Chávez en el extranjero

Proyecto Arte Fotografico. Hugo Chavez Frias, jefe de la fallida intentona golpista del 04 de febrero de 1992. En momentos de dar declaraciones a los medios de comunicaci—n. Foto: Reproducci—n Jesœs Castillo (cortes’a de Venevisi—n). / 04-02-1992. Libro Golpes de Estado. --Esta imagen puede ser usada en la Edicion Aniversaria 2002 del diario El Nacional

Cuando salimos de Venezuela para hacer una vida en otro país solemos tener choques culturales, el contexto es nuevo, nuestra razón de estar en dicho país no es precisamente un viaje de turismo y nos topamos con costumbres distintas, una cosmovisión diferente, no importa cuán cerca o lejos de Venezuela hayamos emigrado, incluso así en ese mismo lugar se coman arepas, no será lo mismo, nunca más.

Sobre todo si das vueltas por Sudamérica donde ves sensibilidades con el tema étnico, con las desigualdades, oligopolios y  estratos. Entonces aparece una legitima opinión generalizada con tendencia a la izquierda y todo nos parece tan extraño, empezando porque esas sensibilidades sociales no eran tan acentuadas hasta que las hizo trágicas la Revolución Bolivariana en nuestro país y de paso, estamos huyendo del socialismo, decidimos dejar toda una vida atrás y llenos de sacrificios salimos a construir nuestro futuro y ahora todo aquello que nos rodea busca alcanzar los principios de aquella ingeniería social que terminó por hacernos pasar hambre en nuestro país de origen y, por supuesto la tendencia incluye admiración al “comándate Chávez”.

Es curioso como afuera quieren hacer respetar su nación y se ofenden en Colombia cuando hacen un comentario equivoco y enaltecedor de un narcotraficante y asesino como Pablo Escobar, en Argentina cuando alguien hace mención del contexto sobre la medida de “el corralito”, en Panamá si hablan de Noriega o en Chile si se hace un comentario de la misma índole sobre el dictador Augusto Pinochet sin embargo, si en el extranjero hacen un comentario alabando a un asesino, narcotraficante y dictador que empobreció el país para controlarlo como Hugo Chávez, los venezolanos pareciera que debemos callar porque “los nobles” motivos de la robolución lo justifican todo (como cualquier otra dictadura).

Se vienen tantos recuerdos en esos momentos que uno no sabe por dónde empezar, después de más de una década de insultos y de ser llamado: “escuálido; fascista; manitas blancas; apátrida; contra revolucionario; majunche; sanguijuela; conspirador; desestabilizador; pitiyanqui; oligarca; burgués; lacayo del imperio” y un largo etc por las autoridades que debían representarnos, tantos años de persecución política con las listas Tascón y Maisanta por ejercer un derecho constitucional y democrático, ver como robaban años de esfuerzo de tantos ciudadanos bajo “el bienestar del pueblo” con una sola palabra: “exprópiese”. Forzar a una nación entera a contrabandear a raíz del control cambiaron y sobre todo, tantos nombres…

Tantos nombres y tantas caras por detenciones arbitrarias, humillaciones y torturas que mi cerebro colapsa. Desde los inicios tantas injusticias cometidas, el 11 de Abril 2002, nombres como el de Mohamed Merhi que hoy se ve acompañado por una oscura mancha de injusticias y asesinatos de Estado como el de Danilon Anderson, Franklin Brito, las burlas a los muertos como en el caso de los hermanos Faddoul o con la muerte del cardenal Castillo Lara, ¿ya olvidamos el comentario de nuestro “noble” ex presidente Chávez? “Me alegra que haya muerto ese demonio vestido de sotana, ojalá se esté pudriendo en el infierno”.

Tal vez aquello de que el venezolano es de “memoria corta” es consecuencia del constante bombardeo de noticias trágicas diariamente acumuladas en nuestra mente, olvidamos mucho y sí acaso recordamos a “la presa del comandante Chávez”, la jueza Afiuni quien fue encerrada en calabozos sin acceso a luz solar, rodeada de reos que ella había hecho cumplir condena, siendo torturada por los mismos en complicidad de las autoridades. Todos esos recuerdos hasta llegar a la actualidad, los presos políticos actuales y las protestas recientes llenas de más injusticias, torturas y muertes. Han sido tantos años que algunos casos parecieran de otra época.

Afuera uno tiene que escuchar que “Chávez fue un gran líder, quería unir a los países de América” o “Chávez era el único que se paraba a defender los intereses de nuestros países en contra del imperialismo”, también “él tenía nobles propósitos, todo estaba bien cuando él estaba vivo, sacó a mucha gente de la pobreza es ahora con Maduro que todo se echó a perder” y por último “yo no puedo creer lo que dices, ellos en sus discursos dicen otra cosa, yo sí creo que la oposición está saboteando todo”.

¿Qué hace uno? ¿Cómo uno le hace entender a estas personas que están muy equivocadas? Hay dos tipos de personas, aquellas dispuestas a escuchar y que preguntan con ánimos de conocer realmente y aquellos que no quieren aceptar que su sueño revolucionario es solo un sueño utópico y que la realidad venezolana es una tragedia igual o incluso peor que las que sus países han atravesado y es con los segundos con los que las emociones se enervan y no tiene caso seguir, no hay nada que hacer, seguirán alabando al asesino y tendrán las manos llenas de sangre sin darse cuenta, lavándose las manos de otros dictadores pero decorándose de rojo en el cruento festín del socialismo del siglo XXI.

Maduro es una consecuencia no es la causa y el empobrecimiento acelerado de la revolución no es más que una técnica para controlar a la población. Conozco mucha gente que no hace las tres comidas al día, es trágico, ahora ¿qué será de esas personas que la “revolución sacó” de la pobreza a punta de subsidios y los hizo dependientes al régimen? El socialismo del siglo XXI ha sido una vil máquina de hambruna de la ingeniería social puesta en marcha por Hugo Chávez, quien instó al odio y destruyó el aparato productivo nacional con sus expropiaciones, que a cada “ni un paso atrás” de los estudiantes le acompañó un “ ¡me le echan gas del bueno y me lo meten preso!”.

Chávez compró voluntades alrededor del mundo, regaló casas a damnificados de otros países cuando los de Venezuela viven TODAVÍA en un centro comercial Sambil que él expropio para arrimarlos como perros callejeros y, ni hablar del caso de Vargas. Chavéz donó vagones para el metro de Londres y de París mientras que el transporte público en Venezuela se destruía en proceso acelerado. Chávez otorgaba becas para que estudiantes extranjeros se prepararan en Universidades de otros países mientras que les prohibía a los estudiantes venezolanos comprar dólares para estudiar en el extranjero. Chávez hizo contratos con empresarios rusos, iranís y chinos mientras expropiaba a los venezolanos. Chávez afuera era una persona, pero en casa fue otra y difícilmente el mundo iba a enterarse de esto cuando él mismo se encargó de apoderarse de todos los medios de comunicación mientras decía por los mismos “que los medios privados lo difamaban” cuando ya incluso, no existían medios de televisión que no estuviesen en manos del Estado o empresarios Chavistas.

Chavéz dijo que enviaríamos comida al resto del mundo porque seríamos una potencia alimentaria y así justificó las nacionalizaciones; también dijo que seríamos una potencia energética; pero en lo que no mintió tanto fue cuando dijo “no importa que andemos desnudos y con hambre, lo importante es la revolución” hoy en Venezuela, hay mucha hambre. Chávez dijo que por amor al pueblo le diéramos otra oportunidad en unas de sus campañas y el país recibió inyecciones de odio constante, burlas, injusticias, torturas, muertes y un saqueo al erario nacional nunca antes visto. Se adueñó de los tribunales de justicia y juzgaba y ordenaba detenciones  en Cadena de radio y televisión nacional. Se adueñó de las instituciones públicas e hizo lo que quiso, el país fue de él, a su antojo. “Acabó” con el analfabetismo con instituciones mediocres de adoctrinamiento político, construyó estatuas para líderes de las Farc y modificó nuestra historia en general.

El legado de Chávez es la oportunidad perdida, es hambre, sangre, resentimiento y miseria. Esto lo escribo desde el dolor de ver a mi país, a mis amigos y la gente que me queda allá todavía, pasando penurias que la cabeza de un extranjero no puede concebir, sus experiencias, sus realidades no le permiten comprender o entender que una realidad como la venezolana existe, es real y está en el mismo continente. En todos los años de conflicto armado en Colombia se estima que hubo 220 mil muertes violentas, en Venezuela desde la llegada del gobierno de Chávez hemos sufrido 156 mil muertes violentas aproximadamente. Ese es el legado de Chávez.

Llegará el día; así como Alemania pidió perdón por los delitos cometidos en la segunda guerra mundial; así como el Vaticano pidió perdón por los delitos cometidos por la iglesia; así como los jueces chilenos pidieron perdón a las víctimas de la dictadura: llegará el día que se pida perdón a las víctimas de la revolución bolivariana, por llevar a una nación a la hambruna y por todos los crímenes de lesa humanidad cometidos en dichos años. Será tarde, pero ese día llegará y cuando se haga justicia, entonces, nosotros podremos perdonar.

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