espacios brillante, largas lineas que construyen poderosos ambientes miméticos. Y de hecho, cada una de ellas, construyen espacios privados de alto valor visual: La busqueda de Bonadies se centra en esa necesidad de cuestionarse sobre los objetos y su valor documental, o mejor aun, la idea más amplia de una construcción de la memoria tan fuerte como trascendente, el poder de la evocación.
Acercamientos:
Las inquietudes de la Angela Bonavies sobre la fotografía expresan su enorme capacidad para mirar el mundo de maneras novedosas y profundamente inquisitivas: Muchas de sus series muestran espacios y retratos cargados de una inquietante intimidad. A través de lineas y perfectas proporciones, crea ambientes llenos de silencio y cercanía: el retratado posa en medio de sus objeto, su historia, el peso histórico de su étnica y nacionalidad. Porque para Bonavies, si tan importante es el espacio como expresión visual de la identidad, también lo es ese origen cultural que da sentido a cada objeto que crea esa cercanía del imaginario social que intenta plasmar. La fotografía de la artista reflexiona sobre el exotismo y lo foráneo, lo extraño y lo singular, la belleza de la multicultural, a través de minuciosas puestas en escenas donde encuentra el poder de cada objeto para recrear una manera de ver el mundo, un discurso visual sobre el poder de la diferencia y la creación.
Inventarios:
Para Bonavies, los objetos hablan no solo sobre espacios, sino formas, símbolos, el valor simbólico y metafórico que les imprime el lugar que ocupan dentro de una composición visual. De manera que Bonavies, no se conforma con recrear el espacio, el ambiente y la personalidad del lugar que fotografía, sino además, construir un concepto singular sobre ellos a través de sus «Inventarios», una original serie donde su autora no solo retrata a los modelos dentro de sus espacios, sino que además realiza un inventario minucioso de los objetos que conforman el concepto visual. Esta inusual manera de recrear su forma de mirar el espacio como lenguaje, se recrea de una manera desconcertante: la imagen se desvanece en si misma para mostrarse como una idea esencial: cada objeto es detallado a mano, con bocetos numerados que detallan uno a uno los objetos que otorgan identidad a la idea. La serie, de hecho, intenta definir a través de la fotografía, las identidades de los retratados, su personalidad y su forma de relacionarse con ese intimo concepto del espacio interior que sostiene el mundo del sujeto visual.
Para Bonavies, todos los espacios forman un mundo intimo: develan, muestran, expresan, cuentan, recrean, pespuntean la idea básica de ese todo confuso y complejo que llamamos personalidad. Tal vez por ello, su obsesión por encontrar esa subjetividad que pueda interactuar con el espectador, esa simbologia que se crea a partir de un diseño coherente de la composición de una idea. Para Bonavies el espacio humano es primordial, furiosamente simbólico. Una manera de mirar ese espacio interior intimo que el retratado muestra, de pie, en medio de sus objetos personales, tal vez formando parte de ellos. En la visión de la fotografa, los habitantes de los espacios forman parte del conjunto de las cosas, de la idea que en ellos se expresan. Y así los fotografía: estáticos, incómodos, tal vez un poco rígidos, siendo un objeto más en medio de los inventarios de la memoria culturan de la cual forman parte.
Una manera de recrear la compleja naturaleza humana a través de la simple capacidad de observar.
Para disfrutar un poco más del magnifico trabajo de Angela Bonadies, visita: http://www.angelabonadies.com/
Muu Blanco: La fotografía como medio expresivo
Para Muu Blanco, la imagen tiene un valor más allá de si misma: un objeto, un método expresivo. Durante más de 20 años, este inteligente artista caraqueños ha recreado su extraño mundo interior a través de su polifacética capacidad de construir un modelo visual transgresor y desconcertante. Porque Muu, como artista y creador no se conforma con fotografiar, sino que además, nutre su trabajo de una variedad de vertientes: desde el vídeo a la pintura, la música y la escultura, para el artista la imagen es solo la cohesión de todas las ideas propuestas, la síntesis que recrea no solo la manera de construir su visión del arte, sino del lenguaje visual que desea expresar.
Muu Blanco construye una forma visual poderosa. Su fotografía tiene una enorme capacidad para la sorpresa y la evocación. Desde los paisajes de una Caracas invertida, desconcertante, hasta los juegos de espejos en imágenes desconcertantes que intentan recrear ese metalenguaje de su autor, esas infinitas visiones que posee sobre el mismo tema. Porque para Muu nada es sencillo: no se conforma jamás. La fotografía da paso a la escultura, la escultura a la música y todo se une en un todo mágico y furiosamente personal que se ha convertido en su sello personal, en su concepto más perecedero del arte que realiza.
Paisaje Trangresor:
Cumpliendo la máxima que nuestro arte es una visión a nuestro mundo personal, las series de Muu Blanco incluyen estupendas recreaciones de espacios visuales, trastocados al ser invertidos en su visual o construidos para dar nuevos sentidos al espacio y la forma. La unión de la abstracción y el paisaje crea la forma de expresión más fuerte en el trabajo personal del autor. Porque para Muu, la irreverencia en el sentido más complejo de sus imágenes: En sus palabras, la fotografía es solo la acción que engloba el mundo creativo que desea construir. Es una herramienta, una representación de lo que su capacidad creativa engloba. Tal vez por ese motivo, sus composiciones fotográficas incluyen claras ideas pictóricas, surrealistas, originales. Sus vídeos – pequeños, rápidos, llenos de colorido y pistas sonoras inquietantes – consiguen incluir a la fotografía, no solo como vehículo principal de expresión, sino como parte de un todo artístico integral. Sus espacios, anónimos, interminables, trastocados por contraposiciones del espacio, dan un sentido unitario a su principal concepto: el mundo puede reconstruirse y construirse, crear un lenguaje visual coherente.
Esculturas, música, pintura: la Fotografía como engranaje
Muu Blanco estructura su trabajo de manera que casi instintiva. Sus montajes, fieles a su concepción sobre el arte visual, desarrollan elaborados perfomance donde cada una de las vertientes que toca tiene un lugar predominante. Ya sea sus extraños vídeos palpitando en pantalla, mientras pequeños cubículos de cristal muestran sus desconcertantes esculturas, o largos pasillos cubiertos por sus dibujos, o los paisajes intrincados colgando de manera casi misteriosa de sus paredes, Muu Blanco habla en sus montajes sobre ese vasto y singular mundo interior que puebla sus obras. La belleza de lo extraño, el arte puro expresando con toda la ingenuidad de un idealista. Esa capacidad de mimetizarse con su propia obra y recrear la idea más elemental del arte que lleva a cabo: Crear para mostrar quién soy.
Porque tal vez lo que mejor defina a un artista como Muu Blanco, sea el tatuaje que lleva en el brazo izquierdo y que descubre probablemente lo más esencial de su propuesta: «Yo soy arte».
- Lo que hay que saber sobre la declaración de ley marcial en Corea del Sur - 4 diciembre, 2024
- Bitcoin, imparable: a cuánto puede llegar su precio en medio del “efecto Trump” - 24 noviembre, 2024
- El extraño caso del hombre que estuvo desaparecido 30 años, reapareció con la misma ropa y no recuerda qué le pasó - 2 septiembre, 2024