Este amor mío que aguanta los daños
Por Nakary Molina
@naky_molina
La vida tiene tantas aristas negativas que uno debe encontrar su propia forma de regalarle un ratico de amor a la gente. Soy venezolana y por eso me viene de genética ser una luchadora de esas sentimentales y apasionadas.
Escribí esta carta de amor para mi tierra y su gente, la escribí en un momento difícil para todos, y en ese instante no esperaba que un año después, mis palabras estuviesen tan en contexto con la realidad como lo están. Y digo no esperaba, porque no es de alegrarse que en 365 días Venezuela no haya podido recuperarse.
“Nadie se nos montara encima si no doblamos la espalda” dijo; Martin Luther King. Mantengámonos erguidos venezolanos y demostremos que seguiremos batallando.
Este amor mío que aguanta los daños
La carta debía ser de amor, digo debía porque hoy las palabras se me inundan de tristeza y el corazón de desesperación. Esta va por ti Bassil, por ti Robert, por Maria, por Pedro, por Erick, Anita y cualquier cantidad de nombres pertenecientes a los valientes soldados (No del ejército Bolivariano sino del ejército de Venezuela) jóvenes que con temor, pero, más aun con esperanza, salieron de sus casas a pelear por su país.
Van estas letras que llevan trasfondo de lucha. Van dirigidas a la madre que reza cada mañana porque volvamos en paz, van al padre que trabaja duro por darnos de comer, al maestro que nos enseña lo que es justicia y libertad, al periodista que con riesgo y presión nos trata de mostrar la verdad, al doctor que nos busca sanar.
Mi carta esta vez comienza con desaliento, con confusión, con desasosiego, pero en el camino se me va llenando y va derrochando amor. Amor para los que en mi país hacen cola para comer, para los que se quedan sin empleo por sus derechos defender. Con amor para Venezuela que hoy esta bañada en sangre, violencia y sed de poder.
Amor de la mano del agradecimiento a los hermanos extranjeros que se toman un momento para voltear y ver a donde nos estamos quedando, que cuando se juntan en oraciones mandan fuerzas al venezolano.
Amor hacia el maracucho, el valenciano, el margariteño, el gocho, el niño, el joven y el anciano. Y de ese mismo para los políticos aunque algunos no entiendan o se hagan los desentendidos del daño que sale de sus mandos. También para el que no piensa como yo ¿y por qué no? Si todos somos hermanos, nos pario la misma tierra y vivo con fe en que no nos sigamos matando con nuestras manos.
Amor, para ti, cariño mío, que me tomaste pequeño y vulnerable, pero aun así me abrigaste, que me viste crecer sin mucho para darte y, sin embargo, como me amaste. Ahora cambiamos los papeles, yo no te veo pequeña, pero si tan sentida e inestable, que solo quisiera darte esa fortaleza, abrigo y firmeza que tú me brindaste.
Amor, porque no solo eres llanos, andes, playas, paisajes, clima perfecto, comida y cultura inigualable. Amor, y todo el que pueda darte porque eres madre de gente con carácter, compromiso, y coraje.
Hoy mi pequeña Venecia no me toca pedirte, me corresponde y me nace darte. A ti mi primer amor, patria y estandarte, a ti mi Venezuela adorada hoy me toca cuidarte. Porque si te me vas, ¿quién va a darme ese amor tan sincero con el que únicamente tu logras enamorarme?
Este amor mío que aguanta cada daño se llama Venezuela, y con los días se me está marchitando. Algunos piensan que se me va de los brazos, pero la verdad es que lucha conmigo para no dejarme abandonado.
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