Sobre dos de las tres Marías

Por Andrés Vielma

@aindru

 

 

Arte conceptual: César Barbarán 

 

 

Tú alrededor, por más blanco o negro que veas,
es en realidad de mil colores.
Lo que sea, no
es solo alegrías y dolores.

Quizá debiste tomar cualquier otra cosa,
mas no mis ojos cuadrúpedos.
Una corbata rosa o cualquiera de mis peros,
mas no esos dos errores.

Es como si hubieses decidido por los dos
pasar a ser el sacrificio
y con un adiós encerrarme
del mundo. (De nada).

Porque temías que me alejase
del calor que nos brindaste
cada segundo en lo profundo
de tu habitación blindada.

– – –

Tú allá lejos
y me preocupa no verte patear las hojas del parque
para darle celos a todos los demás árboles
del lugar y hacer de las tuyas una vez más.

Dónde habrá quedado la magia
característica que hizo que José
se fijara en María.
Dónde quedaría.

La ciudad sin ti no puede existir,
deja de ser ciudad
y pasa a ser tierra que nadie quiere apropiar
ni habitar.

Ningún otro símbolo podría reemplazar
la extravagante insistencia del niño
por querer ser vigilante en la oscuridad.
(Meme).

– – –

So cómo orar qué palabras
para rogar que regreses el tiempo
a ese espacio donde dentro
no molestaba a nadie.

No hay quien lidie con la vida sin imágenes
ni mujeres en cada uno de sus días.
Ni margen en los planos por leer…
Para qué caminar si puedo correr.

Desbordar el volumen
y tratar de encontrar salida así
a un cuerpo sin
esencia que ya no es.

Volveré cada tres minutos
para esperar-té
y observar o ver (ya no sé qué),
la próxima tanda de hojas caer.

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